Ballet más colorido con bailarines foráneos

Stijn Celis (izda) y sus bailarines: Patricia Vázquez, Lázaro Godoy y Ariadna Montfort. swissinfo.ch

El Ballet del Teatro de Berna, que hasta el próximo 16 de enero escenifica el conocido cuento infantil ‘Cenicienta’, puede preciarse de ser muy internacional.

Este contenido fue publicado el 10 noviembre 2004 - 15:37

Tanto el director como los bailarines son extranjeros ¿Cómo se explica la ausencia de bailarines suizos?

El belga Stijn Celis, director de esta compañía desde julio de este año, tiene varias respuestas a esta pregunta.

“No es fácil contratar a bailarines foráneos, sobre todo por el permiso de trabajo. Por ello, si bailarines suizos se presentan a la compañía, tendrían cierta preferencia”.
El hecho es que ningún suizo postuló al elenco.

“Tal vez porque nuestra compañía no es clásica y la mayoría de bailarines aquí tiene esa formación. Espero que se presenten bailarines talentosos, en realidad, esta es la única condición. Con un patriotismo regional no se puede dirigir una compañía”.

Celis zanja así, de manera contundente, una discusión que considera bizantina. Y es que el talento está por encima de todo para este director de ballet y “sobresaliente coreógrafo de la nueva generación”, como lo distinguió la crítica en el Anuario del Ballet Internacional 2001.

Bailarines traen su cultura

La barrera idiomática, las diferentes culturas de los bailarines no son para Celis problema alguno; al contrario. “El baile es un idioma internacional, pero con personas de tan distintas procedencias, el resultado que se logra es más colorido, hay un enorme espacio de referencia cultural”, explica.

El belga se remite a su propia experiencia personal. “Yo mismo vengo de un hogar multicultural, crecí con el inglés, francés y flamenco (hoy habla además alemán, italiano y bastante bien el español).

El idioma “oficial” en el elenco es el inglés, a menudo se habla también francés o español.

Su opinión sobre los tres hispanohablantes que integran - un cubano y tres españolas - la compañía no puede ser mejor. “Antes había trabajado dos veces con Lázaro (Godoy, cubano), quien tiene una muy buena formación. Con él se enriquece mi coreografía, es muy creativo y talentoso, realmente un gran valor”.

“Ariadna Montfort (la ‘Cenicienta’ titular) me ha sorprendido mucho. El año pasado ella era Elevin y yo habría tomado a otra bailarina, pero cuando la vi en ‘Bailando bajo la lluvia’ decidí trabajar con ella y no ha defraudado las expectativas. Es también muy talentosa y tiene una gran personalidad”, agrega.

Lo mismo dice de Patricia Vázquez, la ‘segunda Cenicienta’. “Ambas tienen gran futuro. Somos una compañía pequeña y con cada integrante quiero tener una profunda relación de trabajo. Una razón por la que decidí dirigir esta compañía fue que podía contar con estos recursos humanos”.

‘Cenicienta’ es la primera coreografía que Celis pone en escena como director del Ballet de Berna. “Cuando se me preguntó por una pieza infantil pensé de inmediato en este cuento de los hermanos Grimm porque conozco muy bien el material”. Antes lo había presentado en Wiesbaden y en Montreal.

Mucho con pocos recursos

La “Cenicienta” de Celis es un espectáculo de danza con marcados elementos teatrales. Como está concebida para un público a partir de los 5 años tampoco se aleja de su punto central, que es contar una historia. Para ello Celis, también escenógrafo, se vale de sonidos y mucha mímica.

‘Cenicienta’, en la versión de Celis, es también una niña maltratada que añora ser querida. “En esta pieza está implícita cierta crítica social, pero ésta no es central. No quise hacer una declaración política, esa no es mi tarea, sino mostrar la historia con medios que dispone el arte y mantener los elementos del cuento”.

Lo que destaca el coreógrafo de este trabajo es su funcionalidad. “Hemos logrado un efecto glamoroso si se considera que somos sólo 12 artistas y el escenario no es costoso. Uno no tiene que disponer de mucho dinero para hacer algo bueno, lo que no significa que no lo necesitemos. No siempre podemos permitirnos una ejecución barata”.

En Berna encontró eco

Antes de ser nombrado director del Ballet de Berna, Celis (40 años) tenía ya una larga trayectoria. Había estado en Florencia con Martha Graham, en Zúrich con Uwe Scholz, en Berna, nuevamente en Zúrich, Ginebra, Lisboa, Maguncia... ¿Qué lo atrajo a Berna?

“Suiza está muy bien estructurada, tendría mucha dificultad de trabajar en el caos. Necesito cierta tranquilidad y Berna permite concentrarme en mi trabajo. Me quedaré aquí tres años y después veré qué hago, ya no quiero ser sólo ave de paso en una ciudad, vivir en hoteles. Me alegro de establecerme y tener una casa”.

Otra razón de peso para quedarse en Berna fue la acogida que tuvieron aquí sus propuestas. “Además contó la amistad que tengo con Catherine Volffrag, responsable del vestuario en el Ballet de Berna”, expresa este coreógrafo, que define su trabajo como “muy sensorial, me involucro en él y lo encuentro apasionante”.

Celis es muy cauto al definir al público suizo, prefiere no compararlo con el de otros países. “Me parece más una cuestión regional. Creo que los zuriqueses son distintos a los ginebrinos. Aunque llevo poco tiempo aquí, pero puedo decir que hay gente que realmente ama el baile”.

Pero, en su opinión, falta más valor para descubrir nuevas cosas. “Los suizos van al teatro por diversión y no por una necesidad existencial. Además, el ballet es seguido sobre todo por un público femenino, mayor de 45 años. Quisiera cambiar esta tendencia y hacer que también sea atractivo para los hombres y los jóvenes”.

swissinfo, Rosa Amelia Fierro

Datos clave

La ‘Cenicienta’ se estrenó el 23 de octubre.
Siguientes representaciones: 20 de noviembre; 5, 12 y 20 de diciembre y 16 de enero.
Dos funciones: 15.30 y 17.30 horas.
Entradas: 10 y 30 francos
Clases de diez niños: mitad del precio regular

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Contexto

La versión más conocida de ‘Cenicienta’ es la de los hermanos Grimm. También está la versión francesa de Perrault y ‘Cinderella’ de Hollywood.

La ‘Cenicienta’ de Celis, que por primera vez se presenta en Berna como espectáculo de danza-teatro, dura una hora y 15 minutos.

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