Cómo lidian las distribuidoras de alimentos con el COVID-19

Un voluntario hace la compra para una persona mayor en el cantón del Tesino, que hace frontera con Italia. Keystone / Pablo Gianinazzi

¿Se agota el arroz? ¿Falta papel higiénico? Suiza tiene suficiente para poder aguantar meses, pero a quienes trabajan en los almacenes de las distribuidoras les está tocando hacer horas extras para cubrir la demanda actual. 

Al igual que en otras partes del mundo, los consumidores también comenzaron a comprar de manera masiva en Suiza en respuesta a la amenaza del coronavirus. En las redes sociales se han extendido como la pólvora las imágenes de baldas vacías, donde artículos populares se agotaban más rápido de lo que las tiendas podían reponer. Y la palabra clave es esa, reponer.   

No hay motivo para entrar en pánico por la comida”, declaró la semana pasada a la prensa el delegado del Gobierno para el suministro económico nacional, Werner Meier. Y la Federación Suiza de Comercio Minorista publicó un anuncio de prensa en el que aseguraba, a toda página, que no había escasez de alimentos, bebidas, suministros para mascotas u otras necesidades. Además pedía a los consumidores sensatez. 

“Aquellos que compran más de lo necesario pueden estar dejando a otros con las manos vacías y a nuestro personal sobrecargado de trabajo en un momento que ya de por sí es muy difícil”.  

Doblar la carga de los palés  

Entonces, ¿cómo se enfrentan los trabajadores del comercio minorista a las demandas adicionales de las personas que ahora hacen todas las comidas en casa, cuando algunos desconfían de emprender viajes extra a la tienda o están preocupados por la cuarentena?  

En su almacén central de distribución la gran cadena de supermercados Migros ha incorporado cinco turnos adicionales cada semana. En los días más ocupados moviliza 10 000 palés de productos; cuando lo habitual serían 5 500.  

“Los clientes prácticamente desembalaban los camiones por nosotros. Nunca había vivido algo parecido”, indica el director de logística Thomas Gasser en la revista semanal de clientes de Migros. “Tenemos suficiente comida, ese no es el problema”, explica. 

Para compensar el aumento de la demanda, el almacén central envía a las tiendas (como mínimo) un tercio más de mercancía de lo que piden para así protegerse y que las estanterías no se queden vacías. La pasta, por ejemplo, se repone dos o cuatro veces más a menudo que lo habitual.

Y los minoristas no son los únicos que tienen suministros abundantes. Suiza mantiene reservas de emergencia de productos básicos como harina, arroz, azúcar y aceite.   
Según la Ley de Abastecimiento Económico, el país debe tener provisiones suficientes como para entre tres y seis meses, en caso de crisis. 

Los envíos siguen llegando 

Suiza produce alrededor del 60% de la comida que necesita para alimentar a sus 8,5 millones de habitantes. El resto, se importa. Para las frutas y verduras, por ejemplo, Italia y España son socios clave. 

Y a este respecto la cadena de suministro sigue intacta, según Marcel Jampen de Swisscofel, la asociación para el comercio suizo de frutas, verduras y patatas.   

“En algunos casos hay muy pocos camiones o tiempos de espera más largos para cruzar la frontera suiza. Y existen ciertas carencias de trabajadores para la producción”, dice Jampen, que es el responsable del departamento internacional de frutas y verduras de Swisscofel.

La Oficina Federal de Suministros Económicos Nacionales, por su parte, afirma en su sitio web que “la producción nacional y la importación de bienes de uso cotidiano están aseguradas, a pesar de la crisis del coronavirus”. Y apunta que, gracias a la reducción actual de las importaciones de Asia, hay más capacidad logística en los puertos europeos y para la posterior entrega a Suiza. 

“El tráfico ferroviario transfronterizo opera sin ningún problema. En cuanto al tráfico por carretera, hay colas en algunos cruces fronterizos”, señala la oficina. 

Noches y domingos

Para facilitar que los minoristas puedan hacer frente al aumento de la demanda de productos esenciales, tanto la Oficina de Suministros como la Oficina Federal de Carreteras temporalmente han flexibilizado el reglamento sobre el transporte de camiones y la carga y descarga los domingos así como durante la noche. 

Pero algunos trabajadores del sector no se sienten tranquilos. 

“Tengo una sensación incómoda cuando los conductores de Italia recogen o dejan mercancías. Allí hay muchos casos de coronavirus. Siempre mantengo una distancia”, cuenta Ali Cekcu, un operador de montacargas que trabaja para Migros. 

¿Se puede transmitir el virus a través de la comida? 

“Hasta ahora no se conocen casos de transmisión del nuevo coronavirus a través de los alimentos”, afirma la Oficina Federal de Salud Pública en su página web. “Si desea estar seguro, lave y caliente adecuadamente los alimentos”, dice.

Comida para la gente más necesitada

La amenaza del COVID-19 ha obligado a cerrar temporalmente servicios como los comedores sociales y algunos bancos de alimentos. 

Los supermercados de Cáritas, que ofrecen alimentos a precios bajos a personas que viven por debajo del umbral de la pobreza, sin embargo, siguen abiertos.

“La facturación se ha duplicado. La gente está comprando más, a pesar de sus presupuestos reducidos”, relata el portavoz de Cáritas de Suiza, Stefan Gribi, al tiempo que señala que hay mucha comida, pero que el reto es distribuirla en todo el país de manera uniforme. Según Gribi ha habido un aumento tanto en el número de voluntarios como de donaciones. 
 
“Muchas empresas están ayudando ahora mismo”, confirma Thomas Künzler, jefe de un supermercado de Cáritas. “Kimberly-Clark ha donado dos camiones de papel higiénico. Los agricultores nos están ofreciendo mucha verdura gratis. Y una farmacia nos está vendiendo a precio de coste el desinfectante de manos que hacen”, añade. 
 
Además de sus clientes habituales (que necesitan una tarjeta para confirmar que tienen derecho a adquirir los productos a precio reducido), las tiendas de Cáritas están aceptando a los usuarios de Tischlein Deck Dich, una organización sin ánimo de lucro que distribuye alimentos excedentes pero que por el momento ha suspendido sus actuaciones.

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