¿Final feliz para los cines suizos?

Escena de Platzspitzbaby, la película suiza de mayor éxito en Suiza cuando se produjo el cierre de los cines en marzo pasado.

Con la posibilidad de reanudar sus actividades el próximo 6 de junio, los propietarios de cines en Suiza se preguntan si deben reabrir de inmediato, qué películas proyectar y si habrá espectadores. El dueño de una de esas salas habla del drama psicológico al que se enfrenta la industria desde el 16 de marzo, cuando se ordenó el cierre de los establecimientos.

swissinfo.ch

“Creo que en ese momento todos nos sentimos aliviados, los días previos al cierre fueron muy difíciles dada la incertidumbre”, dice Edna Epelbaum, presidenta de la Asociación Suiza de Cines (ProCinema), en referencia a la decisión del Gobierno de declarar “situación extraordinaria” y suspender buena parte de las actividades en el país para frenar la pandemia de COVID-19.

“Cada cantón decidía por sí mismo, lo que generó muchas dificultades para nuestra industria, en la que todos dependemos de los lanzamientos nacionales e internacionales. Así que, en un momento dado, el domingo por la noche [15 de marzo], la mitad del país ya estaba confinada y la otra mitad no sabía qué sucedería. Llegó el punto en que nos sentimos aliviados cuando se decretó [el confinamiento] en toda Suiza”.

Pero el próximo sábado las puertas pueden volver a abrirse, escucharse nuevamente el crujido de las palomitas de maíz y proyectarse las películas en las aproximadamente 600 pantallas cinematográficas del país. En los casi tres meses que los telones han permanecido corridos, los dueños de los cines - como los de la mayoría de los negocios del país - han trabajado en el diseño de formas de sobrevivencia hasta el retorno a una relativa normalidad.

Este cine de Berna anuncia su inminente reapertura.

Epelbaum, también propietaria de varios cines en Berna, Biel y en la Suiza francófona, señala por teléfono a swissinfo.ch que después de unos días sin que nadie supiera cómo tratar las cuestiones relacionadas con los trabajadores, se supo que “todo nuestro personal podía entrar en el desempleo parcial”. Este mecanismo de trabajo a jornada reducida permite a los empleados laborar en un porcentaje inferior. Sus salarios son pagados por el empleador y el seguro de desempleo.

Epelbaum obtuvo asimismo un préstamo sin intereses “que también fue rápido y sin problemas”. Subraya, sin embargo, que, aunque el préstamo fue “muy apreciado y sigue siendo apreciado”, no es una subvención. “En este momento ayuda a cubrir el resto de los salarios; a cubrir las facturas en curso. Pero es un préstamo y en algún momento tendrá que ser devuelto. Esto es muy preocupante porque hasta ahora los cines no han recibido más dinero que el del préstamo, además del desempleo parcial”.

¿Es posible decir qué tan negativo será el 2020? “Creo que trataremos de olvidar el 2020 lo más rápido posible y mantenernos positivos para el futuro. Va a ser un mal año. Va a ser un año muy malo”.

Epelbaum señala que se perdió la importante temporada de primavera y el lanzamiento del último James Bond, pospuesto hasta noviembre. Ocho entregas de Bond figuran entre las 25 películas más exitosas de la historia de Suiza.

Para Ivo Kummer, responsable de la sección de Cine de la Oficina Federal de Cultura, está claro que los establecimientos tendrán que contar con los éxitos de taquilla para sobrevivir este año.

“Pero como siempre digo, no es la primera crisis que el cine ha superado y no va a ser la última”, añade Epelbaum.

Emisiones en continuo

Sin embargo, a pesar de que las salas de cine están paralizadas, los festivales han sido cancelados y pospuesto los rodajes, se ven más películas que nunca. Los grandes ganadores de esa situación, no es sorprendente, son los proveedores en emisiones en continuo (streaming).

El consumo de filmes alcanza actualmente niveles récord gracias a los miles de millones de personas de todo el mundo que se encuentran en casa desesperadas por algún tipo de entretenimiento. El líder de la industria, Netflix, ha registrado el mayor crecimiento de su historia y los portales suizos de emisiones en continuo, como Cinefile, Filmingo y Artfilm.ch, registran también cifras elevadas.

“A finales de abril ya habíamos tenido cinco veces más espectadores que en todo el año 2019”, revela Andreas Furler, fundador y director general de Cinefile. “Y estamos convencidos de que el streaming mantendrá su importancia en el futuro”.

La película Mare, de la directora suiza Andrea Štaka, por ejemplo, que se estrenó en los cines justo cuando se impuso el cierre, tiene una gran demanda, dijo Furler a la agencia suiza de noticias Keystone/SDA. Otras películas suizas que deberían haber sido estrenadas en la gran pantalla también han cambiado a portales de emisión en continuo.

Epelbaum explica que varios de sus cines se han unido a Cinefile “para dar a nuestro público la oportunidad de recuperar las películas que se han perdido en la gran pantalla y mostrarles nuestras películas favoritas y las más exitosas".

Pero los ingresos por ese tipo de difusión a la carta no aportan casi nada al volumen de negocio de un cine. “Esta es una oferta para que el público no nos olvide completamente”, afirmó Tobias Faust, director del cine kult.kino de Basilea, a la radio pública suiza, SRF. “Económicamente, nunca será capaz de compensar los daños”.

Faust también se preocupa por los filmes menores. “Muchas producciones pequeñas y costosas deberían ser proyectadas ahora en los cines y ya han agotado su presupuesto publicitario. Cuando reabran los cines, no podrán tener otro y desaparecerán sin dejar rastro”.

Epelbaum dice que conservará la plataforma de Cinefile después de que se levante el confinamiento “porque es también una forma de ofrecer a ciertas películas una vida más larga”, pero subraya que su “corazón late por la experiencia de la pantalla grande”.

La lealtad del cliente

No es la única que lo siente. Una encuesta realizada entre los cinéfilos alemanes, publicada el 20 de abril, reveló que de las actividades de entretenimiento, el cine era la más añorada: el 69% de las personas interrogadas dijeron que era “muy probable” que fueran al cine una vez que se levantaran las restricciones, antes de ir a un restaurante (66%), usar el transporte público (57%) e ir de compras (55%).  

“Creo que confinamiento demostró que la gente quiere vivir una experiencia en común, compartir cosas, compartir historias, compartir la risa, el drama. Y esto no se puede experimentar con el cine en casa”, enfatiza Epelbaum.

Así que la gran pregunta: ¿cuándo podrán los cinéfilos suizos reír y emocionarse juntos de nuevo? En teoría, las puertas pueden volver a abrirse el 6 de junio, pero no es una decisión fácil para los propietarios de los cines: no quieren abrir demasiado pronto y tener que volver a cerrar - como ocurrió en China - pero desean hacerlo y necesitan ganar dinero.

“La prioridad número uno es ofrecer nuevamente al público la cultura cinematográfica”, puntualiza Epelbaum. “En este momento estamos en contacto con los diferentes departamentos [del Gobierno] para obtener una aprobación de nuestros planes de seguridad. Cuando esta confirmación llegue, abriré en la Suiza de habla francesa el 10 de junio y en la de expresión alemana, el 11 de junio”.

En su opinión, ya que todo está abierto", no hay razón para que los cines permanezcan cerrados.

“Pero va a ser todo un reto porque dependemos mucho de Francia, Alemania e Italia”, observa. Los distribuidores de las tres principales regiones lingüísticas de Suiza importan de sus respectivos vecinos versiones dobladas de los últimos éxitos y no tienen derecho de proyectar una película antes que esos países.

“Así que la cantidad de películas será probablemente un poco menor de lo habitual a principios de junio. Sin embargo, las habrá. Será una mezcla de nuevas películas y de películas que fueron suspendidas debido al confinamiento, los llamados reinicios”.

El cine suizo en 2019

Suiza registró una pérdida neta de siete salas de cine el año pasado (actualmente son 272), pero hubo aumentos en las entradas y los ingresos de taquilla. Con la apertura del multicine número 16 del país, la cantidad de pantallas se mantuvo.

El total de entradas aumentó en un 6,4% para situarse en 12,8 millones. Las películas estadounidenses representaron dos tercios de las entradas y los 875 000 boletos vendidas para películas suizas reflejaron una cuota de mercado del 6,8%.

Los ingresos totales aumentaron de 178,7 millones de francos a 193,3 millones.

El precio medio de un billete aumentó 30 centavos para situarse en 15,50 francos.

El habitante medio fue al cine 1,5 veces, un poco más que el año anterior, aunque hubo diferencias regionales: 1,9 veces en la Suiza francófona contra 0,9  en la de habla italiana.

(Fuente: ProCinema)

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Más pasión que miedo

El panorama del cine suizo en general no es muy homogéneo. El año pasado ocho salas cerraron, pero el número de entradas y los beneficios de la taquilla aumentaron.

“Es un poco como Forrest Gump: tienes una caja de chocolates y nunca sabes lo que vas a conseguir”, sostiene Epelbaum. “A principios de año nunca sabemos realmente lo que va a suceder. Si el contenido es interesante, la gente vendrá al cine. 2019 fue un año muy bueno y diverso. Tuvimos muchas producciones diferentes que fueron lo suficientemente interesantes para atraer a la gente”.

De hecho, mientras que los cinco primeros puestos para 2019, incluían al Rey León, Los Vengadores: Endgame y La reina de las nieves (Frozen) 2, los cinéfilos también acudieron a ver el drama psicológico Joker y la comedia dramática Green Book.

“Ahora, desafortunadamente, estamos en el 2020. Así que los números de la taquilla bajarán seguramente”, pronostica Epelbaum.

“Pero somos una industria con tanta pasión y tanta fe en lo que hacemos que no tengo miedo de perder el gusto por la experiencia cinematográfica”.

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