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Demasiado rica para emprender reformas

David Syz dejó la titularidad de la Seco el pasado 31 de marzo. Keystone Archive

David Syz, titular saliente de la Seco, advierte que si Suiza quiere recuperar sus ventajas en materia de competencia, debe revisar su sistema político.

Este contenido fue publicado el 01 abril 2004 - 20:07

Atribuye a la riqueza del país la lentitud de su crecimiento con relación al resto del mundo industrializado.

En su última entrevista antes de dejar la Secretaría de Estado de Economía (Seco) el pasado 31.03, insiste en la urgencia de acelerar el proceso de reforma política y económica.

Syz asume la dirección de la Seco en julio de 1999 luego de tres décadas de labores en el sector privado, en particular en la primera institución bancaria del país, el UBS, y en el grupo industrial SIG.

Ahora, a los 60 años, Syz deja la Seco y en entrevista con swissinfo habla de los desafíos que afronta la economía suiza y del por qué la Confederación no puede dormirse en sus laureles.

swissinfo: Usted pasó del sector privado a la Seco. ¿Qué tan difícil fue adaptarse al sector público?

David Syz: Fue un verdadero choque de culturas, pero uno se adapta. El proceso de toma de decisiones es muy diferente, es mucho lento. Uno debe consultar con más personas y no puede tomar decisiones repentinas porque requiere el acuerdo de todos. A veces también puede ser frustrante el hecho de que uno no ve los resultados de lo que hace en forma inmediata.

Realmente tenemos que reformar el proceso de toma de decisiones. El mundo ha cambiado, tenemos que ser competitivos a escala internacional y eso necesita más rapidez y decisiones más drásticas.

La Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo dice que Suiza debe hacerse más competitiva. ¿Ese lento proceso de reformas frena el progreso económico?

Absolutamente. Pero el problema está en nuestro sistema político, en esta cultura de consenso que hace casi imposible actuar con rapidez.

Estamos todavía en una posición fuerte y mientras las cosas funcionan más o menos bien, no hay suficiente presión para reformar. Probablemente vamos tener que esperar hasta que la realidad económica nos obligue a reformar o hasta que las presiones vengan del exterior.

Usted declaró recientemente que Suiza necesita un Gobierno capaz de establecer prioridades claras y con el coraje suficiente para tomar decisiones impopulares...

Lamentablemente, así es. Si usted mira el programa de reforma del Gobierno para los próximos cuatro años, no es un verdadero programa, es sólo una lista de problemas que tenemos que resolver… Los partidos políticos tienen que hablar de la reforma y encontrar una solución común.

¿Qué pasará si no se da celeridad al proceso de reforma

Si no nos movemos más rápido, perderemos el piso. El problema es que estamos demasiado bien para tomar decisiones impopulares. Temo que las cosas empeoren pero espero que reaccionemos antes de que eso suceda.

Pienso que realmente tenemos que trabajar no solamente en la reforma económica, sino también en la reforma de nuestras instituciones.

Las negociaciones sobre los acuerdos bilaterales con la Unión Europea se estancan y el clima político entre Berna y Bruselas parece deteriorarse. ¿Es factible un acercamiento bilateral o cree usted que nuestra prosperidad depende de nuestra adhesión a la Unión?

Por ahora debemos enfocarnos a la vía bilateral. Estoy convencido de que podemos avanzar y de que seremos capaces de lograr un acuerdo en los próximos meses. Sin embargo, la Unión Europea se impacienta cada vez más y rechaza un tratamiento especial para Suiza. Entonces es posible que la presión aumente y que un día nos cansemos y procedamos a la adhesión.

El camino bilateral ofrece todavía más ventajas que desventajas, pero eso puede cambiar. Es claro que un día tendremos que integrarnos a la UE, cuando esa medida convenga a nuestra economía y a nuestra seguridad.

Aún no es el caso pero ese día vendrá.

Diez nuevos países -principalmente del Europa Central y Occidental – se sumarán a la Unión Europea el 1º de mayo. ¿Qué oportunidad representa eso para los negocios suizos?

Es una verdadera oportunidad. Aunque el intercambio comercial de Suiza con estos países representa sólo una pequeña fracción de nuestro comercio exterior total, estoy convencido que será benéfico.

Estos países tienen un crecimiento potencial excelente a largo plazo que podría impulsar la economía de la Unión Europea en general e, indirectamente, la economía de Suiza ya que la Unión Europea es nuestro primer socio comercial.

Al frente de la Seco, usted condujo delegaciones económicas un poco por todo el mundo. ¿Es fácil llevar así la bandera suiza?

Honestamente, sí. Muy fácil. Somos el octavo país del mundo en materia de inversiones directas con el exterior y por todas partes somos bienvenidos.

La gente ve a Suiza como un país liberal que dispone de una sólida red de acuerdos de libre comercio y un sólido mercado financiero. Esta reputación se mantiene intacta.

En esos viajes usted ha tenido la oportunidad de observar la forma en que Suiza es percibida en el exterior. ¿Diría usted que el país se convierte lenta pero inexorablemente en el eslabón débil de Europa?

No, “eslabón débil” es demasiado fuerte, pero es cierto que Suiza es vista - sobre todo por los jóvenes- como un país muy tradicional, que se mueve con lentitud.

Yo diría que nos respetan más por lo que hemos hecho que por lo que prevemos hacer. La reputación de Suiza está basada más en su pasado que en su presente.

swissinfo, Ramsey Zarifeh
Traducción, Marcela Águila Rubín

Datos clave

David Syz nació en 1944. Cursó estudios de Derecho sen la Universidad de Zúrich. Dirigió el UBS, la primera institución bancaria de Suiza.

En 1986 fue nombrado presidente de la dirección del grupo industrial SIG.

En julio de 1999, se convirtió en titular de la Seco.

Al cabo de cinco años de labores presentó su renuncia y lo reemplazará Jean-Daniel Gerber, ex director de la Oficina Federal para los Refugiados.

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