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Apoteósico recibimiento a Simon Ammann

El ganador de dos medallas olímpicas en salto de trampolín firmó muchos autógrafos en el aeropuerto de Zúrich y más tarde en Unterwasser

(Keystone)

Comenzó en el aeropuerto de Zúrich y se prolongó en Unterwasser, la comuna del nuevo héroe del deporte invernal suizo. Un verdadero baño de multitudes.

Con visibles muestras de cansancio, exhibiendo casi siempre las dos medallas de oro logradas en Salt Lake City, y sin perder su carácter abierto y desenfadado, el saltador de trampolín, Simon Ammann, compareció ante un público entusiasta en el aeropuerto de Zúrich.

Un marco especial de personas con cencerros, carteles alusivos a la hazaña del joven estudiante de 20 años, banderas y trajes típicos saludaron la figura del popular 'Harry Potter de los aires' y de los medallistas de bronce, Sonia Nef y Gregor Stähli, en esquí alpino y eskeleton, respectivamente.

Ammann reiteró en más de una ocasión su muletilla de "Genial, absolutamente genial", para ilustrar su estado de ánimo y agradecimiento.

Tren especial

Tras los saludos, autógrafos y entrevistas a los distintos medios de comunicación en el aeropuerto de Zúrich-Kloten, Simon Ammann abordó un tren especial con destino a Toggenburg, San Gallen. Concretamente al municipio de Unterwasser, domicilio del deportista.

Acompañado por la segunda cadena de la Televisión Suiza de expresión alemana, el doble medallista olímpico vivió la que seguramente será una experiencia inolvidable en su carrera personal y deportiva: recibir las muestras de cariño y de admiración de sus vecinos y de otros miles de personas del cantón y del país.

Su aparición en andas de dos exponentes de la lucha suiza (Schwingen), a manera de un ave que levanta vuelo, fue ovacionada por una sala repleta. Sentado en una especie de trono (dorado), Amman escuchó discursos de homenaje, música y elogios a su inolvidable actuación en Salt Lake City.

Espíritu nacional

El gran salto de Ammann que lo ha llevado de la promesa a la consagración deportiva, de la rutina anodina a codearse con grandes figuras y a reclamar un sitio en la historia del deporte invernal olímpico, tiene la gran particularidad de haber despertado las fibras nacionales en un país que, a pesar de su pequeña extensión territorial (41.000 kilómetros cuadrados) es multicultural y multilingüe.

Las suizas alemana, francesa, italiana y romanche descubren una nueva figura deportiva que al valorar sus éxitos habla siempre de 'nosotros', 'el equipo' para ilustrar la importancia del trabajo en conjunto.

Esa permanente alusión al grupo, que no parece estudiada, sino sincera, ha sido reflejada y destacada por varios medios de comunicación, que ven en tal actitud un llamado en favor del fortalecimiento de la unidad en la diversidad suiza, un sentimiento nacional que desconoce barreras lingüísticas, culturales, económicas o de otro tipo.

En todo caso, el 'fenómeno Ammann' es una consagrada realidad del deporte invernal helvético, pero, sobre todo, una referencia capaz de impulsar con su ejemplo las aspiraciones de la niñez y la juventud.

Juan Espinoza

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