Así luchan las embajadas suizas contra la pandemia del coronavirus

Más de 2 000 ciudadanos suizos han sido repatriados en vuelos especiales. Ha sido un arduo trabajo localizarlos y trasladarlos, a veces en condiciones difíciles, a los aeropuertos. Keystone

Desde la irrupción de la pandemia del coronavirus, las embajadas suizas han perdido también la normalidad. En las últimas semanas los diplomáticos suizos han estado trabajando horas extra para organizar la mayor repatriación de la historia de Suiza. Un vistazo a algunas.

Kathrin Ammann und Julia Crawford, swissinfo.ch

“La crisis del coronavirus ensombrece todo”: desde Francia, Marruecos, Perú, Rusia, India o Australia, los embajadores suizos cuentan cómo, desde hace casi cuatro semanas, la pandemia ha cambiado radicalmente sus rutinas. Subrayan además la importancia de la solidaridad en estos momentos.

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Pese a la situación de presión en la que trabajan, los diplomáticos nos enviaron respuestas extensas y detalladas. Todos hacen hincapié en la necesidad de solidaridad frente a una crisis que no tiene precedentes. Las embajadas que respondieron a swissinfo.ch fueron seleccionadas por el Ministerio suizo de Asuntos Exteriores.

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Embajada de Suiza en Francia

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“Es la primera vez que una crisis alcanza esta expansión mundial y por ello es un terreno desconocido para todos”, escribe la embajadora suiza Livia Leu Agosti desde París. Solo ella y “unos pocos” empleados trabajan diariamente en las dependencias de la embajada, el resto lo hace desde casa.

La comunidad más grande de suizos en el extranjero vive en nuestro vecino país occidental. Además, “miles de turistas” viajan todos los días por Francia y sus territorios de ultramar. Para llegar a todas estas personas era necesario “una campaña de comunicación intensiva”, asegura Leu. “Nuestros cónsules generales han trabajado con sus equipos siete días a la semana”. La embajadora Leu tuvo también que aclarar la situación de los cerca de 175 000 trabajadores transfronterizos franceses que todos los días cruzan la frontera suiza para acudir a su trabajo. E “intervenir de diversas maneras para desbloquear la entrega de máscaras protectoras confiscadas”.

Preguntada por la importancia de la solidaridad en estos momentos excepcionales Leu responde: “Estoy convencida de que Francia no olvidará la solidaridad suiza, del mismo modo que los pacientes de los hospitales suizos estarán agradecidos al personal sanitario francés”.

Ahora las reuniones solo tienen lugar a través de videoconferencia. Esto se aplica también a la unidad de crisis de la embajada, que mantiene comunicación diaria con la embajadora Leu, desde que el 17 de marzo el Gobierno francés impuso la prohibición de salir para tratar de frenar la propagación del coronavirus. ZVG


Embajada de Suiza en Marruecos

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El embajador en Marruecos, Guillaume Scheurer, compara la situación con “una especie de revolución, porque tuvimos que reorganizar completamente nuestra forma de trabajar y de comunicarnos interna y externamente”.

Scheurer escribe que en estas circunstancias la diplomacia es más importante que nunca. Las relaciones con el gobierno marroquí no han sido nunca tan intensas como en estos momentos. “Estamos en contacto día y noche”. Pero la comunicación es también intensa con las demás representaciones extranjeras para conseguir que todos los turistas regresen lo antes posible.

Muchas suizas y suizos que viven en Marruecos han ofrecido su ayuda. Por ejemplo, alojamiento para compatriotas atrapados sin poder salir. Porque muchos hoteles han cerrado sus puertas. “Estos gestos de solidaridad son conmovedores”, señala Scheurer. Y cada vuelo organizado o cada trayecto en ferry a España o Francia es vivido como un éxito personal y colectivo.

Guantes y desinfectantes en el puesto de trabajo. Un pequeño equipo se turna para garantizar una presencia física en la Embajada de Suiza en Rabat. ZVG


Embajada de Suiza en India

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El último día, antes de que todos tuvieran que quedarse en casa, el embajador en Nueva Delhi, Andreas Baum, se dirigió a su personal: “Esta enfermedad, y el miedo al contagio, nos separará físicamente. Y quien caiga enfermo se convierte de repente en el enemigo al que hay que marginar. Razón de más para que ahora el espíritu de equipo, la humanidad y solidaridad sean lo más importante”.

En India ya casi no es posible salir de casa debido a las medidas de confinamiento. Por este motivo, pero también por las inmensas distancias, muchos suizos se encuentran atrapados en lugares a los que la embajada ya no puede llegar. “Eso me preocupa”, reconoce Baum. La situación también plantea cuestiones relativas a la seguridad personal: algunos miembros del personal de la embajada dependen del suministro de medicamentos procedentes de Suiza. Ahora es casi imposible que el correo diplomático llegue a la embajada.

El propio Baum reconoce que ha pasado antes por algunas situaciones de crisis. “Pero nunca una de estas dimensiones” y “con un horizonte temporal tan completamente abierto”. Normalmente, todavía puede dormir. A veces las mejores ideas surgen de noche. Pero también las dudas.

El embajador Andreas Baum (tercero por la izquierda) se entusiasma con la solidaridad de su equipo: “Tenemos aquí en India (...) un maravilloso equipo multinacional”. Desempeñan un excelente trabajo y asumen funciones y tareas completamente nuevas. ZVG


Embajada de Suiza en Australia

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Desde Australia contestan dos embajadores que son matrimonio: Pedro Zwahlen está a cargo de Australia y Yasmine Chatila Zwahlen de Papúa-Nueva Guinea, Islas Solomon, Nauru, Vanuatu y Kiribati. Ambos comentan que en estas regiones se encuentran a menudo viajeros suizos especialmente aventureros. Si algún viajero se quedara “bloqueado en alguna de estas remotas partes del mundo”, sería “bastante complicado”.

La crisis no solo nos trae desafíos inmediatos en nuestra forma de actuar, como operaciones de repatriación o la reorganización del trabajo en la embajada, sino que también hay que tener en cuenta las posibles consecuencias para la geopolítica de la región o para la estabilidad política y social del país. “La rueda de la historia gira cada vez más deprisa”, comentan ambos por escrito.

Además de “algunos problemas crónicos de internet”, el trabajo diario funciona bien, “aunque nos falta el contacto diario durante la pausa del café”. Paradójicamente, el equipo de la embajada en Canberra y del consulado general en Sídney se han unido más durante este periodo de teletrabajo y confinamiento”, señala la pareja de diplomáticos.

Desde Canberra, la embajadora Yasmine Chatila Zwahlen aconseja por teléfono a un patrón de barco en el mar de Bismarck, al norte de la isla de Papúa-Nueva Guinea. ZVG


Embajada de Suiza en Perú

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“Duermo poco, pero tengo sueños intensos”, escribe el embajador Markus-Alexander Antonietti desde Lima. Reconoce haber vivido situaciones similares, por ejemplo, la guerra en Yugoslavia, “pero sin turistas suizos”.

El tamaño del país, tres veces y media más grande que Alemania, y las posibilidades de viaje dentro de Perú, severamente restringidas, han dado lugar a “problemas prácticos importantes”, afirma el diplomático. La embajada tuvo que organizar convoyes de autobuses para traer a Lima a los suizos, así como a algunos viajeros de otros países europeos.

Con el fin de coordinar los viajes de vuelta a sus países, Antonietti participa actualmente en las reuniones vía Skype de los Estados miembros de la Unión Europea (UE). También está integrado en el chat de la UE. La solidaridad entre la UE y Suiza es grande.

¡Suban, por favor! Una nave de la compañía aérea Edelweiss en el aeropuerto de Lima. Ya se han realizado dos de los tres vuelos previstos desde Perú (situación al 7 de abril de 2020). ZVG


Embajada de Suiza en Rusia

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En una época como la que estamos viviendo actualmente, los contactos y las redes establecidos son extremadamente importantes, afirma el embajador Yves Rossier desde Moscú. Ya casi no hay reuniones oficiales y las conversaciones con las autoridades rusas tienen lugar por teléfono. Las llamadas online, por ejemplo, a través de Skype, son bastante poco usuales.

Tampoco están previstos eventos online, porque “se perdería una gran parte de la comunicación no verbal”, dice Rossier. “Para nosotros es importante encontrarnos con nuestros socios personalmente”.

La representación suiza en Moscú está en contacto diario con otras embajadas. Se trata de comparar y coordinar los procedimientos de actuación. Para mantener informados a las suizas y suizos en el extranjero, la embajada colabora con el Club Suizo de Moscú.

Pasillos vacíos en las instalaciones de la Embajada suiza en Moscú. Todavía tienen lugar algunas reuniones internas, afirma el embajador Rossier. “Se mantiene la distancia necesaria entre los participantes”. ZVG

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