Navegación

Enlaces para saltar navegación

Principales funcionalidades

Gracias a la lluvia El agua no es lujo en Suiza

(Keystone)

Abundante y de alta calidad: el agua en Suiza es el bien de consumo diario por excelencia. No obstante, los científicos del Instituto Federal para el Abastecimiento, Depuración y Protección de las Aguas (Eawag en su sigla alemana) buscan soluciones para ahorrar agua potable.

La realidad cotidiana, amenazadora y a menudo mortal de miles de millones de personas es el agua sucia. Y sin embargo el agua es -por amplio margen-, el alimento más importante para nosotros; porque sin el líquido vital, la muerte es una cuestión de pocos días.

En Suiza se puede beber agua sin vacilar desde cualquier grifo, pero también los lagos suelen tener agua potable. Incluso un sorbo tomado del Rin, en la ciudad farmacéutica de Basilea, ocasiona apenas problemas.

Lo mismo da si es usada para descargar el inodoro, en las instalaciones lavacoches, estanques de jardines o en la agricultura: es agua potable de gran calidad, según certifican periódicamente los análisis de laboratorio.

Ello se debe esencialmente a las plantas purificadoras de aguas residuales (Ara en su sigla alemana) que desde los años 1950 funcionan con carácter obligatorio y cada vez son tecnológicamente mejoradas. Esas instalaciones permiten que la protección de las aguas sea exitosa en el marco de la defensa suiza del medioambiente.

“Deber moral”

En vista de que mucha agua fluye de Suiza hacia los países vecinos, la protección esmerada de este tesoro líquido es un “deber moral”, señala Max Maurer, catedrático de Sistemas de Gestión de Aguas Urbanas en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ). “La gente de los países vecinos también debe tener agua pura, si es posible”.

Las generosas lluvias de San Pedro han convertido a Suiza en el Castillo de Agua de Europa.

“Solamente dos centímetros y medio de la pluviosidad anual que virtualmente deja un metro y medio del líquido vital en toda Suiza serían suficientes para cubrir la necesidad de agua potable”, explica Maurer, quien dirige además el Departamento de Estudios sobre Gestión de Aguas Urbanas en el Instituto Federal para el Abastecimiento, Depuración y Protección de las Aguas, Eawag, del ámbito de la EPFZ.

A pesar de ello hay dos razones que dan sentido al ahorro. “El menor uso de agua caliente en los hogares les significa más dinero a fin de mes”. El sector público ahorraría costes porque el agua limpia no necesita ser depurada y, además, no representa una carga para el medioambiente, señala Maurer.

WC innovador

La economía o mejor dicho la prevención de gastos en la depuración de aguas residuales daba también sus primeros pasos cuando surgió el “NoMix-Toilette (Inodoro dividido), que fue creado por un equipo de estudio del Eawag. El sistema de inodoros fraccionados consiste en un inodoro con dos divisiones separadas. Una de ellas recibe la orina que mediante un conducto de agua residual va hasta un recipiente encargado de acumular el líquido evacuado.

El “No-Mix” Toilette permite, a juicio de Maurer, matar dos moscas con un golpe. Por una parte se suprime la costosa limpieza de nitrógeno y fósforo que lleva la orina a las aguas residuales. Por otra, de la orina expulsada por toda la población suiza se puede ganar 30.000 toneladas de nitrógeno, equivalente a casi la mitad del volumen que emplea la agricultura en el abono mineral.

“En la actualidad pagamos el doble: de un lado al separar la orina del agua, y de otro, por el abono. Si conseguimos un atajo valdrá la pena que los hogares tengan un segundo conducto separado”, precisa el especialista de Eawag.

Aunque el proyecto “No-Mix” descansa listo en una gaveta, el inodoro dividido y la separación de la orina siguen siendo un asunto sin lugar en la mesa de los constructores suizos.

Economizar

“Utilizamos urinarios sin agua. Pero el aprovechamiento de aguas grises o la separación de la orina son todavía víctimas del lápiz rojo en nuestros proyectos”, señala Peter Schürch, fundador y gerente de la oficina de arquitectos Berner Büros Halle 58 y catedrático de Arquitectura en la Escuela Técnica Superior de Berna. “En nuestras construcciones ya aplicamos varios aspectos de la construcción sostenible. Pero las cosas no son sencillas para las inversiones en el futuro, por ejemplo en la preinstalación de tuberías”.

Aún así, para el pionero de la construcción sostenible, cuya oficina ha ganado varios premios nacionales e internacionales, la separación de la orina ya no es una palabra extraña en Suiza. En su labor de enseñanza, Schürch ha estudiado -durante un programa de intercambio con la India-, los problemas locales. “Allí se trabaja con criterio innovador en la separación de la orina y la instalación de plantas depuradoras vegetales en los tejados. Lo mismo se lo hace en ciudades de millones de habitantes como Bangalore”, informa.

Es precisamente a partir de esa perspectiva global que Max Maurer insiste en la separación de la orina. El sistema de conductos que llevan agua limpia a las ciudades y sacan de ellas las residuales funcionan ciertamente en naciones como Suiza. “Aquí tenemos bastante agua,  capital suficiente y un gobierno estable. Pero la situación es distinta en la mayoría de los otros países. Por eso pensamos en cómo sustituir ese sistema de canales por otro de reprocesamiento del agua más descentralizado posible.

Anticipar

Otro proyecto de Eawag que ya es una realidad en Suiza es el denominado “Self”-Haus, aunque  de momento no esté muy extendido. Consiste en acopiar el agua de lluvia para la descarga del retrete, las máquinas de lavar y el riego de jardines.

Los conductos de aguas residuales, instalados hasta ahora en el suelo, tienen un ciclo de vida de 50 a 80 años. Tomando en cuenta este hecho, el  especialista de Ewag Max Maurer propone a los empresarios constructores el diseño de planes previsores. Ya tendrían que pensar al menos en tubos de desagüe separados para la orina, de tal modo que la próxima generación pueda, dentro de treinta años, conectar un segundo canal con relativa facilidad. “Pero eso exige que hoy hagamos los estudios fundamentales y señalemos el camino de la solución”, precisa Maurer.

El agua no es un tema central exclusivo de varios países del Sur, sino que también lo es en Suiza, dice convencido el arquitecto Peter Schürch. “De momento la tenemos en condiciones favorables y todavía abundante”.

Aguas residuales en Suiza

839 plantas depuradoras de aguas residuales

Unas 3.400 pequeñas instalaciones depuradoras

Más de 35.000 instalaciones para el tratamiento preliminar de las aguas residuales (Industria y negocios)

95% grados de empalme en las depuradoras

Valor actual

Plantas depuradoras: 14.000 millones de francos

Alcantarillado público: 66.000 millones de francos

Desagües en inmuebles privados: 40.000 millones de francos.

Costo anual

Depuradoras de aguas residuales: 1.000 millones de francos.

Alcantarillado público: 1.200 millones de francos

Instalaciones privadas: 1.000 a 1.200 millones de francos

Gasto global: alrededor de 3.200 millones de francos.

Agua potable

3.000 plantas de abastecimiento

Valor de regeneración: 110.000 millones de francos (plantas privadas y públicas)

Gasto anual

Inversiones: 600 millones de francos

Función y mantenimiento: 700 millones de francos.

Consumo de agua potable

Hogares: 160 litros por habitante en el día, 5,5 litros de ese volumen para beber y cocinar.

Lluvia anual

1.460 litros por metro cuadrado

8’300.000 litros por metro cuadrado

El 2% de la pluviosidad anual cubre la necesidad de agua potable de toda Suiza.

Fin del recuadro

Micro-impurezas

El agua potable en varias ciudades suizas tiene algunas micro-impurezas, informó recientemente la televisión suiza.

Entre ellas se detectaron residuos de medicamentos, desperdicios de hospitales o materiales de la industria en el agua potable.

El profesor Max Maurer desactiva la alarma: “Las micro-impurezas en el agua potable son inocuas, porque el contenido, digamos, de los medicamentos en el agua tiene factores tan bajísimos que apenas se asemeja al de una tableta ingerida”.

En cuanto a los efectos causados por esos residuos en el medioambiente, la investigación científica se mueve aún a tientas, señala Maurer. El déficit de conocimiento científico sería aún mayor en el caso de las nuevas nano-partículas.

Fin del recuadro

Acción “Cada céntimo cuenta”

La campaña propiciada por la Sociedad Suiza de Radio y Televisión (SRG/SSR) y la Cadena de la Solidaridad (Glückskette) se lleva a cabo desde el 17 hasta el 22 de diciembre de 2012.

Es difundida por las radios y televisiones de las cuatro regiones lingüísticas de Suiza (SRF, RTS, RSI, RTR y swissinfo.ch)

Con el dinero donado por la gente se trata de mejorar las condiciones de vida de más de un millón de personas sin acceso al agua potable o afectadas por las precarias condiciones higiénicas.

En la acción del año pasado se puso la atención central en la pobreza de las madres dentro y fuera del país. Con los 7,2 millones de francos recaudados se apoyó a 20 proyectos de cooperación en 15 países. En ese marco se dieron más de 265 contribuciones.

La acción también recibió crítica en el 2011. Los representantes del sector de las donaciones acusaron a la SRG de falta de coordinación con las organizaciones de obra social y de elección arbitraria de temas.

Exigieron de la SRG una labor más estrecha con los obras sociales.

Fin del recuadro


Traducción, Juan Espinoza, swissinfo.ch


Enlaces

×