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Deslocalizaciones “La fortaleza del franco es un mero detalle”

El declive de Detroit y su industria del automóvil, símbolo de la desindustrialización que viven Estados Unidos y las economías occidentales.

El declive de Detroit y su industria del automóvil, símbolo de la desindustrialización que viven Estados Unidos y las economías occidentales.

(AFP)

Producir a escala local, incluso en una economía cara como la suiza, es a menudo más ventajoso que deslocalizar la producción. Es lo que defiende Suzanne de Treville, profesora de Gestión Empresarial en la Universidad de Lausana, cuyos métodos han convencido hasta en las más altas esferas de la administración Obama.

swissinfo.ch: ¿Cómo explica usted que Tudor Scan Tech, una empresa rumana dedicada a la producción de escáneres para aviones, decida construir una fábrica y producir en Suiza?

Suzanne de Treville: El coste de la mano de obra es alrededor de un 75% menos caro en Rumanía, pero por regla general, este factor no representa una parte elevada del coste total de producción. Se estima que producir en Rumanía representa un ahorro del 15 al 20% respecto a Suiza.

Ahora bien, otros factores –que muchos empresarios suelen descuidar– compensan ampliamente los costes más elevados. En Suiza, por ejemplo, Tudor Scan Tech se beneficia de un saber hacer único en el mundo en el campo de la industria de precisión, las telecomunicaciones, la informática y la microelectrónica.

swissinfo.ch: ¿El caso de Tudor Scan Tech es único o marca una nueva tendencia?

S.d.T.: En mi opinión, se trata de una tendencia general. En Suiza, disponemos de mano de obra bien formada y motivada, porque los jóvenes tienen la posibilidad de trabajar en fábricas modernas, dinámicas y atractivas. La proximidad de universidades y de centros de investigación que figuran entre las más renombradas del mundo es otra baza importante. En mis investigaciones, he calculado que la flexibilidad que Suiza ofrece a las empresas tecnológicas una plusvalía del 15 al 100%.

swissinfo.ch: Su discurso contradice la opinión dominante en la industria. ¿Las deslocalizaciones no son una fatalidad frente a los costes de producción cada vez más altos en Suiza?

S.d.T.: Mi objetivo, precisamente, es demostrar que las deslocalizaciones son a menudo bastante más costosas de lo que parece a primera vista. Los riesgos derivados de la extensión de la cadena, por ejemplo, son considerables y muchas veces se suelen ignorar.

Nuestros métodos, que se basan en herramientas de las finanzas cuantitativas, comienzan a abrirse camino: despiertan interés en cada vez más empresas y gobiernos, como el de Estados Unidos. En Suiza, el Parlamento del Jura adoptó recientemente una moción para que el cantón utilice en el futuro nuestras herramientas.

La creciente desindustrialización no es una fatalidad, según Suzanne de Treville. 

(Nicole Chuard © UNIL)

swissinfo.ch: Pero no podemos olvidar que la fortaleza del franco pesa mucho sobre las empresas suizas que exportan…

S.d.T.: Pese a la apreciación del franco, la economía suiza va bien. Para numerosas empresas, la fortaleza del franco es un mero detalle y muy fácil de compensar. ¿Cómo? Desarrollando un portafolio que combine productos innovadores y productos estándar. El producto innovador es el garante de una rentabilidad muy alta, pero una planta que solo fabrica productos de esta índole no tiene la flexibilidad suficiente para responder a la volatilidad de la demanda. Si lo asocia a un producto estándar, puede producir más cuando hay un pico en la demanda, sin que los gastos fijos y los costes de mano de obra aumenten.

swissinfo.ch: ¿Se acerca entonces la hora del retorno de las industria en Europa y Estados Unidos?

S.d.T.: Estoy convencida de ello. Cada vez más dirigentes políticos están dispuestos a luchar contra la desindustrialización, cuyos estragos son terribles en muchos casos. En Estados Unidos, ciudades enteras viven un proceso de pauperización después de haber perdido sus industrias. Y también en Gran Bretaña la idea de una reindustrialización vuelve a estar de actualidad a raíz del ‘Brexit’.

Durante 20 años, se creyó que era suficiente con innovar en los países ricos y producir en las economías ‘de bajo coste’. Pero la innovación no solo no se puede desacoplar completamente de la producción, sino que las actividades industriales favorecen la creación de muchos puestos de trabajo: por un empleo en la industria se generan entre cinco y diez empleos en la cadena de suministro o los servicios. Es un número considerable.

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El verdadero coste de una deslocalización

Suzanne de Treville, de origen estadounidense y nacionalizada suiza, es profesora de Gestión de Empresas en la Universidad de Lausana. Ha desarrollado una nueva herramienta de cálculo –el Cost Differential Frontier (CDF), accesible a todosEnlace externo – que demuestra que deslocalizar cuesta mucho más de lo que pensaban hasta ahora los empresarios.

El ‘software’ permite, entre otras cosas, cuantificar los costes ocultos que se derivan de la extensión de la cadena de suministro: las empresas hacen demasiados pedidos a sus proveedores en el extranjero y los tienen que liquidar, o no realizan los suficientes y se encuentran sin reservas en almacén. Esta herramienta ha despertado el interés de los economistas encargados de concretizar la estrategia de reindustrialización promovida por Barack Obama.

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Contacte al autor del artículo vía Twitter @samueljabergEnlace externo


Traducción del francés: Belén Couceiro

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