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Chile y Suiza comprometidos en el desminado

José Miguel Larenas, autor de un libro que, con apoyo suizo, recalca al importancia del desminado en Chile. (Foto. N.Muñoz)

La Confederación Helvética concurrió al financiamiento del libro "Minas antipersona y municiones sin estallar. Lo que queda después", que recoge la historia de los sobrevivientes a este tipo de accidentes.

El proyecto tuvo la atención prioritaria del ex embajador suizo en Chile Charles Edouard Held.

En un gran formato, la publicación consta de dos partes: la lectura destinada a adultos que incluye temas y narraciones de las víctimas; y, volteándolo, ofrece otra versión, esta vez para niños, que cuenta los mismos hechos pero en formato historieta.

La iniciativa surgió a partir de la constitución, en el 2000, del Grupo de Sobrevivientes de Minas antipersona y municiones sin estallar de las Américas (GSMMA), bajo el alero de la Naciones Unidas.

Decenas de entrevistas y fotografías quedaron registradas en el libro que se editó también con la cooperación de otras naciones como Australia, Canadá, Holanda y Noruega, y de la chilena Universidad Técnica Federico Santa María de Valparaíso.

Actividad positiva

La experiencia ha sido sorprendente. Especialmente en colegios donde los niños, luego de ver proyectado el trabajo, interpretan sus contenidos en dibujos propios. Como resultado se han logrado afiches de gran impacto y calidad artística.

Uno de ellos, "De la vida a la muerte hay un solo paso", escrito y dibujado por un niño de siete años, será usado para sensibilizar a otros niños en el tema de las minas antipersona, los derechos de los niños y los derechos humanos.

El autor del libro, José Miguel Larenas, es una de las víctimas de este tipo de proyectil abandonado en zona turística.

Ingeniero civil en metalúrgica y master en ingeniería química, actualmente cursa ingeniería civil industrial en la Universidad Federico Santa María en Valparaíso, y se desempeña como jefe de proyectos de operaciones de desminado en Chile.

Detección y destrucción de minas

El aporte del gobierno suizo no se ha limitado a la realización de esta obra. Desde el año 2000 ha aportado con moderno equipamiento y capacitación de especialistas para destruir minas antipersona, ubicadas mayoritariamente en la frontera norte del país.

Los aparatos, construidos por la empresa suiza RUAG, cuentan con tecnologías de alta precisión que permiten disminuir al mínimo los riesgos de tan peligrosas misiones.

Hasta ahora se ha traspasado al Estado chileno aproximadamente 50.000 dólares equivalentes a 570 equipos EOD, consistentes en cargas para detonar artefactos explosivos a distancia.

En el Ministerio de Defensa Nacional de Chile, el coronel de Ejército Siebert Gunther, de especialidad ingeniero, secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Desminados, contó a swissinfo que los equipos están en poder de la Armada y el Ejército nacional, instituciones en las cuales 12 profesionales fueron debidamente entrenados por especialistas helvéticos.

"El moderno equipo recibido, sin duda es de alta tecnología, de muy fácil manejo, con una gran elaboración, siendo un excelente sistema de trabajo destinado a desactivar las municiones sin estallar, demostrando un sofisticado sistema de mucha eficiencia y adecuada presentación", afirma el oficial.

El equipamiento está destinado a realizar un importante trabajo en el proceso de desminado, especialmente luego del tratado de Ottawa y el apoyo que brinda el gobierno de la Confederación Helvética en desactivar las municiones sin estallar (MUSE).

Se calcula que en suelos chilenos aún quedan diseminadas cerca de 118.377 minas instaladas durante los años 70, en momentos de tensión limítrofe con Perú y Bolivia.

Por otra parte, entre 1999 y 2003 se han destruido unos 300.000 aparatos en stock.

swissinfo, Nelson Muñoz Mera, Santiago.

Datos clave

En Chile se han contabilizado 134 supervivientes a las minas antipersona que no llegaron a estallar.

De acuerdo a cifras oficiales, tras desactivar 300.000 artefactos en cuatro años, aún existen más de 100.000 minas antipersona sin explotar.

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Contexto

En el mundo, cada 20 minutos muere una persona por una de estas minas. 26.000 personas sufren anualmente un accidente.

Cada mina tiene un costo de fabricación entre 3 a 10 dólares, su detección y desactivarla, en cambio, cuesta entre 300 y 1.000 dólares cada una.

Actualmente el grupo GSMMA trabaja en un proyecto que persigue detectar minas antipersona plásticas y que requiere de la ayuda de expertos internacionales.

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