Droga: la liberalización de la ley suiza en el punto de mira

Suiza estudia medidas para despenalizar el cultivo y el consumo de cannabis. Keystone

La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes critica las nuevas disposiciones previstas en la revisión de la ley federal en la materia. En su opinión, Suiza estaría a punto de convertirse en la "segunda fuente de cannabis" en Europa, detrás de los Países Bajos.

Este contenido fue publicado el 21 febrero 2001 - 11:39

En su informe anual, hecho público este miércoles en Viena, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes se declara preocupada por una eventual liberalización de la producción y el comercio de cannabis en Suiza.

El cultivo y la venta de esa droga blanda se han convertido en "un sector de actividad no desdeñable", señala el documento.

Medidas como la despenalización general del cultivo y del comercio previstas en la revisión de la legislación actualmente en estudio violan no sólo las disposiciones contenidas en la Convención de 1961, sino que también corren el riesgo de "agravar el problema en lugar de solucionarlo", advierte la institución internacional.

Próximamente el Gobierno helvético publicará el proyecto de ley que deberá ser sometido a la aprobación de las dos cámaras parlamentarias y eventualmente también a un referéndum nacional.

Según el último sondeo publicado por encargo del Instituto Suizo de Prevención contra el Alcoholismo y otras Toxicomanías, 54% de los 1.600 suizos consultados respalda una liberalización completa del consumo de hachís con fines personales, pero rechaza la comercialización de la citada droga blanda.

Aunque la legislación actualmente en vigor prohíbe el consumo de esa droga blanda, sólo penaliza a los consumidores con una multa de cien francos suizos.

Legal es, sin embargo, el cultivo y el consumo de cáñamo con fines personales, siempre y cuando la proporción de THC (sustancia activa) no supere el 0,3 por ciento.

Cerca de 600.000 personas sobre una población total de siete millones han fumado alguna vez esa droga.

La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes teme "las consecuencias que la política suiza podría tener a largo plazo y el peligro que podrían representar un importante tráfico de productos derivados de hachís provenientes de Suiza, así como el turismo vinculado a la droga".

A propósito, la Oficina Federal de la Salud Pública de Suiza no comparte algunas apreciaciones del informe. Según Ueli Locher, subdirector de la Oficina, una legislacción adecuada mejoraría la situación, pero que la Confederación nunca ha planificado legalizar la producción del hachís.

El informe de la JIFE cuestiona igualmente el programa suizo de entrega de heroína y metadona bajo estricto control médico a cierta categoría de adictos, programa que, sin embargo, ha sido elogiado por la Comisión de Asuntos Sociales del Consejo de Europa.

La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, con sede en Viena, tiene como mandato procurar que los gobiernos cumplan las disposiciones de los tratados sobre fiscalización de drogas y ayudarlos en ese empeño

swissinfo y agencias

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Compartir este artículo