Navigation

Rousseau, un hombre de diálogo

Este 2012, J.J. Rousseau será objeto de homenajes a lo largo del mundo. AFP

Las celebraciones de los 300 años del nacimiento de Juan Jacobo Rousseau, el hombre cuyo pensamiento iluminó al mundo, se iniciaron este 2012 en Ginebra, tierra natal de esta figura universal.

Este contenido fue publicado el 23 enero 2012 - 17:35
Ghania Adamo, swissinfo.ch, Ginebra

En diversos puntos del globo también consagran manifestaciones especiales para recordar a uno de los más grandes autores y filósofos de la Ilustración.

 
Conferencias, coloquios, exposiciones, óperas, conciertos, obras teatrales, películas en el programa ‘2012, Rousseau para todos’, donde la batuta la lleva Ginebra, ciudad natal del escritor, y a la que se suman Neuchâtel e  Yverdon para recordarlo a lo largo de este año.

“Nos llegaron propuestas de Europa, de América, de África… La UNESCO nos ha ayudado mucho, gracias al establecimiento de una red de competencias que permite dar más amplitud a las celebraciones”, explica  François Jacob, director del Museo Voltaire, de la Biblioteca Rousseau en Ginebra y uno de los responsables del tricentenario del nacimiento de Juan Jacobo Rousseau.

swissinfo.ch: ¿Cuál es el impacto de Rousseau en la Europa de hoy?

François Jacob: No emplearía el término “Europa” para delimitar el impacto de Rousseau, ya que Europa es una realidad contemporánea. No corresponde a aquella Europa de la Ilustración, tal como se le conoció en el siglo XVIII. En ese tiempo, las separaciones entre los países no tenían nada que ver con las que hoy se conocen. En esa época el idioma internacional era el francés. La cultura se extendía de modo distinto. Y cabe añadir que en esa época incluso la cultura se reservaba a un pequeño círculo de personas en Francia, Suiza o Rusia que leían a Rousseau sin fronteras lingüísticas o de pensamiento.

swissinfo.ch: ¿Pero entonces en qué medida Rousseau contribuyó a definir el concepto de nacionalidad, como se dice en el expediente del Tricentenario?

F.J: Todo lo que era país en el siglo XVIII se definía por las familias reinantes. Catalina II de Rusia era alemana, los borbones de España tenían procedencia francesa… si se puede decir así, no había sentimientos nacionales, lo que va a cambiar con Rousseau. Él dará a este sentimiento un marco, teniendo en cuenta todas las características (sociales, educativas, políticas…) que diseñan la imagen de un pueblo. Entre 1770 y 1771, redacta sus Consideraciones sobre el Gobierno de Polonia, una reflexión en función de los polacos y no en función de los suizos.
 
Otro ejemplo: cuando escribe su Ensayo sobre el origen de las lenguas, el filósofo dice, en resumen, que un ser se modela en relación con el territorio donde nació y a la cultura del grupo en el seno del cual evoluciona. Según Rousseau, cada uno se alimenta de su tierra de origen. Esta concepción bastante nueva de identidad será recordada más tarde por la Revolución Francesa, la cual dará nacimiento a su vez al concepto de Patria.

swissinfo.ch: ¿Si Rousseau viviera y presenciara las fricciones entre Este y Occidente denominadas –con o sin razón- “choque de civilizaciones”, qué diría?

F.J: Pienso que tendría una visión a la vez muy negativa y muy positiva de lo que sucede actualmente. Negativa, en primer lugar. Lo que llamamos como mundialización es una “cosa” execrable ya que destruye la identidad nacional. Rousseau no habría apreciado el concepto, contrariamente a Voltaire, gran internacionalista.

Lo positivo: Rousseau estaba a favor del diálogo. Para él, los pueblos deben discutir entre ellos, sin llegar a homogeneizar sus sensibilidades al punto de verse obligados a vivir de la misma manera en Ginebra, Berlín o Londres.

swissinfo.ch: Europa, que Rousseau recorrió, contribuye a las celebraciones del Tricentenario, pero también otros países como Brasil o Estados Unidos…

F.J: Brasil es un buen ejemplo ya que es ahí donde las celebraciones del Tricentenario serán las más significativas. Cabe decir que el coloquio previsto para septiembre en Sao Paulo reúne a cientos de oradores. Es enorme. Este entusiasmo se explica por el hecho de que el pensamiento de Rousseau corresponde perfectamente a las preocupaciones contemporáneas de los brasileños. Fíjese por ejemplo en su relación con la Naturaleza. No es casualidad que los mejores intérpretes del pensamiento de Rousseau sean originarios de Brasil. Ese país está en busca de una identidad política, de un contexto en el cual pueda “vivir bien” su constitución.
 
Y puesto que se habla de constitución, preciso que en la de Estados Unidos se encuentran muchos elementos prestados del Contrato social de Rousseau. Lo que explica el interés de los estadounidenses en el Tricentenario. Habrá a tal efecto, el próximo verano, un coloquio y una exposición en Washington, organizados por la Biblioteca del Congreso, en colaboración con la Biblioteca de Ginebra, entre otros eventos.

swissinfo.ch: Rousseau, Ciudadano de Ginebra, ¿qué enseñanza para el mundo del siglo XXI?

F.J: Una enseñanza política, a dos niveles. A nivel colectivo en primer lugar. Rousseau dice que es necesario pensar una manera de vivir juntos que permita a cada individuo encontrarse. A nivel personal, según él, cada uno puede ser feliz en su casa. Suiza, donde nació, ofrece a este respecto un modelo de equilibrio, tal como él mismo lo habría deseado. Un modelo regulado no de verdad por el federalismo (el escritor no utilizaba este término), sino por un acuerdo basado en principios simples que favorecen la armonía.
 
Si Europa hubiera seguido esta enseñanza política, se habría ahorrado muchos problemas. En todo caso, no habría sacrificado el bienestar de sus poblaciones en aras de la ilusión de una prosperidad económica.

Juan Jacobo Rousseau

Escritor, filósofo y músico suizo nace en Ginebra en 1712 y muere en Ermenonville en 1778.

1712-1728: en su adolescencia comparte el entusiasmo republicano con la primera experiencia que vive de injusticia con Abel Ducommun, maestro grabador del que se convierte en aprendiz durante una prolongada estancia en Bossey, donde estuvo en un internado

1728-1742: encuentra la felicidad con la señora De Warens, su tutora, con quien vivió primero en Annecy y luego en Chambery. Recordará estos momentos de felicidad en su obra Rêveries du Promeneur solitaire.

1742-1756: quince años en los que cumple su destino musical y literario. Publica entonces la pequeña ópera en un acto Le Devin du village y frecuenta en París a los filósofos.

1756-1762: escribe varios textos de gran importancia: La Nouvelle Héloïse, Emile et Du Contrat Social.

1762-1770: los años más oscuros de su vida. Su obra Emile es muy cuestionada. Se refugia en Inglaterra, donde discute con el filósofo Hume. Regresa más tarde a Francia y, finalmente, se casa con Thérèse Levasseur, su compañera. Durante este tiempo escribe Les Confessions, publicado después de su muerte.

Con su esposa, se instala en París antes de trasladarse a la casa del Marqués de Girardin en Ermenonville, donde muere.

1794: sus restos fueron trasladados al Panteón.

End of insertion

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Los comentarios de este artículo han sido desactivados. Puede encontrar una visión general de los debates en curso con nuestros periodistas aquí. Por favor, únase a nosotros!

Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.

Compartir este artículo

Únase a la conversación

Con una cuenta de SWI, tiene la oportunidad de contribuir con comentarios en nuestro sitio web.

Conéctese o regístrese aquí.