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40 años al servicio de la protección ambiental

Franz Weber inició hace 40 años sus primeras campañas.

(swissinfo.ch)

El conocido defensor del medio ambiente y de los derechos de los animales, Franz Weber, dirige ahora sus esfuerzos para salvar otra especie en extinción: la industria turística helvética.

Tras haber impulsado campañas contra la caza de focas y de caballos salvajes, Franz Weber se dedica a preservar el patrimonio del turismo suizo.

El viaje en tren hacia la ciudad de Montreux, donde Franz Weber vive y trabaja, permite descubrir los paisajes en los que se encuentran los viñedos de Lavaux, a orillas del lago Léman.

Estos escenarios idílicos suizos fueron salvados del desarrollo inmobiliario gracias, en gran parte, a la persistente campaña emprendida por Franz Weber.

Hace un mes, el gobierno suizo presentó una solicitud ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), para que la región se incluya en la lista del patrimonio mundial.

Pero Weber ha dejado su huella en muchas partes del país durante su incansable defensa de los paisajes de montaña, que se han visto amenazados por el desarrollo.

También ha luchado por mantener hoteles históricos, construidos durante la época de oro del turismo, a finales del siglo XIX y principios del XX.

"En ese tiempo, los hoteles eran construidos en armonía con la naturaleza", dice a swissinfo el activista de 78 años de edad, durante una entrevista realizada en la sede de su fundación, en Montreux.

Bella época

Es evidente el aprecio que Weber tiene de la 'Belle Époque', la era en la que muchos hoteles de renombre surgieron en toda Suiza. Ejemplo de esas bellas construcciones es el edificio en el que se localiza su oficina y su hogar, en una bellísima y frondosa zona residencial a orillas del lago.

Por cierto, en la casa vecina murió en 1904 un hombre que ha quedado inscrito en la historia sudafricana: Paul Kruger, líder de los bóers (colonos de origen holandés en el África Austral) y el último presidente de la entonces República Transvaal.

Volviendo a Franz Weber, una de sus mayores victorias en Suiza ha sido evitar la demolición del Gran Hotel Giessbach, en el lago de Brienz, en el cantón de Berna.

Este hecho marcó un cambio en la política de construcción del sector turístico suizo. Tanto constructores como empresarios comprendieron la importancia de conservar las joyas de la arquitectura del 'Art Nouveau', evitando su reemplazo sistemático con estructuras de concreto en forma de seudochalets.

"Hace un siglo no hubiese luchado por la preservación del medio ambiente", dice Weber. "Suiza era un sitio hermoso en ese tiempo. Emprendo mis campañas cuando veo que se quiere destruir el país. El único interés que mueve a algunos es llenarse el bolsillo de dinero."

Implacable

Weber ha sido descrito, con frecuencia, como una espina en el zapato de muchas instituciones federales y otras autoridades regionales. Implacable, a Weber se le teme por su liderazgo de opinión y su capacidad para despertar las conciencias de los ciudadanos suizos.

Actualmente, su fundación se encuentra impulsando una media docena de campañas en Suiza.

Ya ha reunido las firmas necesarias para lanzar a voto una iniciativa popular en contra de los vuelos de la fuerza aérea suiza sobre las regiones turísticas del lago de Brienz.

"Me preocupa el bienestar de toda la población suiza", indica con tono de voz fuerte, mostrando su determinación.

"Los FA/18 fueron construidos por los estadounidenses para bombardear a otros países. ¿Qué queremos hacer nosotros con aviones de combate de EE UU? Se trata de la aeronave más ruidosa del mundo que sólo asusta al turismo."

El activista cree que el gobierno hará todo lo posible para impedir que su iniciativa avance. Cabe recordar que esos artefactos adquiridos en los años 90 costaron millones de dólares.

Beneficios económicos

Weber también acusa a los políticos de la región afectada por aceptar el sobrevuelo de estas naves. A su juicio, ellos también se han visto beneficiados económicamente con ello.

En el mismo tono, este suizo ataca directamente a las autoridades del pueblo turístico de Iseltwald por dar su visto bueno a la construcción de seis edificios de departamentos.

Una batalla más en la lista de Weber, quien describe a la pequeña localidad a orillas del Lago de Brienz como "una perla a orillas del lago".

Al menos uno de los dos antiguos hoteles de Iseltwald, que cerró sus puertas en años recientes, cederá su lugar al nuevo proyecto.

"Es como si derribáramos el pico del Matterhorn. Es una locura y sólo se realiza para obtener beneficios a corto plazo."

Valor incalculable

"Siempre he sostenido que deberíamos poner en cifras el valor incalculable del paisaje. Si lo hiciéramos, nos daríamos cuenta de que, a largo plazo, nuestro patrimonio significa miles de millones de francos para la industria turística, y no sólo un puñado de millones de francos, como es la visión de los especuladores."

"¿Si todo se cubre con construcciones, que vamos a mostrar?", se pregunta este incansable defensor de la naturaleza, quien dice que trabaja los siete días de la semana y que, desde hace años, no ha tomado vacaciones.

"Suiza está acabando con su patrimonio", concluye.

Con cerca de 80 años de edad y luego de consagrar la mitad de su vida al combate en favor de la protección de los animales y del medio ambiente, Franz Weber no contempla su retiro.

"Seguiré la lucha mientras siga joven", sonríe.

Al terminar la entrevista, el septuagenario se retira a su oficina situada en el piso superior, subiendo de dos en dos los escalones.

swissinfo, Dale Bechtel en Montreux
(Traducido del inglés por P. Islas)

Datos clave

Antes de convertirse en activista medioambiental y defensor de los derechos de los animales, Franz Weber (78 años) era periodista libre, basado en Paris.

Junto con Brigitte Bardot protestó contra la caza de focas en el norte de Canadá.

La fundación que ha creado dirige una reserva natural en Togo, destinada a proteger los elefantes; y un refugio en Australia para caballos salvajes.

En Suiza, dos iniciativas populares impulsadas por él pronto serán votadas.

Buscan proteger mejor el bosque y disminuir el ruido de aviones de combate en algunas regiones turísticas.

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