Navigation

2003: solidez en las relaciones de Suiza y Alemania

El sobrevuelo de aviones por territorio sur alemán no pudo ser resuelto entre Berlín y Berna. Keystone

Las relaciones entre Suiza y Alemania siguen siendo excelentes, salvo "una pequeña nube en el firmamento", causada por la falta de acuerdo sobre tráfico aéreo.

Este contenido fue publicado el 29 diciembre 2003 - 08:28

En esta apreciación coinciden los representantes gubernamentales de ambos países al trazar un balance de 2003 y analizar las perspectivas para 2004.

En lo político

Desde que Suiza se convirtiera en miembro de las Naciones Unidas, se ha intensificado en gran medida la cooperación política con Alemania en el marco multilateral.

Representantes de la Confederación Helvética y del gobierno alemán trabajan conjunta e intensamente en áreas de interés para ambos países, como el respeto y fortalecimiento de los derechos humanos, y el desarrollo del derecho internacional.

Suiza y Alemania comparten asimismo un vivo interés en que el nuevo instrumento de la Corte Penal Internacional sea reconocido en todo el mundo e "intentamos convencer a nuestros amigos estadounidenses de que algún día también participen en él", señalaron fuentes diplomáticas alemanas y helvéticas en Berlín.

Para los expertos, el acuerdo muy probablemente habría sido ratificado por Estados Unidos si la administración Demócrata hubiera sido reelegida para continuar al frente de la Casa Blanca y alcanzado la mayoría en el Senado de Washington, en lugar del actual presidente George W. Bush, del partido Republicano.

"La administración Bush ha hecho algo realmente insólito en la historia de las relaciones internacionales: retirar la firma del acuerdo que había suscrito el presidente anterior, Bill Clinton, cuando en realidad hubiera bastado simplemente con no ratificar el documento para impedir su adhesión.

Declarar sin efecto la firma del anterior mandatario ha sido un acto sin parangón en los anales de la diplomacia mundial", coincidieron en afirmar fuentes diplomáticas alemanas y suizas.

Por su parte, la Comisión de Derecho Internacional de la ONU, con sede en Ginebra, observa "con profunda tristeza la evolución de la crisis de Irak y sus deplorables consecuencias para el respeto y vigencia del orden jurídico mundial", dijo a swissinfo, bajo condición de anonimato, una alta fuente próxima a ese órgano especializado.

"Son imprevisibles todavía para la evolución del derecho internacional y para las relaciones entre los pueblos los efectos que tendrá la actitud de Estados Unidos frente al Consejo de Seguridad de la ONU", agregó.

Fortalecimiento

La importancia de la reciprocidad de las relaciones entre Suiza y Alemania se mide a través de las visitas de personalidades políticas de ambos países. En el año que concluye tuvieron lugar en Berlín las de los ministros de Transportes, de Asuntos Exteriores y de Defensa, Micheline Calmy-Rey y Samuel Schmid, respectivamente, así como la del presidente de la Confederación Helvética Pascal Couchepin.

Por su parte, el canciller alemán Gerhard Schroeder cumplió en septiembre pasado una visita oficial a Berna, la primera que realiza en los últimos 10 años un jefe de gobierno de Alemania a la sede de la Confederación Helvética.

Está prevista, sin confirmación oficial aún, para enero de 2004, la visita del ministro de Agricultura de Suiza a la feria agraria Semana Verde de Berlín. De concretarse, sería la primera visita de un miembro del ejecutivo federal helvético a dicha muestra internacional.

Dificultades

"Por supuesto hay problemas, pero estos no tienen la dimensión exagerada que muchas veces les da la prensa", dijo a swissinfo un portavoz de la Oficina de Prensa e Información del gobierno Federal de Alemania.

Los parlamentos de ambos países no han ratificado el acuerdo de tráfico aéreo para los vuelos que operan en el aeropuerto de Zúrich y que sobrevuelan territorio meridional alemán.

A este contencioso se le han sumado ahora el de la planeada construcción de un basurero atómico en la localidad suiza de Benken (en el cantón de Zúrich), cercano a la frontera con Alemania, y el de la proyectada desviación del tráfico ferroviario de carga que pasa por Basilea hacia un trayecto más corto, hacia el este de esta ciudad, pero en territorio del vecino estado federado alemán de Baden-Württemberg.

Seguridad

El problema del tráfico aéreo es más un problema regional (del territorio meridional de Alemania) que un problema bilateral nacional, coinciden los gobiernos de ambos países.

En la actualidad tiene lugar un proceso de mediación entre las autoridades del aeropuerto de Zúrich y representantes de las comunidades que viven en la zona limítrofe (en el Estado de Baden-Württemberg) para tratar de alcanzar un entendimiento y quitar "emocionalidad" al asunto.

Suiza y Alemania deberán suscribir ahora un acuerdo por separado sobre seguridad en el tráfico aéreo, ya que este aspecto estaba contenido en el tratado no ratificado por ambas partes.

El trágico accidente aéreo sobre el lago de Constanza, en la frontera entre Alemania, Suiza y Austria, en el que perecieron cerca de un centenar de personas, urge a perfeccionar una red de seguridad más eficiente entre estos países limítrofes.

Conversaciones

"Pero en todos estos ámbitos hay conversaciones y continuará habiéndolas en el futuro próximo", coincidieron en afirmar las fuentes ministeriales alemanas y suizas consultadas.

La Comisión Europea (órgano ejecutivo de la Unión Europea) rechazó el 5 de diciembre en Bruselas un pedido de intervención formulado por Suiza en el caso del acuerdo sobre tráfico aéreo. Pero, agotada esta primera instancia, las autoridades helvéticas han decidido llevar el caso ante el Tribunal Europeo en Luxemburgo.

Pese a los contenciosos hay una interrelación muy estrecha entre Suiza y Alemania, por compartir una cultura, un círculo de pensamiento democrático y una concepción sobre el estado de derecho.

En temas relacionados con la Unión Europea (UE), como en las duras negociaciones por la fiscalidad del ahorro y el tránsito de personas (acuerdo de Schengen), Alemania es de los países de la UE que mejor ha entendido el punto de vista de Suiza.

En lo económico

Por supuesto, las dificultades económicas de Alemania en estos momentos afectan el intercambio comercial helvético-germano. Las estadísticas de 2003 registrarán una ligera disminución. Sin embargo, para Suiza Alemania sigue siendo una muy importante plaza de inversiones.

Para Alemania la Confederación Helvética es el cuarto inversionista más importante del extranjero. Las empresas suizas dan empleo a 250.000 personas en Alemania, la mayoría en el suroeste, pero también en el este, en el territorio de la extinta República Democrática Alemana.

Pero Suiza es para los empresarios alemanes una plaza de inversiones cava vez más importante. Sobre todo con las atractivas ventajas fiscales que ofrecen algunos cantones helvéticos.

A las presentaciones de las autoridades suizas en Alemania para atraer a inversionistas acuden masivamente empresarios alemanes cada vez más decepcionados y desconfiados del gobierno socialdemócrata-verde del canciller Schroeder.

Tras las elecciones

El triunfo electoral del ultraconservador suizo Christoph Blocher (nuevo ministro de Justicia e Interior) en las recientes elecciones parlamentarias federales helvéticas, lejos de causar preocupación ha sido recibido con satisfacción por los medios empresariales alemanes, al igual que por los sectores económicos de Suiza.

La incipiente recuperación económica mundial "dará a Suiza nuevos bríos en 2004", comentó en Francfort Thomas Kaegi, analista de la Unión de Bancos Suizos (UBS).

Después de dos años de desorientación, la economía mundial parece reencaminarse nuevamente por el buen camino. Con estos vientos frescos provenientes del exterior "se multiplican las señales de una reactivación económica en la Confederación Helvética", agregó el experto.

El crecimiento económico de Suiza ha sido negativo en 2003, con una estimación de entre -0,3 y 0,5%. Pero se aguarda que en 2004 el aumento del Producto Interno Bruto helvético oscile entre 1,5 y 1,9%, según expertos del UBS y de Credit Suisse en Francfort.

Proceso espectacular

Con gran expectación es aguardado para el 29 de enero de 2004 el juicio por fraude o coautoria en la defraudación contra el suizo Josef Ackermann, actual presidente del Deutsche Bank, el banco comercial más importante de Alemania.

El proceso, al que serán convocados más de 50 testigos, gira en torno a las compensaciones e indemnizaciones por más de 50 millones de euros otorgados a altos ejecutivos del consorcio alemán Mannesmann cuando fue absorbido por la británica Vodafone hace dos años.

Junto con Ackermann, quien integraba entonces el directorio de Mannesmann, serán enjuiciados también el ex presidente de la empresa Klaus Esser y el ex presidente del poderoso sindicato de los trabajadores metalúrgicos de Alemania, IG Metall, Klaus Zwickel.

Los analistas no excluyen la posibilidad de que el juicio contra Ackermann pueda tener incalculables efectos negativos sobre los mercados financieros y la economía de Alemania, por tratarse del presidente del instituto crediticio más importante de este país.

Las autoridades de la Oficina federal alemana de Control de la Actividad Bancaria han sugerido al Deutsche Bank que propicie la dimisión de Ackermann a la presidencia del directorio de esa entidad, pero sus recomendaciones no han sido seguidas hasta ahora por el banco, con importantes ramificaciones en Estados Unidos y el Reino Unido.

Juan Carlos Tellechea, Berlín

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Compartir este artículo