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Carla del Ponte se va con un éxito a medias

A partir de enero, Carla Del Ponte asumirá el cargo de embajadora suiza en Argentina. Keystone

La fiscal del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), Carla del Ponte, deja su cargo este 31 de diciembre. Tras ocho años de labores, la suiza se va con un éxito a medias o incluso un fracaso parcial.

Este contenido fue publicado el 31 diciembre 2007 - 20:01

Los dos hombres más buscados, Radovan Karadzic y Ratko Mladic, aún no están a disposición judicial, y varios procesos, entre los cuales algunos de los más importantes, han desvelado las imperfecciones del tribunal.

"¿Es usted capaz de imaginársela cosiendo o sembrando? ¡Pues, ella plantaría los bulbos al revés!", exclama con una sonrisa entrañable una de sus asistentas. Al término de ocho años a la cabeza de la fiscalía del TPIY, Carla del Ponte añoró su retiro del cargo. Ahora va a ser embajadora en Argentina.

A primera vista, la tesinesa no aparenta ser una mujer muy diplomática. Pero aunque despotrica, no deja de dar puñetazos sobre la mesa y convocar conferencias de prensa para denunciar a un ministro serbio declamado entre los notorios ausentes, "Carla del Ponte también sabe cuando hay que replegarse", admite un ex colaborador.

Cándida y comprensiva

Aunque estuvo denunciando y amenazando durante mucho tiempo, nunca se hubiera atrevido a desvelar en detalle los comprometimientos de la comunidad internacional en la batida de los prófugos o en las pesquisas. Carla del Ponte ha sido incluso comprensiva, a veces...

"Es difícil pedir a un Estado que ponga en marcha a toda la maquinaria. ¡Y el terrorismo ha estropeado nuestro trabajo!"

Carla del Ponte es impulsiva, espontánea, directa. Su candidez desarma. "¿Cómo puede ella ser tan ingenua y creer en las promesas de Belgrado?", pregunta una periodista serbia. Al cabo de los últimos seis meses, el barómetro del estado de ánimo de Carla del Ponte cambió de rojo a azul, y la Unión Europea (UE) esperando ansiosamente sus dictámenes acerca del grado de cooperación de Belgrado con el tribunal.

Esa ingenuidad ha decepcionado también a las madres de Srebrenica, una asociación de supervivientes de ese enclave bosnio despojado por los serbios en julio de 1995. Parece que la fiscal suiza se quedó sin aliento corriendo detrás de los prófugos. Aún faltan cuatro hombres por arrestar, entre los cuales se encuentran los ex jefes de los serbios bosníacos, Radovan Karadzic y Ratko Mladic, inculpados por genocidio y desaparecidos desde hace doce años.

Una escarcela bien llena

El pasado 10 de diciembre, la fiscal expresó delante del Consejo de Seguridad con cierta languidez su "decepción".

Pero en ocho años 91 ministros, jefes de estado mayor y soldados, antiguos jefes de inteligencia, paramilitares y presidentes fueron a parar en su escarcela. Y hay muchos que se preguntan si la estrategia llevada a la práctica por sus asesores se mantendrá en pie después de su ida, es a saber: utilizar los vencimientos políticos para revolcar a los fugitivos.

Este método ha tenido mucho éxito en Croacia con la detención del general franco-croata Ante Gotovina en 2005. Es un "juego del escondite" que fascina a Carla del Ponte. "¡Cuándo tendré a Karadzic le preguntaré cómo consiguió huir durante diez años! Es una curiosidad...", decía ella.

Rastrear el dinero, buscar la mujer

Cuando se murió Slobodan Milosevic en su celda en 2006, evocó al difunto como si fuera un viejo comparsa de juego. "Ha hecho trampas, decía. Nos ha tomado la delantera."

A Carla del Ponte le gusta perseguir a los criminales. Su método consiste en rastrear el dinero y buscar la mujer. Cuando tomó las riendas de la fiscalía en 1999, se interesó sobre todo por el dinero de Slobodan Milosevic. Respecto a los cómplices de Radovan Karadzic, se pregunta cuáles son las acciones que las fuerzas internacionales toman en Bosnia. "¿Qué hacen? ¿Quién vigila a la mujer de Karadzic? ¡Si se quiere saber quién vigila a la mujer de Karadzic no se recibe ninguna respuesta!"

El estilo de del Ponte ha aireado la opinión pública. Lógicamente, toda la amargura se cristaliza ahora en su persona tras tantos deslices de la justicia internacional. La batida contra los prófugos le permitió cosechar algunos éxitos, pero en la sala de audiencias el balance es hasta ahora poco alentador para el estrado.

Pasando el relevo

El pleito contra los antiguos jefes de inteligencia, Jovica Stanisic, la causa más importante del TPIY, se queda por ahora aplazado. Y la consumación del proceso contra el antiguo primer ministro de Kósovo, Ramush Haradinaj, desembocó en un fracaso vergonzoso para la fiscalía.

El proceso de Vukovar, uno de los episodios más sangrientos de la limpieza étnica en Croacia, se saldó en septiembre en una puesta en libertad de uno de los tres oficiales serbios acusados, provocando la ira de Zagreb que quiere de nuevo procesar a esos hombres ante los propios tribunales.

En fin, el fallecimiento de Slobodan Milosevic ha sumergido al Tribunal en un "coma" profundo, según palabras de Carla del Ponte. Un coma del que tardará en despertar. Después de la defunción de Milosevic, los jueces realizaron una corta parcial de las acusaciones para acelerar los procesos como lo había pedido la ONU.

"¡Aplastan mis actas de acusación!", se quejaba Carla del Ponte al presentar el asunto ante el Consejo de Seguridad. Pero a Nueva York no le gustaron las liviandades de La Haya y se lo hicieron sentir.

Designado por Nueva York, su sucesor en el cargo, el magistrado belga Serge Brammertz, que no es un hombre de audiencias, se impugnará en el seno del estrado. El futuro dirá si Carla del Ponte hubiera sido capaz de pasar el relevo.

swissinfo, Stéphanie Maupas, La Haya
(Traducción del francés: Antonio Suárez)

Contexto

13 de septiembre de 1999: Carla del Ponte es elegida fiscal general del Tribunal Internacional para la antigua Yugoslavia y Ruanda por la Asamblea general de Naciones Unidas.

En la noche del 28 al 29 de junio de 2001, Slobodan Milosevic pasa a disposición judicial del Tribunal de La Haya.

28 de agosto de 2003: Carla del Ponte pierde el mandato como jefa de fiscalía del Tribunal Penal Internacional para Ruanda. Vuelve para cuatro años a la cabeza del Tribunal para la ex Yugoslavia.

31 de diciembre de 2004: Carla del Ponte cierra sus pesquisas y despide sus últimas actas de acusación. El Consejo de Seguridad pide a los tribunales que cierren sus puertas hasta el año 2010.

Agosto de 2007: el Consejo de Seguridad extiende el mandato de Carla del Ponte hasta este 31 de diciembre, el tiempo que requería su sucesor en el cargo, el magistrado belga Serge Brammertz, para retirarse de su cargo de jefe de la Comisión Internacional de Investigación del asesinato del ex primer ministro del Líbano Sr. Hariri.

Fundado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en 1993, el Tribunal a despedido 161 actas de acusación contra los responsables de crímenes cometidos durante las guerras de ex Yugoslavia.

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Carla del Ponte

- Nació en 1947 en Bignasco, Cantón del Tesino
- Estudió derecho internacional en Berna, Ginebra y en Inglaterra
- En 1981 fue nombrada fiscal del Tesino
- Consigue éxitos notables en la lucha contra el lavado de dinero, la criminalidad organizada y el comercio ilegal con armas
- De 1994 hasta 1999 es fiscal de la Confederación Suiza; su trabajo se aprecia, pero también se critica en ocasiones
- En 1999 es nombrada fiscal general del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia por el ex secretario general de la ONU, Kofi Annan; cargo que abandonará a finales del año 2007
- A partir de enero de 2008, la tesinesa asumirá el cargo de embajadora de la Confederación en Argentina

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Un tribunal ad hoc

La institución del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, que tiene su sede en La Haya (Países Bajos), ha sido una decisión del Consejo de Seguridad de la ONU tomada el 25 de mayo de 1993. El organismo está operando desde diciembre de 1994.

Se encarga de perseguir penalmente a los inculpados de crímenes graves cometidos desde 1991 en el territorio de la antigua Yugoslavia.

Abierto en febrero de 2002, el proceso contra Slobodan Milosevic, antiguo presidente de Yugoslavia y luego de Serbia, ha sido de particular interés para el público. Milosevic murió poco antes de que se avecinara el fin del proceso, en marzo de 2006.

Los prófugos más buscados siguen siendo Radovan Karadzic, ex líder de los serbios bosníacos, y Ratko Mladic, ex comandante del ejército de la República Serbia de Bosnia.

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