Navigation

Los secretos de la Naturaleza en la probeta del químico

Cultivos de cianobacterias en el laboratorio del Instituto de Química de la Universidad de Basilea. Karl Gademann

La clave para curar graves enfermedades neurodegenerativas puede estar en la observación de la Naturaleza. De ello está convencido el profesor de química orgánica Karl Gademann, distinguido con el prestigioso Premio Latsis nacional 2011. Entrevista con un científico fuera de lo común.

Este contenido fue publicado el 08 febrero 2012 - 11:00
Luigi Jorio, Basilea, swissinfo.ch

En su oficina en el centro de Basilea, no hay rastro de los múltiples títulos y reconocimientos que ha recibido. Karl Gademann, de 40 años, prefiere no exponerlos.

“Los guardo aquí dentro”, dice con humildad y abre el armario al lado de la puerta. Los diversos certificados, rigurosamente ordenados y enmarcados, reposan sobre dos estantes. El Premio Latsis nacional 2011, que le entregaron el pasado 12 de enero, tiene el marco más grande.

“En el bachillerato vacilaba entre estudiar Germánicas o Química”, recuerda. “Un profesor me dijo que los conocimientos literarios los podía ampliar por mi cuenta, dedicando las noches y mi tiempo de ocio a la lectura. Así me decanté por la Química”.

swissinfo.ch: Usted pasa mucho tiempo al aire libre, en plena Naturaleza, una costumbre poco habitual en un hombre de laboratorio…

Karl Gademann: La química es una ciencia natural. Para estudiarla debes salir y observar la Naturaleza. Me interesan, sobre todo, las sustancias tóxicas que producen las plantas, los animales y los microorganismos.

swissinfo.ch: ¿En qué se centran sus investigaciones?

K.G.: Nos interesa la estructura química de las moléculas bioactivas. En particular estudiamos de qué manera la estructura determina la actividad biológica.¨

Actualmente trabajamos sobre la toxicidad de algunas cianobacterias (bacterias fotosintéticas llamadas también algas azules). Analizamos qué efectos pueden tener en el ser humano y los animales. Por ejemplo, hemos conseguido identificar, por primera vez, un nuevo grupo de toxinas. Es un hallazgo importante porque permite prevenir las intoxicaciones. En África, por ejemplo, donde las cianobacterias presentes en los lagos constituyen una amenaza para mucha gente.

Nuestras investigaciones se centran además en las sustancias naturales que estimulan el desarrollo de las neuritas [prolongación de las células nerviosas (neuronas) que conduce los impulsos].

swissinfo.ch: ¿En qué campos son importantes estas investigaciones?

K.G.: Los compuestos químicos que estimulan el crecimiento neuronal pueden ser útiles para curar patologías neurodegenerativas como el Alzheimer. Hemos estudiado y sintetizado una molécula que pertenece a la familia de los witanolidos.

En la Naturaleza existen muchas moléculas de este tipo, pero no todas tienen un efecto positivo. No se pueden excluir a priori efectos negativos a largo plazo.

Tomemos como ejemplo el ashwagandha (ginseng indio), una planta que según la medicina tradicional india mejora las capacidades cognitivas. Sus witanolidos están presentes en muchos complementos alimentarios, pero no sabemos cómo actúan exactamente. Se trata de un aspecto muy importante, ya que miles de personas ingieren a diario estos compuestos químicos.

En el marco de otros proyectos hemos descubierto la eficacia de algunas moléculas para combatir la malaria.

swissinfo.ch: Estimular el crecimiento neuronal puede interpretarse como una especie de ‘dopaje cerebral’. ¿No es arriesgado interferir artificialmente en los procesos fisiológicos?

K.G.: En efecto, nos cuestionamos muchas veces qué consecuencias puede tener el mejorar las capacidades cognitivas. Para algunos investigadores no se trata en absoluto de un ‘dopaje’. Comparan estas moléculas bioactivas a las gafas: mejoran nuestras capacidades. ¿Por qué deberíamos prescindir de ellas?

Nosotros, en cambio, preferimos actuar con cautela. No puede ser de otro modo porque, como hemos visto en el caso de los contraceptivos, la química puede cambiar la sociedad. Por ello insto siempre a mis estudiantes a que sean prudentes, e insisto en que su trabajo puede tener repercusiones importantes.

swissinfo.ch: El Fondo Nacional Suizo para la Investigación Científica, que le ha concedido el Premio Latsis 2011, lo define como “un ciudadano del mundo en las ciencias”. ¿En qué sentido?

K.G.: Me dedico a la química orgánica y mi trabajo gira en torno a la síntesis de moléculas. Pero no me limito a mi pequeño mundo, sino que intento explorar otros terrenos para saber más sobre las propiedades de los compuestos químicos. Colaboramos a menudo con biólogos, físicos y médicos, pues disponen de conocimientos que nosotros no tenemos.

En el ámbito de la investigación sobre el cerebro humano y el funcionamiento de la memoria es imprescindible colaborar con científicos de otros campos. Si se quiere llegar a la Luna, no podemos viajar solos…

swissinfo.ch: ¿Qué significa para un joven científico un premio tan prestigioso como el Latsis?

K.G.: Es la señal de que otros científicos reconocen lo que he hecho y los resultados que he obtenido. Personalmente, lo considero también un reconocimiento para los estudiantes y todos los que han trabajado conmigo. El premio es la prueba de que si se trabaja duro y con entusiasmo, se reconocerá tu esfuerzo.

swissinfo.ch: El premio está dotado con 100.000 francos suizos. ¿Qué piensa hacer con ese dinero?

K.G.: Es una suma enorme. Me gustaría financiar una tesis de doctorado para emprender una investigación muy arriesgada, para la que de otro modo sería muy difícil conseguir subvenciones.

swissinfo.ch: ¿Arriesgada?

K.G.: Me refiero a las investigaciones que exploran terrenos desconocidos. A veces nos permiten descubrir cosas excepcionales. Es un poco como ponerse en la piel de Cristóbal Colón: Nadie quería costear su expedición para descubrir nuevas rutas hacia la India. Se decía que era imposible…

Karl Gademann

Nace el 27 de junio de 1972 en Zúrich.

En 1996 se licencia en Química en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ).

Realiza una tesis postdoctoral, primero en el centro de investigación de Givaudan (fragancias y aromas), y luego en la Universidad de Harvard (2000-2001).

De 2002 a 2006 trabaja como asistente superior en la EPFZ, donde recibe la Habilitación a catedrático de universidad.

En 2006 es nombrado profesor asistente en la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), donde crea el laboratorio de síntesis química.

Desde 2010 es profesor titular de Química Orgánica en la Universidad de Basilea.

Sus investigaciones se centran en la identificación y la síntesis de moléculas bioactivas en la Naturaleza. Los descubrimientos en este campo pueden contribuir a curar enfermedades degenerativas (por ej. el Alzheimer) o infecciosas (paludismo).

Además del Premio Latsis nacional 2011, ha recibido muchos otros reconocimientos, entre ellos el Premio al Joven Investigador Europeo (2007) y el Ruzicka (2009).

End of insertion

Fundación Latsis

Fue creada en 1975 en Ginebra por la familia griega Latsis, que hizo fortuna al inicio del siglo XX en los sectores inmobiliario, del petróleo, las finanzas y el negocio de las frutas secas.

Cada año otorga cuatro premios académicos por un valor de 25.000 francos cada uno.

Por encargo del Fondo Nacional Suizo concede también el Premio Latsis nacional (destinado a los científicos menores de 40 años) y un premio europeo.

Ambos galardones están dotados con 100.000 francos.

El Premio Latsis es una de las distinciones científicas más importantes de Suiza.

End of insertion

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Los comentarios de este artículo han sido desactivados. Puede encontrar una visión general de los debates en curso con nuestros periodistas aquí. Por favor, únase a nosotros!

Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.

Compartir este artículo

Únase a la conversación

Con una cuenta de SWI, tiene la oportunidad de contribuir con comentarios en nuestro sitio web.

Conéctese o regístrese aquí.