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Aspiran en Cachemira a mediación de Suiza

Manifestantes paquistaníes queman la bandera de la India.

(Keystone)

La población de ese estado sudasiático confía en la neutralidad helvética.

En momentos en que una nueva escalada de tensión entre la India y Pakistán mantiene a la región al borde de la guerra, representantes de los diversos sectores sociales de Cachemira se manifiestan a favor de una intervención de Suiza, con fines conciliatorios, entre las dos potencias nucleares.

"A la gente de Cachemira le gustaría poder contar con una mediación de Suiza porque aprecia mucho la neutralidad helvética y el hecho de que Suiza no tenga intereses en la región", comentó Irene Autolitano, responsable de la India dentro del 'Early Recognition of Tensión and Fact Finding' (FAST).

Los servicios secretos estadounidenses ubican al conflicto de Cachemira entre los seis más delicados del presente año.

La disputa, que desde hace más de medio siglo opone a la India y Pakistán, por la soberanía de Cachemira, adquirió nuevos matices durante la guerra contra el régimen talbán que se exacerbaron con el ataque al parlamento indio el pasado 13 de diciembre.

Detectar focos de tensión

El FAST, proyecto de la Fundación Suiza para la Paz, consagra sus esfuerzos al análisis de los conflictos en Asia y Africa. Su misión consiste en efectuar un seguimiento riguroso de los focos de tensión con el fin de instrumentar medidas para evitar escaladas, resurgimientos de la violencia o, en su caso, para favorecer procesos de paz.

"Lo fundamental ahora es evitar la guerra", destaca la analista Autolitano al referirse a la delicada situación en el sudeste asiático. Sus declaraciones se producen en un contexto de alta tensión entre Nueva Delhi e Islamabad luego del ataque del 13 de diciembre.

Según informaciones divulgadas por las agencias de prensa, India advirtió este viernes que "existe una perspectiva de guerra convencional limitada". El general Padmanabhan, responsable del ejército de tierra, sentenció que "cuando dos países movilizan sus fuerzas y las posicionan en la frontera, la situación puede describirse como muy grave".

Una guerra que nadie quiere

En el análisis de la organización no gubernamental, cuyas labores se efectúan bajo los auspicios del Ministerio suizo de Relaciones Exteriores, mediante la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE), ninguno de los gobiernos de la región pretende involucrarse en una escalada de violencia.

El embajador helvético en Nueva Delhi comparte esa posición. En declaraciones a la agencia suiza de prensa (ats), Christian Dunant descartó que India o Pakistán tengan la intención de iniciar una nueva guerra. Advirtió, sin embargo, que otro atentado "podría encender la mecha".

"Dada la fuerte movilización armada en la frontera, un nuevo acto terrorista podría entrañar una reacción en cadena y degenerar en un conflicto", destacó el diplomático al manifestar que ambos países han demostrado buena voluntad en la crisis actual.

Para Autolitano, el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, ha dado los pasos pertinentes para el desmantelamiento de los grupos extremistas acusados, entre otros, del ataque al legislativo indio. Opina que para Nueva Delhi y la región, sería desastrosa una eventual caída del dirigente.

"La apertura mostrada por Musharraf, y que le ha valido el reconocimiento internacional, es fundamental para mantener la estabilidad en el área", dice.

Una "legitimación" cuestionable

En lo que toca a la posición de Nueva Delhi, desde su punto de vista, la respuesta de Washington a los ataques del pasado 11 de septiembre fueron percibidos por diversos países, incluida la India, como una forma de legitimar los ataques contra los grupos islámicos: "Si Estados Unidos hace la guerra, nosotros también".

Siempre según su análisis, India "no ha logrado digerir" el hecho de que el mandatario paquistaní se convirtiera en el aliado favorito de los países occidentales con su apoyo en la ofensiva para derrocar a los talibán.

"La India -hasta entonces más cerca del mundo occidental- pasó a un segundo lugar y eso generó un gran recelo".

En ese contexto, la población de Cachemira, que reclama su independencia y que, por una resolución de las Naciones Unidas, tiene el derecho a expresarse en plebiscito una vez que las condiciones geopolíticas sean adecuadas, considera que Suiza sería el intermediario ideal en un proceso de paz duradera en la región.

En sus tareas de seguimiento de la situación en esa zona, Autolitano se ha entrevistado con dirigentes de los diversos sectores sociales de Cachemira. En esos encuentros con académicos, sindicalistas, políticos, ha constatado la admiración de la sociedad civil en general por el sistema político helvético.

"Están muy interesados en el modelo federal suizo y tienen un gran aprecio a la neutralidad helvética. Les gustaría mucho que Suiza, que carece además de intereses en la región, pudiera convertirse en mediador" insiste la experta.

Marcela Aguila Rubín


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