Cuerpos que hablan

Auguste Rodin: El Pensador (detalle de la Puerta del Infierno) 1880-1917 (Kunsthaus Zúrich)

La 'Kunsthaus' de Zúrich dedica una exposición retrospectiva a la obra de Auguste Rodin, el artista francés que revolucionó la escultura en el siglo XIX.

Este contenido fue publicado el 19 febrero 2007 - 08:12

La muestra presenta cerca de 160 esculturas en bronce, calcos en yeso y dibujos, entre ellas obras maestras como 'El beso' y 'El Pensador', pero también otras raramente expuestas como 'La Tierra' y 'La Luna'.

Concebida inicialmente como un intento de indagar en las relaciones de Rodin con Inglaterra, la gran retrospectiva inaugurada en la Kunsthaus es fruto de una estrecha colaboración con el Museo Rodin de París y la Royal Academy of Arts de Londres, donde la muestra se presentó durante los últimos meses.

La selección de las obras expuestas abarca un periodo que va desde los trabajos iniciales de 1880 hasta la realización de monumentos públicos. Entre ellas figura una colección de dibujos y acuarelas que reflejan esa confrontación continua con el movimiento y la expresión del cuerpo humano que tanto preocupaba a Rodin.

"Queremos mostrar cómo Rodin concibió sus esculturas", explica Christoph Becker, director de la Kunsthaus y curador de la muestra. "Queremos ilustrar cómo a partir de pequeños modelos desarrolló las esculturas, agrandándolas cada vez más, quizás también reduciéndolas y transformándolas. Esta muestra permite apreciar casi de una sola mirada el conjunto de la obra del artista y al mismo tiempo descubrir muchos detalles".

Recorrido por el proceso creativo

El ambiente luminoso, fruto de la arquitectura abierta y moderna de la Kunsthaus, invita a contemplar la obra de Rodin con una nueva mirada. Pero la división temática del espacio también ofrece al visitante la posibilidad de recorrer detenidamente las etapas creativas que llevaron a Rodin a realizar algunas obras maestras.

El recorrido se abre con un homenaje a las dos musas que le inspiraron y que tuvieron un papel fundamental en la obra del escultor: el retrato de Rose Beuret, su compañera de vida, y el de Camille Claudel, su gran amor, están presentes en una única vitrina, una al lado de la otra.

La exposición da luego espacio al proceso creativo de obras como la 'Puerta del Infierno', 'Los Burgueses de Calais' y el monumento a Balzac, presentando una serie de esculturas de gran formato y de calcos en yeso originales que ilustran en detalle la técnica artística del escultor.

La Puerta del Infierno

"Como la muestra iba a presentarse aquí en Zúrich donde se halla un ejemplar en bronce de la Puerta, pensamos que era importante detenernos en esta gran obra", explica Antoinette Le Normand-Romain, ex conservadora del Museo Rodin de París. "Nuestro museo prestó, por consiguiente, un trabajo realmente excepcional, o sea, el gran frontón en yeso de la puerta".

Inspirada en la 'Divina Comedia' de Dante, la Puerta del Infierno pretendía ser una gran alegoría de la damnación por medio de la representación del desnudo. Para esta obra no concluida el artista creó 186 pequeñas figuras, algunas de ellas reproducidas en diferentes formatos y realizadas como esculturas autónomas.

El ejemplo más conocido es el del 'Pensador'. Esta escultura, concebida para la Puerta en la que representa a Dante y más generalmente al poeta, se presentó como obra autónoma y ha sido reproducida múltiples veces.

Los monumentos públicos

'El Pensador' fue la primera escultura que se expuso en un espacio público. En 1884 le siguió 'Los Burgueses de Calais' exhibida en la ciudad francesa homónima para celebrar la resistencia que opusieron sus ciudadanos a los invasores ingleses en el siglo XIV.

Rodin, que trabajó durante diez años en esta obra, representó a los ciudadanos con la ropa rasgada, atormentados, encadenados. En el grupo adquiere un papel central la figura de Eustache de Saint-Pierre, cuya actitud resignada elogiaron los contemporáneos de Rodin como una forma de expresión absolutamente nueva e inédita.

Algunos estudios de desnudo realizados para los 'Burgueses' le sirvieron también para el monumento dedicado al escritor Balzac, trabajo que se prolongó también durante casi diez años y requirió cientos de estudios preparatorios, replanteamientos, búsqueda de nuevos modelos, reflexiones sobre la forma.

Un escultor revolucionario

Cuando las obras del artista se presentaron por primera vez a un amplio público en 1889 en París, este último se sintió sorprendido por la manera como se habían tratado las superficies, pero también por la fragmentación de los cuerpos y la ausencia de un pedestal.

"Rodin fue el primero que percibió nuevos caminos en la escultura, por ejemplo, el recurso a hechos accidentales, el uso de la figura parcial, la repetición, todos procedimientos muy poco utilizados durante el siglo XX", subraya Antoinette Le Normand-Romain.

"Pero lo que más impacta es la capacidad de Rodin de dejar hablar directamente los cuerpos: éstos representan el dolor, el placer, la cólera y no a Júpiter u otros personajes míticos. Esto es lo que hace que la obra de Rodin sea comprensible para todos".

swissinfo, Paola Beltrame, Zúrich

Datos clave

La retrospectiva sobre Rodin en la Kunsthalle de Zúrich es fruto de una estrecha colaboración con el Museo Rodin de París y la Royal Academy de Londres. La exposición permanecerá abierta al público hasta el 13 de mayo.

La Kunsthalle ofrece la última oportunidad para ver, fuera de su sede, los grandes calcos en yeso. "Al ser demasiado frágiles y sensibles, es muy probable que ya no se vuelvan a prestar más", declara Christoph Becker.

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Contexto

Nacido en París en 1840, Rodin se forma en la Escuela Nacional de Artes Decorativas donde, primero, estudia dibujo, y luego, escultura. En 1864 comienza a trabajar en el estudio de Louis Carrier-Belleuse con quien realizó las decoraciones para la Bolsa de Bruselas.

En 1880 Rodin recibe el encargo de realizar una puerta en bronce para el Museo de Artes Decorativas (La Puerta del Infierno). Aunque la obra quedó incompleta, representa la etapa más significativa de su trayectoria creativa.

Rodin realizó los calcos de la Puerta en los últimos años de su vida de Rodin y las 4 réplicas en bronce de París, Zúrich, Filadelfia y Tokio son póstumas. El escultor falleció en 1917.

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