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Dosis médica controlada de heroína "El programa de heroína, historia de prestigio"

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1990 en Zúrich: una escena inolvidable.

1990 en Zúrich: una escena inolvidable.

(Keystone)

Inicios de 1990: Las imágenes de la escena pública de la droga en Zúrich dan la vuelta al mundo. Suiza debía terminar con ese miserable panorama. Instauró entonces el tratamiento controlado de heroína, primero muy criticado y, después, un ejemplo internacional.

El médico André Seidenberg ha tratado a 3.500 pacientes narcodependientes y fue uno de los primeros en asistir de emergencia a los usuarios del ‘Parque de las Agujas’ en Zúrich. Intercedió para exigir la entrega de jeringuillas limpias a los dependientes que se congregaban en ese parque.

La policía y la justicia utilizaron medios represivos para afrontar el fenómeno, sin éxito. La represión fomentó incluso aún más la toxicodependencia y la venta de la droga, considera el doctor zuriqués.

swissinfo.ch: Hace 20 años, Suiza fue pionera en la distribución de heroína bajo prescripción médica para narcodependientes extremos, sometidos a terapia. ¿Una historia de éxito?

André Seidenberg: Así es, aunque hay que ver que el programa de heroína es marginal y, según mis conocimientos, solo alcanza al 5% de los afectados. Es, de algún modo, un programa ejemplar, una historia de prestigio.

Es un éxito que en Suiza la mayoría de los dependientes a los opiáceos estén bajo tratamiento, la mayoría con metadona.  Una pequeña parte, especialmente las personas con mayor dificultad para someterse a una terapia, recibe heroína. Sería conveniente que el número de toxicómanos en tratamiento pudiera aumentar. Mi deseo en esa época era que el siguiente paso hubiese sido la medicalización y la legislación del mercado.

swissinfo.ch: Esto hubiese también tenido efectos en el mercado negro…

A.S.: Claro. El mercado negro es, al fin y al cabo, un mercado  que se estimula con medios represivos y, por consecuencia, ofrece productos de mala calidad, que afectan a la gente. Desearía un trato un poco menos falaz con el consumo de drogas.

swissinfo.ch: ¿Está entonces a favor de la legalización generalizada de las drogas?

A.S.: Estoy a favor de establecer un orden mejorado del mercado. Se trata de un problema internacional. Se mantiene una activa y constante lucha antinarcóticos en el mundo, a la que muchas regiones se enfrentan a diario.

Un orden adecuado del mercado de las drogas no es trivial, sino muy complejo. No se puede, por ejemplo, simplemente legalizar la cocaína y pensar que con ello el problema se acabó. Esto debe establecerse con mucho cuidado.

swissinfo.ch: ¿Cómo se siente alguien que ya no busca la heroína en la calle, sino que la toma regularmente como medicamento?

A.S.: Una persona que recibe dos veces al día la sustancia se siente mejor psíquicamente, en todos los aspectos de su vida es más estable. Naturalmente hay efectos secundarios y hasta efectos permanentes adversos. Aquel que la consume a diario tendrá problemas para dormir, una reducción de la libido o un limitado margen de fluctuación en sus posibilidades de vivir los sentimientos que van de la euforia a la tristeza.

La gente que forma parte del programa de heroína ya no está obligada a financiar su existencia con actividades ilegales. En este sentido, las formas posibles de participar en actos de delincuencia, prostitución y desviación social se reducen.

swissinfo.ch: ¿Pueden entonces seguir una vida, hasta cierto punto, normal?

A.S.: Esa posibilidad de suministro es decisiva, pues en condiciones ilegales, tiende a ser peligro el consumo de esta droga: La mayoría de los toxicómanos no están en condiciones de inyectarse la droga adecuadamente, lo que lleva al peligro de infecciones y al eventual contagio de enfermedades transmisibles. También hay mucho mayor posibilidad de verse afectado por una sobredosis en la calle.

Si nos resulta posible abastecer a estas personas de modo médico, estos riesgos se evitan. Con una entrega controlada, la gente puede seguir una vida normal, aun cuando haya más inválidos entre aquellos que siguen el programa de heroína, en comparación con aquellos tratados con metadona.

Política suiza de la droga

Desde

1991

, Suiza sigue una estrategia definida en cuatro pilares: prevención, terapia, reducción de daños y represión.

Esta política pragmática se generó en gran medida como consecuencia de la escena pública de las drogas en Zúrich que se produjo entre la década de 1980 y 1990.

1994: Primeros ensayos de la distribución médica controlada de heroína.

1997: El Instituto de Investigaciones sobre Toxicodependencias de Zúrich concluyó que se debían practicar los ensayos piloto, vistos los resultados positivos en el estado de salud y las condiciones de vida de los pacientes tratados hasta entonces. También el número de delitos relacionados con los narcodependientes disminuyó.

1997: Ese mismo año, la iniciativa ’Juventud sin droga‘ que exigía una política antidrogas restrictiva fue rechazada por el 70% de los ciudadanos en las urnas.

1998: Se rechaza también otra iniciativa que exigía la legalización de la droga, con 74% de votos en contra.

1999: El parlamento acepta una decisión urgente del Ejecutivo referente al tratamiento médico con heroína. La ciudadanía apoya la medida, con 54,3% de votos.

2008: 68% de los ciudadanos acepta la revisión de la Ley sobre Estupefacientes que permite la distribución controlada de heroína.

2010: Entra en vigor la revisión de Ley sobre Estupefacientes.

Fin del recuadro

swissinfo.ch: ¿En el ámbito médico se trata entonces de limitar y estabilizar los efectos negativos del consumo, y no de alcanzar la abstinencia?

A.S.: Para nosotros, como médicos, la prioridad es evitar los efectos físicos graves y la muerte. La salud del alma tiene una importancia menor que la integridad física, colocada en primer lugar en el catálogo de la Medicina.

swissinfo.ch: ¿La abstinencia no debería ser el objetivo de la política estatal contra las drogas?

A.S.: Ese era el objetivo público y político, también muchos médicos conservan esa ilusión. Pero se trata de una estrategia muy peligrosa. La dependencia a la heroína es una enfermedad crónica. Solo una muy reducida minoría de los consumidores de opiáceos puede dejar de utilizarla de modo durable. Y la mayoría sufre durante ese tiempo de contención.

A diferencia del alcohol, la privación de la heroína no provoca una sensación agradable y de buena salud. En el periodo de abstinencia, la mortalidad es 3 o 4 veces más elevada a la registrada entre aquellos que consumen bajo prescripción médica heroína o metadona. Los intentos repetidos de abstinencia pueden provocar dificultades psicosociales que pueden conducir a acciones peligrosas.

swissinfo.ch: ¿La heroína es un tema social relevante en la actualidad?

A.S.: Afortunadamente hay muy pocos jóvenes que comienzan el  consumo de heroína en Suiza. Su empleo se ha reducido de modo masivo. Un 1% de la gente nacida en 1968 –la generación de los parques de las agujas-  era dependiente. Muchos de ellos murieron por ello, o la gran mayoría que sobrevive, la sigue consumiendo.

Actualmente, la edad promedio de los heroinómanos se sitúa en los 40 años. Si no hubiéramos logrado frenar el fenómeno a inicios de la década de 1990, las generaciones siguientes se hubiesen también visto afectadas en la misma medida. Hay sociedades, como en países de la otrora Unión Soviética, donde es el caso, o en Irán, donde varios puntos porcentuales de la población son dependientes de los opiáceos.

swissinfo.ch: Leí que usted mismo ha probado varias drogas, entre ellas, la heroína. ¿Por qué no es toxicómano?

A.S.: Tal vez, simplemente, tuve suerte. En mi juventud probé casi todas las drogas. Puede satisfacer mi curiosidad y con ello aprendí ciertas cosas que pueden ser útiles para tratar a mis pacientes. También conocí de cerca el peligro de las drogas: perdí muchos amigos antes de iniciar mis estudios de Medicina.

swissinfo.ch: ¿Hay que tomar drogas para volverse un buen médico para los toxicómanos?

A.S.: No, y no aconsejo probar drogas. Cuando se tratan problemas ligados a la psique, ayuda sin duda alguna el mantener un espíritu abierto. Para ello no hay que experimentar con todo, pues esto puede ser dañino y peligroso.


Traducción del alemán: Patricia Islas, swissinfo.ch


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