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Suspenden control de Suiza sobre "lavado de dinero"

Paradeplatz de Zúrich, la "capital financiera" suiza. Keystone

El Grupo de Acción Financiera contra el Lavado de Dinero (GAFI) otorga un espaldarazo a la plaza financiera helvética al anunciarle que suspende su monitoreo permanente sobre las acciones para prevenir el "lavado de dinero".

Este contenido fue publicado el 30 octubre 2009 - 09:01

Durante los últimos cinco años la legislación helvética se ha transformado constantemente para ceñirse a las recomendaciones internacionales.

Pese a ello, aún necesita reforzar la declaración de operaciones sospechosas. El Grupo de Acción Financiera contra el Lavado de Dinero (GAFI), "detective" mundial en la lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo, suspendió a partir de este mes su monitoreo permanente sobre Suiza.

La decisión, anunciada el miércoles (27.10), fue interpretada por el Ministerio suizo de Finanzas como un "reconocimiento a las numerosas iniciativas instrumentadas por Suiza para vigilar su sistema financiero y reforzar la lucha contra los delitos financieros".

Hasta hoy, Suiza formaba parte de un proceso mundial de evaluación que entró en vigor en 2004 y que concluirá en 2011 para una larga lista de países.

Tras la decisión, GAFI dejó claro que Suiza sólo será sometida a partir de ahora a una supervisión "ligera" de carácter bienal; un privilegio que en Europa sólo gozan Noruega, Italia, y Gran Bretaña. Y un movimiento que le permite ganarse el reconocimiento del poderoso G-20.

Un cáncer financiero

GAFI no es un grupo más en el espectro internacional.
Se trata del organismo diseñado por los países industrializados para declarar una guerra abierta al "lavado" de dinero y al financiamiento al terrorismo producto del narcotráfico y el secuestro, entre otras actividades ilícitas.

Negocios que según estimaciones del Departamento Estadounidense Antidrogas (DEA), permitieron "blanquear" el equivalente a al menos 600.000 millones de francos suizos en 2008, pese a los constantes esfuerzos de los gobiernos por atajar dichos problemas.

Como referencia, son recursos suficientes para financiar durante un año íntegro la alimentación y vivienda de los 1.350 millones de hombres y mujeres que actualmente viven en pobreza extrema en el mundo entero.

El sistema financiero es parte fundamental de este engranaje de delitos porque permite el "lavado" de capitales sucios.

Algunas veces, vía la recepción de múltiples depósitos "hormiga", es decir, a pequeña escala, realizados por los delincuentes para evitar sospechas. Otras, a través de empleados bancarios dispuestos a encubrir transacciones financieras abultadas de los delincuentes a cambio de un soborno. Y otras más, consintiendo la realización de millonarias transferencias electrónicas a cuentas ubicadas en sistemas financieros opacos.

De ahí que GAFI y las autoridades financieras de más de una treintena de país hayan decidido trabajar de forma colegiada para frenar los delitos.

El costo del reconocimiento

Además de anunciar que suspende su supervisión permanente sobre Suiza, GAFI presentó también (27.10) un Reporte de seguimiento en la lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo en 2009 en donde aborda, a lo largo de 156 páginas, los avances y lagunas de la estrategia helvética para combatir delitos financieros.

El documento –obtenido por swissinfo.ch- deja evidencia del precio que la plaza financiera suiza ha tenido que pagar para recibir el reconocimiento internacional a través de GAFI.

Concretamente, Suiza tuvo que revisar y olvidarse a partir del 2005 de sus cuentas numeradas, cobijo de una clientela que buscaba el anonimato para encubrir con frecuencia una obtención dudosa o ilegal de sus fortunas.
GAFI señaló hace cuatro años que Suiza "debía tomar medidas para mantener identificados de forma permanente a los propietarios de los depósitos recibidos por su sistema bancario".

En respuesta, la Asociación Suiza de Bancos (ASB) instruyó a todas sus filiales para promover cuentas que permitieran la identificación constante de las coordenadas de sus clientes.
Asimismo, los banqueros realizaron las reformas necesarias para garantizar –a partir del 1 de julio pasado- que todo banco conozca los nombres de los beneficiarios de cuentas ligadas a organismos no lucrativos, con fin de evitar que estas cuentas se utilicen para "blanquear" capital.

Trabajo pendiente

GAFI dio un espaldarazo a Suiza, un reconocimiento que la plaza financiera nacional podrá capitalizar en su favor pues le hace ganar puntos frente al G-20, grupo de potencias desarrolladas y emergentes que se convirtió a partir del 2009 en el nuevo gurú de la política y la economía mundial.

Un grupo al que Suiza no ha sido invitada a participar pese a su interés manifiesto por adherirse. GAFI reúne en sus filas a prácticamente todos los miembros del G-20, y la decisión de bajar la guardia en la supervisión financiera con respecto a Suiza, le gana puntos a esta última pues habla de su firme intención de ser cada vez más transparente.

No obstante, GAFI le señaló a Suiza que aún tiene camino por andar.
Además del informe bienal que el sistema financiero suizo debe entregar a GAFI con los avances obtenidos en la lucha contra los delitos financieros, "debe reforzar su sistema de denuncia de operaciones sospechosas, un rubro en el que persisten "lagunas sustanciales".

A partir del 2008, Suiza decidió incluir en su legislación bancaria la obligación de declarar toda operación financiera sospechosa, pero debe ir más lejos.

De acuerdo con la Autoridad de Control en la Lucha del Lavado de Dinero, cada año se notifican alrededor de 800 operaciones sospechosas dentro del sistema financiero helvético, el 81% reciben seguimiento penal y 20% son desechadas. Un cifra que luce insuficiente para un sistema financiero que administra un tercio de las fortunas internacionales, con activos superiores a los 6 billones de francos suizos, según datos del banco central.
Suiza ganó una batalla financiera, pero la guerra es aún larga.

Andrea Ornelas, swissinfo.ch

Contexto

Suiza era objeto de monitoreo permanente por parte de GAFI desde el 2004 como parte de un programa que tendría vigencia hasta el 2011. A partir de ahora, la plaza financiera helvética simplemente tendrá que entregar un informe cada dos años sobre los avances de su sistema financiero en la batalla contra el "blanqueo" de capitales.

El Grupo de Acción Financiera contra el Lavado de Dinero (GAFI) fue fundado en París hace dos décadas para luchar contra los delitos financieros. Suiza es uno de sus miembros. En 1990, GAFI generó 40 recomendaciones (actualizadas en 1996 y 2003) para reducir los riesgos de "lavado" de dinero dentro de un sistema financiero cada vez más globalizado.

El G-20 es un grupo conformado en 1999 por las 20 potencias económicas, desarrolladas y emergentes, más importantes del globo. Es un foro de cooperación y consulta especializado en temas económicos y financieros. Incluye a EEUU, Japón, Alemania e Italia, y también a países como Brasil, India, China o México. Pero excluye a Suiza.

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COSTOSA SUPERVISIÓN BANCARIA

De acuerdo con un estudio realizado por el Swiss Banking Institute (SBI) de la Universidad de Zúrich, la prevención del "lavado" de dinero es costosa para los bancos suizos y ofrece resultados limitados.

Cada entidad bancaria destina entre 500.000 y 4,5 millones de francos suizos anuales a prevenir el "blanqueo" de capitales. Y aunque dicha inversión no reduce sustancialmente la comisión de estos delitos, es indispensable para mantener una buena reputación de la plaza financiera suiza.

Toda operación superior a los 10.000 dólares, aun cuando sea perfectamente legal, debe ser registrada y notificada por los bancos a las autoridades, y se inscribe en el marco de las operaciones sospechosas.

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