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Biomedicina Un pequeño instituto de grandes descubrimientos

Representación gráfica de tres anticuerpos (rojo y naranja) que se sujetan al tallo de un trímero de hemaglutinina.

Representación gráfica de tres anticuerpos (rojo y naranja) que se sujetan al tallo de un trímero de hemaglutinina.

¿Se logrará desarrollar algún día una vacuna universal contra la gripe? Un descubrimiento del Instituto de Investigación en Biomedicina (IRB) de Bellinzona abre nuevas expectativas para la prevención y el tratamiento de esta enfermedad infecciosa.

En los círculos científicos, el Instituto de Investigación en Biomedicina (IRB) no necesita presentación. Aunque existe solo desde el año 2000, se ha convertido en un centro de referencia mundial en el campo de la investigación biotecnológica.

Ha publicado más de 300 artículos en revistas especializadas, entre ellas Science y Nature. Y sus últimos descubrimientos han contribuido a que el gran público conozca su nombre.

Quienes lleguen por primera vez a Bellinzona, al sur de Suiza, pueden sorprenderse de su ubicación. La intensa labor científica y las metodologías innovadoras que caracterizan al IRB contrastan con la tranquilidad de Bellinzona, situada al pie de tres castillos medievales, y el edificio de mediados de los años 1960 que lo alberga.

Recorrido por el instituto

No parecen condiciones ideales, lo cual no impide que el IRB se sitúe a la vanguardia de la investigación.

“En el IRB nos centramos, sobre todo, en el estudio de los mecanismos de defensa del ser humano. Cuando analizamos la relación entre el ser humano y sus patógenos, por ejemplo los virus, podemos entender los mecanismos de defensa y buscar nuevas terapias. De esta forma, nuestra investigación puede tener un impacto directo en la salud humana”, explica a swissinfo.ch Antonio Lavanzavecchia, el director del instituto, que dispone de un equipo de ochenta personas distribuidas en ocho grupos de investigación.

Frigoríficos, de los cuales uno con una temperatura de 150º bajo cero, nitrógeno líquido, instrumentos para irradiar las células, centrifugadoras, grandes incubadoras, microscopía con focalización automática, robots: el profesor Lanzavecchia nos muestra y explica las herramientas de trabajo.

Durante el recorrido por el instituto, Antonio Lanzavecchia se detiene brevemente con algunos investigadores para comprobar cómo avanzan determinados estudios. Varios puestos de trabajo están vacíos: son los que ocupan los estudiantes que están congregados en la sala de seminarios. Hoy asisten a un curso que imparte un profesor de la Universidad de Fráncfort. Y es que el IRB suele organizar regularmente cursos y seminarios con invitados de renombre, señala el director.

Anticuerpos como profilaxis y terapia antigripal

“En este laboratorio trabajamos en el anticuerpo que le interesa”, nos dice antes de abrir la puerta. En el interior, un científico analiza moléculas en la pantalla. Nos muestra la representación gráfica de la hemaglutinina, una proteína del virus de la gripe.

“La hemaglutinina es un trímero formado por tres moléculas con una cabeza globular y un tallo. La mayor parte de los anticuerpos atacan la parte globular del trímero. Y esta parte suele cambiar permanentemente para que los anticuerpos no la reconozcan. Es la razón por la que cada año necesitamos una nueva vacuna. El anticuerpo que hemos aislado en el instituto sujeta el trímero al tallo. Esta es una parte que se conserva en todos los virus gripales”, explica el profesor Lanzavecchia.

El anticuerpo que aíslan los científicos del IRB se llama FI6 y es eficaz contra todos los subtipos de la gripe A. De ahí que haya suscitado grandes esperanzas. Primero se habló del primer paso crucial para el desarrollo de vacuna universal contra la gripe. Esa meta aún está lejos, acota el director del IRB, pues “es un proyecto sumamente difícil”.

No obstante, Antonio Lanzavecchia ve una solución más próxima: el desarrollo de anticuerpos como fármacos. “Creo que, si todo sale bien, dentro de cinco años podremos incluir anticuerpos contra el virus de la gripe en la terapia, o a lo sumo dentro de diez años”. El director del IRB subraya que “los anticuerpos representan un instrumental nuevo” y  “podrán usarse no solo para curar los casos más graves, sino también como profilaxis en los grupos de riesgo que no responden satisfactoriamente a la vacuna”.

La idea reside en “proporcionar los anticuerpos de forma análoga a como la madre se los transmite al feto: administrarlos antes de la estación de la gripe para que el receptor esté protegido durante todo el invierno”.

Revalorización y transferencia

De la evaluación científica y terapéutica de los descubrimientos del IRB se ocupa Humabs BioMed SA, una empresa emergente (start-up) de Bellinzona que emplea a una docena de personas. “Hace tiempo que patentamos tanto las tecnologías para producir anticuerpos monoclonales humanos, como los propios anticuerpos. En 2004, concedimos a Humabs una licencia para nuestra tecnología de anticuerpos y para los anticuerpos que producimos con ella”, precisa el profesor.

La misión de la Humabs consiste en desarrollar los anticuerpos con fines terapéuticos para la fase preclínica para comercializarlos después por medio del sector farmacéutico.

“Solamente los grandes grupos farmacéuticos están en condiciones de desarrollar estos anticuerpos. Se dice que la comercialización requiere cientos de millones de francos, quizás incluso mil millones. Es impensable que una pequeña sociedad pueda invertir tales sumas. Por ello es importante trasladar la investigación al sector industrial”, afirma el director del IRB.

Por el momento, el instituto rehúsa comentar cómo evoluciona el proyecto de transformar el anticuerpo F16 en un fármaco capaz de prevenir y tratar todos los tipos de gripe A.

El profesor Lanzavecchia alberga muchas esperanzas: “Lo considero absolutamente, aunque aún necesitamos tiempo. Habrá que probar estos anticuerpos en el ser humano para saber si funcionan y cómo funcionan, ya que hasta ahora solo se han probado en animales. Pero soy optimista porque los anticuerpos son eficaces, independientemente de la respuesta del receptor”.

Datos clave

Fundado en 2000 en Bellinzona, el Instituto de Investigación en Biomedicina (IRB) se ha fijado como objetivo “avanzar en el estudio de la inmunología humana, con especial énfasis en los mecanismos de las defensas inmunitarias”.

Vinculado con numerosas universidades suizas y extranjeras, colabora puntualmente con científicos del mundo entero. Es uno de los cofundadores del Instituto Suizo de Investigación de Vacunas de Lausana, SwissVaccine (2007). Desde 2008, es socio del Politécnico Federal de Zúrich, donde imparte cátedra el director del IRB Antonio Lanzavecchia, y desde 2010 está afiliado a la Universidad de la Suiza Italiana.

A fines de 2011, había publicado 312 artículos en revistas científicas internacionales. Y la lista aumentará este año.

El anticuerpo FI6 que neutraliza todos los subtipos de la gripe A es solo uno de los descubrimientos de relevancia mundial que han logrado sus investigadores. El más reciente en septiembre pasado: en colaboración con científicos de varios países, el equipo que dirige Antonio Lanzavecchia descubrió el origen de los autoanticuerpos que causan el pénfigo, una enfermedad autoinmune grave.

El IRB emplea actual a unas ochenta personas, entre el personal científico, técnico y administrativo.

Actualmente el IRB tiene ocho grupos de investigación. Este mes suma uno nuevo, que dirigirá Santiago Fernández González. El científico español trabaja en la respuesta inmunitaria a las vacunas y llega de la Universidad de Harvard.

En 2011, el instituto dispuso de un presupuesto superior a los 15,5 millones de francos. Los fondos provenían de mandatos de investigación suizos e internacionales (49%); subvenciones públicas (29%); donativos privados (18%) y otros ingresos (5%).

Fin del recuadro


(Traducción: Belén Couceiro), swissinfo.ch


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