Navigation

Skiplink navigation

El piano solar de Romayne Wheeler

El pianista Romayne Wheeler en Suiza. AMEX Berna

El pasado 1º de abril se presentó en la Zurich International School de Adliswil, un recital de piano ofrecido por el Maestro Wheeler (1942), quien sorprendió al público por su manera creativa y poco convencional de interpretar sus composiciones y las del repertorio clásico internacional.

Este contenido fue publicado el 04 abril 2011 - 13:43
Araceli Rico, Zúrich, swissinfo.ch

Originario de Santa Helena, California, Estados Unidos, este artista se ha dedicado por décadas a dar giras en más de cincuenta países en el mundo.

Compositor, poeta y pintor, desde el inicio de su carrera, Romayne Wheeler se sintió atraído por los ritmos latinoamericanos fuertemente arraigados en la naturaleza. Él mismo confiesa que de ahí se nutre su creación musical en la cual conjuga su mundo interior y el exterior bajo una forma más personal de concebir y compartir su arte.

 

El nido de un águila para volar

Graduado en la Universidad de Música y el Conservatorio de Viena, Austria, Romayne Wheeler tuvo una rigurosa formación de doce años como concertista y compositor.

Sin embargo, el creador y el musicólogo inquieto que habita en él, lo hizo acercarse desde muy pronto al universo mágico y espiritual de los indígenas. De este modo, comenzó a estudiar las danzas kachinas ejecutadas por los indios hopi, que viven en las proximidades del Gran Cañón de Arizona.

Pero no fue sino hasta más tarde, hacia 1992, luego de visitar durante años las comunidades de los indígenas tarahumaras, que habitan en la región de la Barranca del Cobre y los cañones Batopilas y Munérachi, en Chihuahua, México, que Wheeler decidió quedarse a vivir entre ellos, quienes a su vez recibieron al maestro como a uno más de su familia.

De esta manera, el artista abandona la moderna vida californiana, altamente desarrollada con todas las ventajas y presiones que este tipo de sociedad implica, instalándose con su piano acústico en la parte más alta del precipicio del cañón. Y ahí, como el águila que hace su nido, este hombre funda su nueva morada a la que regresa tras haber hecho largos viajes volando por el mundo con su música.

Un piano que hace llover

El universo oculto y fascinante de los rituales y las danzas de los grupos tarahumaras, le abrió al pianista estadounidense una dimensión totalmente distinta de lo que es la creación artística y musical, pero, ante todo, le descubrió el camino hacia sí mismo.

“Vivo rodeado de las interminables cordilleras y barrancas de la Sierra Tarahumara.

Su hermosura y su grandeza me cobijan y me renuevan con su encanto. ¡Se me ensancha el alma!”, exclama el maestro.

Por eso, una vez instalado en la magnificencia de ese espléndido paisaje montañoso, cuando comenzó a ensayar con su piano acústico, Romayne Wheeler se convirtió de inmediato para estos indígenas mexicanos en el señor que con su ‘pianchi’ (piano) hace llover.

En efecto, el sonido de este instrumento musical llegaba a los oídos de los grupos autóctonos como si fuera agua cristalina.

Una obra artística y humanitaria

 

Gracias a los fondos recaudados por las numerosas giras internacionales hechas por  Wheeler, se ha logrado mejorar el nivel de vida de los tarahumaras, familia adoptiva del compositor de California.

De 1985 a 2000 gran parte de sus ingresos ayudaron a sostener la Clínica ‘Santa Teresita’, en el pueblo de Creel (Alta Tarahumara) para dar atención médica a los niños. A partir del año 2000, el artista se ha dedicado a apoyar a su comunidad, compuesta de 380 familias, para salir adelante cuando escasean las lluvias.

Asimismo, se ha logrado reunir recursos suficientes para otorgar becas a los niños que deseen estudiar más allá de la escuela primaria, y puedan desarrollar su potencial artístico.

Un recital poético y musical

 

La presentación del programa de Romayne Wheeler ofrecido en la ‘Zurich International School’ de Adliswil, fue quizás algo más que un evento artístico y social.

El autor-intérprete-poeta, introducía cada una de sus piezas recitando algunos de sus propios pensamientos poéticos dando al conjunto una atmósfera más íntima y personal.

El concertista inició con un repertorio más bien clásico con obras de Chopin y de Liszt. La segunda parte del programa la dedicó a sus propias composiciones, inspiradas en las danzas que los habitantes de la Sierra Tarahumara ejecutan durante sus rituales.

El camino artístico de Romayne Wheeler lo ha llevado a convertirse no solo en una síntesis de la gran tradición musical de Occidente, de la cual supo muy bien nutrirse durante su estancia en Europa, sino también en un creador que busca y rebusca en las raíces del mundo natural indígena una expresión más humana y completa.

Tarahumaras

Los indígenas tarahumaras viven en la parte de la Sierra Madre Occidental que atraviesa el estado de Chihuahua y el suroeste de Durango, Sonora y Sinaloa, al norte de México. Se llaman así mismos ‘Rarámuri’, nombre que proviene de las raíces rara (pie) y muri (correr). Es decir, corredores a pie.

De los grupos originarios de la región, los tarahumaras son los más numerosos y habitan en una extensa zona denominada la Sierra Tarahumara, formada por elevadas montañas de más de 2000 metros de altura y por profundas barrancas.

Debido a sus enormes extensiones, este territorio ha sido dividido geográficamente en Alta y Baja Tarahumara.

End of insertion

Conciertos en Suiza

El recital del piano del maestro californiano Roamyne Wheeler en la ‘Zurich International School’ de Adliswil fue en beneficio de los indígenas tarahumaras de México. En su gira por Europa, este artista visitó recientemente  Berna, Zúrich y Basilea.

El concierto de Zúrich estuvo organizado gracias al patrocinio del Banco Mercantil de Suiza, la ‘Zurich International School’ y la colaboración de la oficina de Asuntos Culturales de la Embajada de México en Suiza.

End of insertion

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Compartir este artículo