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Vitrina de la democracia (serie) Un tenor se convierte en alcalde de St. Moritz

Christian Jott Jenny

Christian Jott Jenny en acción: a finales de febrero el alcalde organizó la mayor fiesta de despedida de soltero que se había visto en St. Moritz. El motivo de la fiesta, por la que llegó a crearse expresamente un Lunapark, fue una joven pareja india con padres multimillonarios.

(© Keystone / Gian Ehrenzeller)

Corren nuevos aires en St. Moritz, un destino turístico de lujo situado a más de 1 800 metros de altitud, en las montañas de los Grisones. A finales del año pasado resultó elegido como alcalde Christian Jott Jenny, un interesante y dinámico personaje, que tomó posesión del cargo con la promesa de acabar con las polvorientas estructuras del pueblo. El primer objetivo que se ha propuesto es conceder el derecho de voto a los extranjeros.

El impulsor del cambio en St. Moritz aparece en escena con suelas de goma: Christian Jott JennyEnlace externo calza unas zapatillas de deporte blancas, viste una chaqueta de terciopelo azul y lleva un pañuelo rojo en el bolsillo del pecho.

El nuevo alcalde, en el cargo desde principios de año, presenta esta noche en el suntuoso auditorio del Hotel Reina Victoria, iluminado con grandes candelabros y bajo un techo cubierto de frescos, unos reglamentos municipales totalmente revisadosEnlace externo.

Y llega con una sorpresa: St. Moritz debe conceder el derecho de voto a los residentes extranjerosEnlace externo. De este modo, la localidad de St. Moritz, destino del turismo de lujo y de reconocida fama internacional, se convertiría en una de las pocas localidades suizas que concede derechos políticos a los extranjeros. Los vecinos de St. Moritz votarán esta modificación de los reglamentos municipales no antes de 2020.

El derecho de voto de los extranjeros en St. Moritz

Unas 2 000 personas de las casi 5 000 de St. Moritz no tienen nacionalidad suiza. La proporción de extranjeros en este pueblo (41%) es mucho más alta que la media de Suiza (25%).

Sin los trabajadores extranjeros no funcionaría nada en esa elegante localidad alpina. El alcalde actual quiere darles el derecho de voto y de ser elegido.

Por lo tanto, los extranjeros de St. Moritz no solo podrán votar sino que también podrán presentarse a cargos políticos (derecho de voto activo y pasivo).

Grisones es uno de los tres únicos cantones de Suiza que permiten que los municipios puedan conceder el derecho de voto a los extranjeros. En otros cinco cantones de la Suiza occidental los municipios tienen la obligación de reconocer el derecho de voto de los vecinos extranjeros. Jura y Neuchâtel son además los únicos cantones que han reconocido a escala cantonal el derecho de voto para los extranjeros.

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Es el primer golpe político de este alcalde que antes conoció la luz de los focos sobre todo como artista. De niño cantó en el Zürcher Sängerknaben (coro de niños cantores de ZúrichEnlace externo), después estudió canto y se formó como tenor. Posteriormente, ya como profesional, trajo a los escenarios suizos a otras grandes estrellas del mundo de la música: Norah Jones, Chick Corea o Diana Krall, por ejemplo. Jenny los subió al escenario del famoso "Festival da jazz"Enlace externo, que desde hace doce años él mismo se encarga de organizar en St. Moritz. "El lugar donde es posible más".

En agosto del año pasado Jenny decidió "hacerse cargo" de su municipio y cambiar la forma de ver las cosas, tanto interna como externamente.

Con sus casi 5 000 habitantes, St. Moritz sigue despertando en muchas mentes la imagen de millonarios rusos sorbiendo champán en gruesos abrigos de piel, y haciendo alarde de dinero en los comercios de lujo de la localidad. Este pueblo fue siempre un lugar para los superricos.

"Cuando la gente piensa en St. Moritz suele pensar en un lugar en el que las cosas son un poco más posibles que en otro sitio", comenta Jenny para swissinfo.ch.

Ganar las elecciones en octubre de 2018 fue algo extraordinario. En primer lugar carecía de experiencia política, además de no tener partido. En segundo lugar, como persona originaria de Zúrich era considerado un "Unterländer", es decir, alguien procedente de las tierras bajas y no de la montaña, a pesar de vivir en St. Moritz y de pagar allí sus impuestos.

"Todos somos inmigrantes"

"No soporto la expresión "nativo", afirma Jenny en una entrevista realizada en un restaurante de Zúrich, ciudad en la que se encuentra a menudo a pesar de que su residencia principal está en St. Moritz. "Eso es racista".

"¡Toda la Engadina está formada por inmigrantes!", dice en tono acalorado. No ser autóctono es para él una ventaja, pues así puede actuar descargado de ligaduras políticas o locales.

Jenny es un alcalde que tiene un piano de cola en su oficina revestida de madera de pino de los Alpes y canta arias en el aperitivo de Año Nuevo.

Los actos municipales ya no se celebran bajo la fría luz del techo de una sala polivalente, sino en el lujoso auditorio de uno de los principales hoteles de la ciudad.

"Mi partido son nuestros visitantes, el turismo, pero también los jóvenes del pueblo. Por eso, no acudo a ninguna reunión de partidos del pueblo, ni siquiera a las de "Next Generation"Enlace externo, asociación de los Grisones a la que pertenezco".

La tercera generación asume la responsabilidad 

Next Generation surgió el verano pasado en torno a la figura del inquieto y diligente tenor. El nombre alude a sus miembros, es decir, a la “siguiente generación” de familias hoteleras.

Una generación que ahora quiere hacerse con el poder e influir en el desarrollo de la lujosa localidad turística. Por ejemplo, Claudia Aerni, del Hotel CorvatschEnlace externo. O Nicolas Hauser, del Hotel HauserEnlace externo. El otoño pasado ambos fueron elegidos miembros del consejo municipal, un órgano formado por 17 personas que, junto con la asamblea municipal, conforma el poder legislativo de la localidad.

A esta nueva generación pertenece también Daniela Märky, directora general del Hotel SteffaniEnlace externo. Märky, que no participa activamente en política, reconoce abiertamente que votó por Jenny. Igual que otros muchos jóvenes de St. Moritz. Y especialmente los del sector turístico. “Es un triunfador“, que ha traído a St. Moritz el cambio que necesitaba, dice Märky.

“St. Moritz había perdido el hilo”

Añade que “St. Moritz había perdido de vista sus objetivos principales y, por lo tanto, el hilo conductor“. Era urgente reactivar el centro del pueblo y liberarlo también del tráfico.

Y había también que superar nuevos retos planteados por la globalización. “La competencia de St. Moritz ya no se encuentra en Zermatt o Gstaad [ambas renombradas estaciones alpinas]. Ahora competimos con Isla Mauricio, Nueva York o la Toscana“, afirma la propietaria del hotel. Los potenciales clientes tienen ahora más movilidad y las posibilidades de reservar por internet les ha vuelto más espontáneos en sus decisiones.

“Vivimos de los turistas“

Jenny también considera que se trata de un reto fundamental. “El 99% de los vecinos de St. Moritz viven del turismo“, asegura. Hace 150 años los turistas pasaban dos o tres meses en St. Moritz. Hace 50 se quedaban unas dos o tres semanas. “Hoy vienen solo por dos o tres días“.

Para el cambio al que aspira, Jenny apuesta por la “tradición“ de St. Moritz y por la cooperación. “En un espacio tan pequeño disponemos de una gran oferta cultural, con 42 galerías de arte y muchísimos visitantes ilustres. Para mí eso ha sido siempre lo más fascinante de St. Moritz“, afirma.

Este artículo forma parte de #DearDemocracyEnlace externo, la plataforma de swissinfo.ch sobre democracia directa. Aquí, además de los periodistas del equipo editorial, se expresan también autores externos. Sus opiniones no se corresponden necesariamente con las de swissinfo.ch.

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El alcalde echa una mano

A esos ilustres turistas hay que facilitarles algo las cosas. Por eso, Jenny no teme tomar partido. Y cuando es necesario, a favor de los más poderosos. Por ejemplo, hubo un vecino que quiso impedir el proyecto de construcción de un museoEnlace externo por parte del heredero de Sika, un fabricante de productos químicos para la construcción. El mecenas tenía previsto crear un museo del bobsleigh, un cine y una discoteca.

Jenny decidió sentarse a una mesa con el adversario del proyecto. “No puedes espantar con tus protestas a alguien que pone todo su corazón en levantar un lugar de entretenimiento para el pueblo”. El opositor retiró su veto.

Ojos abiertos para Tyler Brûlé

Jenny también ha intervenido personalmente en otro caso destacado. Se trata de Tyler BrûléEnlace externo, un famoso publicista, empresario de medios de comunicación y fundador de la revista MonocleEnlace externo. El canadiense estuvo buscando un local en St. Moritz durante un año. Su sueño era abrir un café en un lugar de moda. Sin embargo, los propietarios de los posibles locales le dieron portazo a este ciudadano del mundo, por lo que, frustrado, se dio por vencido.

Sin embargo, el alcalde en persona se ha ofrecido a buscarle una solución. Quién sabe ahora si el creador de tendencias mundiales pueda aún cumplir su sueño en St. Moritz con la ayuda del regidor de la localidad.

Para evitar este tipo de problemas en el futuro Jenny quiere crear una oficina de promoción de la localidad, que medie entre los propietarios y agentes de locales comerciales y los inversores y personas interesadas.

Dice: “Mi ventaja es que no tengo en mente hacer carrera política. Simplemente, me considero una persona que rompe las barreras”.


Traducción del alemán: José M. Wolff

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