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Alpes precavidos, valen por dos...

Zermatt es la única estación alpina suiza abierta todo el año.

(Keystone)

El presente año se perfila excepcional para los deportes de invierno. No obstante, el cambio climático sigue su curso y Suiza será uno de los países más afectados de Europa, según la OCDE.

Las estaciones alpinas no quieren tomar riesgos. Zermatt adquirió un nuevo equipo israelí capaz de producir nieve artificial barata, sin químicos e incluso con una temperatura ambiente desértica.

Este mes de diciembre, ha caído tres veces más nieve de lo habitual para el último mes del año.

En el cantón de los Grisones, los copos acumulados alcanzan ya una altura de 1,10 metros, mientras en el Valais rebasan los 92 centímetros, en ambos casos el nivel más alto en cinco décadas. Pero éste es un año excepcional.

Hace dos, por ejemplo, 1.500 kilómetros de pistas para deportes invernales tuvieron que ser cubiertos por nieve artificial, lo que equivale al 20% del territorio helvético destinado a dicha actividad.

Según previsiones de la Asociación Suiza de Remontes Mecánicos, Y para el 2015 serán 3.000 kilómetros de pistas los que requieran nieve producida por el hombre y no por la naturaleza. La explicación: el cambio climático.

Y Suiza no puede darse el lujo de prescindir de la industria del esquí que cada año le genera ingresos superiores a los 15.000 millones de francos suizos.

Más y más calor

A partir de la década de los 70, la temperatura general de Suiza ha aumentado a razón de 0,57 grados centígrados por década, dos veces más rápido que en el promedio de los países del hemisferio norte, afirma el Instituto Federal de Investigaciones del Bosque y la Nieve de Suiza.

Los países más afectados por el fenómeno son –aparte de Suiza-, Suecia, Ucrania y China.

En el caso helvético, esto se debe a su ubicación geográfica. Cuanto más cerca esté un país del Polo Norte, más aumentará la temperatura del aire con el calentamiento climático.

Sobre el tema, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) asegura que la emisión desmesurada de gases de efecto invernadero generada por el hombre durante el siglo XX hará que "la nieve llegue cada vez más tarde y en menor cantidad a países como Suiza, Francia, Austria y Alemania en los años venideros".

En su estudio 'Cambio climático en los Alpes europeos', la OCDE refiere que en Suiza cada grado centígrado que aumente de forma permanente la temperatura tendrá como costo perder 10% de las pistas nevadas del país.

"Y producir nieve artificial será cada vez más costoso, debido justamente a que preservar la nieve con temperaturas más altas implica un mayor consumo de energía. De hecho, conseguirlo podría resultar incosteable en unos cuantos años", cita.

Directo de las minas

Sin embargo, la ciencia y la tecnología avanzan sin pausa. Suiza y el resto de los países en los que se practica el esquí se han dado a la tarea de buscar alternativas para cubrir su déficit de nieve en el futuro.

Una de las tecnologías más utilizadas durante los últimos cinco años lleva por nombre inductor Snomax, que es esencialmente una proteína pulverizada que permite la congelación del agua a –3 grados centígrados, en lugar de los 8 grados bajo cero, como sucede habitualmente.

No obstante, en Israel, un grupo llamado IDE Technologies inició investigaciones desde mediados de los 60 para construir una maquinaria capaz de desalar el agua marina de la región de israelí de Elat.

Consiguió el objetivo y, con el paso de los años, se dio cuenta de que con los mismos principios podía también producir hielo para el enfriamiento de metales en las minas de oro.

El negocio marchó, pero el cambio climático le ofreció nuevos mercados.

Nieve en Zermatt

Suiza se convirtió en 2008 en el primer país en echar a andar un nuevo sistema de fabricación de nieve artificial independiente a la temperatura exterior.

Zermatt es la única estación alpina helvética que se mantiene abierta todo el año. Y frecuentemente, entre septiembre y noviembre, se enfrenta a la falta de nieve debido al deshielo de los glaciares y a que aún no llega nieve fresca.

La maquinaria israelí –llamada IDE Snowmaker- se ocupará de producir nieve artificial a partir de una estructura completamente automatizado que pesa 30 toneladas, mide 11 metros de longitud y vale 2 millones de francos suizos.

El grupo autor de dicha tecnología, IDE Technologies, asegura que "por sus características puede producir nieve incluso en un clima desértico".

Para Israel, el hallazgo y el hecho que Suiza haya sido su primer comprador fue motivo de revuelo.

'Yediot Aharonot', el diario de mayor circulación en el país, afirmó en octubre pasado –cuando la maquinaria fue trasladada físicamente a Zermatt-: "Israel vende nieve a Suiza, lo mismo que vender hielo a los esquimales".

Este año no operará a tope. Pero en los venideros, la estación alpina tiene claro que, sin importar el clima, podrá decir con desparpajo: "El show debe continuar".

swissinfo, Andrea Ornelas

Datos clave

El equipo israelí de IDE Technologies comprado por la estación suiza de Zermatt permite producir 40m3 de nieve por hora, sin importar la temperatura exterior.

En materia de cambio climático, Suiza ofreció reducir 8% su emisión de gases de efecto invernadero antes de 2012 con respecto a los niveles de 1990.

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Contexto

Zermatt es una localidad en el cantón del Valais. Se trata de uno de los focos turísticos de Suiza. Se halla al lado del Monte Cervino (Matterhorn) y ofrece los espacios e infraestructura necesarios para practicar el esquí durante todo el año.

IDE Technologies es una empresa israelí fundada en 1965, pionera en la desalinización de agua y, actualmente, en la producción artificial de nieve con un consumo energético un 80% inferior al de otros mecanismos existentes.

Hasta 2008, la nieve artificial se producía sobre todo vía la pulverización de gotas de agua que eran congeladas antes de llegar al suelo. Una técnica que, para funcionar, requiere que la temperatura ambiente sea de 4 o más grados bajo cero.

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