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PYME, pilar de la economía suiza

La PYME suiza no resalta pero tiene un gran papel en la economía del país. Keystone

Las pequeñas y medianas empresas, casi siempre con menos de 10 trabajadores, generan el 70% del empleo nacional.

Este contenido fue publicado el 19 octubre 2006 - 10:00

En 2006, se quejan de que sus obligaciones administrativas aún son complejas y excesivas. Y el año entrante protagonizarán un debate sobre la conveniencia de reducirles la carga tributaria.

Siempre discretas pero activas, son el eje de la economía de Suiza y del resto de Europa.

Sus nombres no están cobijados por onerosas campañas publicitarias o sofisticados logos como los de Nestle, Novartis, Roche o Holcim, pero en Suiza representan el 99,7% de la planta productiva del país.

Las pequeñas y medianas empresas, conocidas comúnmente como PYME, pese a ser estructuras de menos de 250 empleados compiten actualmente de tú a tú con las 1.100 grandes empresas de Suiza, y sobre la marcha, generan el doble del empleo que estas últimas.

En consecuencia, facilitar su gestión y ofrecer caminos para multiplicar el número de pequeños emprendedores son dos prioridades económicas desde hace 15 años.

Banca y futuro

Para crecer y operar, las empresas requieren financiamiento.

En 2006, la relación entre las PYME y la banca helvética ha sido positiva, según datos de la Oficina Federal de Estadística (OFS), entre otras razones porque el sistema financiero vive un nuevo boom.

No obstante, con frecuencia los bancos exigen a empresas de pequeña talla métodos de evaluación de riesgos complejos y sofisticados que no siempre pueden enfrentar financieramente.

Al respecto, una encuesta realizada por la Seco -Los desafíos y diálogo entre bancos y PYME- reveló en 2005 que 60% de las pequeñas y medianas empresas suizas consideran satisfactoria su relación con la banca, otro 15% consideran que la cooperación de las instituciones financieras es insuficiente, y el 25% restante considera que la calidad del financiamiento sin ser mala, puede mejorar.

Los créditos promedios otorgados por el sistema financiero a las PYME van desde los 50.000 hasta los 2 millones de francos suizos para su primer año de operaciones.

Microempresas femeninas

Lo dicho, en Suiza más de 9 de cada 10 empresas son PYME. De este total, un tercio son creadas y administradas por mujeres. Y el dato no tendría relevancia particular de no ser porque más de la mitad de las empresas creadas por mujeres son micro, es decir, cuentan con menos de 20 empleados.

Las mujeres son por excelencia generadoras (92% de los casos) de pequeñas estructuras productivas de entre uno y tres empleados.

Casi siempre se desarrollan en el ámbito de los servicios. La micro empresaria prototipo tiene entre 35 y 41 años de edad, es madre de dos hijos, está obligada a conciliar vida profesional con familiar, y su objetivo fundamental es la independencia financiera.

Y uno de los rasgos que más destaca la Seco con respecto a la gestión de dichas empresas es que siete de cada 10 jamás han administrado antes un negocio y al comenzar se basan simplemente en la confianza de que sabrán hacerlo a partir de la experiencia que han obtenido en la gestión de sus propios hogares.

Contra viento y marea

El pasado viernes (13.10), la Secretaría de Estado de Economía (seco) dio a conocer una encuesta realizada entre pequeñas y medianas empresas en el marco de una serie de trabajos enfocados a coadyuvar a la simplificación administrativa.

Los patrones de las PYME opinaron sobre las cargas a las que las sometía el Estado.

La conclusión: 60% de ellos estima que el tiempo invertido en cumplir con trámites exigidos de forma obligatoria por el gobierno es razonable.

La investigación se basó en una consulta entre 3.000 responsables de PYMEs durante el primer semestre de 2006, grupo representativo del universo nacional de pequeñas empresas.

Las PYME suizas afirman que dedican unas 41,3 horas de trabajo al año por empleado para cumplir con las obligaciones que les fijan las autoridades.

La citada encuesta es un anexo al reporte aprobado por el Consejo Federal en enero pasado con miras a simplificar la vida de las empresas, una iniciativa que fue lanzada en su momento por el hoy ex ministro de Economía, Joseph Deiss.

No obstante, aunque 60% consideran razonable la carga administrativa que enfrenta, otro 40% estima que es demasiada.

Lo más difícil

El 40% de las empresas que más se quejan son las más pequeñas (menos de cuatro empleados) porque tienen que dedicarle 60 horas anuales por empleado a cumplir con sus obligaciones con el gobierno helvético, a pesar de que sus presupuestos y facturación son inferiores a los 100.000 francos suizos anuales.

De acuerdo con las PYME suizas, la carga más pesada por cumplir está ligada a las aportaciones obligatorias que se canalizan a los seguros de pensiones y de invalidez, así como los trámites a las que se ven sometidas aquellas que realizan importación o exportación de productos.

Asimismo, les parece cuesta arriba suministrar la información de naturaleza estadística que les exige el gobierno para sus registros, y también seguir las reglas de seguridad laboral que les son impuestas.

Sin embargo, dada su relevancia y el peso que tienen en la economía, una de las últimas misiones de Joseph Deiss como ministro de economía fue promover una reforma que habrá de aligerar su carga tributaria y que genera controversia entre los distintos actores económicos.

El debate en puerta

Este mes (06.10), el Consejo Nacional (Cámara baja) aprobó una iniciativa para aligerar la carga impositiva que pesa sobre las PYME.

En la sesión parlamentaria en Flims, en Los Grisones, decidió reducir 50% el pago de impuestos aplicable sobre ganancias, dividendos y excedentes ligados a la fortuna comercial.

Con ello se sumó a la decisión que tomó el Consejo de los Estados (Cámara alta) en junio pasado.

La decisión tiene por objeto atenuar la doble imposición a la que están sometidas las empresas, cuyas ganancias son gravadas dos veces, a nivel empresarial, y luego como individuo, lo que toca sus dividendos.

Pero sólo aplica si los accionistas de la empresa tienen menos del 10% del papel de la compañía.

Esta reforma le costará al gobierno 70 millones de francos anuales, y a los cantones 700 millones, a las cuentas del AVS y AI alrededor de 150 millones.

La derecha, está a favor de la medida porque considera que los recursos se compensarán rápidamente como resultado del dinamismo económico y la genreación de empleos que provocará la decisión.

La izquierda y los sindicatos, por su parte, no entienden por qué se tomó la decisión y preparan un referéndum que se tornará en debate en 2007.

Y mientras eso sucede, millares de PYME seguirán como cada día, abriendo sus puertas, dando servicio y generando oportunidades laborales en una economía que no podría operar sin ellas.

swissinfo/Andrea Ornelas

Contexto

La Ley Federal para las Sociedades con Capital de Riesgo -en vigor desde el 01.05.00- fue creada para estimular la creación de nuevas empresas bajo esquemas simples y con acceso a financiamiento para sus proyectos, especialmente en el caso de las PYME.

En prácticamente los cinco continentes las pequeñas y medianas empresas son el eje del sector productivo. En Europa, concretamente, representan 80% de la fuerza empresarial y dos tercios del empleo.

En Suiza, el Foro PYME -constituído en diciembre de 1998- aglutina a expertos extra parlamentarios dedicados a dar asesoría a las PYME, a examinar proyectos y ofrecerles fórmulas de desarrollo a la medida de sus necesidades administrativas y su capacidad financiera.

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Datos clave

En Suiza existen 364.000 pequeñas y medianas empresas en 2006.

Generan el 70% del empleo que existe en los 26 cantones del país, es decir, casi 2,8 millones de plazas, entre parciales y jornadas completas.

De las PYME creadas por mujeres, 72% se dedican a los servicios. Dentro de éstos, 27% tienen un giro comercial; 23% de salud o servicios sociales; 14% inmobiliario; 10% hotelero y 6% educativo, entre otros.

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