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Educar para dar, dar para recibir

David Ruppen, Renato Alva, Patricia Mettraux, Haydée Mumenthaler y Ana María Bisetti.

(swissinfo.ch)

Los profesores suizos Ana María Bisetti, Renato Alva y David Ruppen, así como las asistentes sociales Haydée Mumhentaler y Patricia Mettraux, llegaron a Argentina guiando a una veintena de ginebrinos en su viaje de estudios.

¿El objetivo? Trabajar con sus alumnos en un proyecto social que les permitiera conocer una realidad diferente.

Orientar a 21 adolescentes durante 18 días en un viaje de estudios no es un desafío fácil. Demanda mucho trabajo, sobre todo si se encuentran en un ambiente bien opuesto al que están habituados. Y si, además, no hablan el idioma y se conocen poco entre ellos, la tarea puede resultar ardua.

Pero si el trabajo se realiza con convicción y dedicación, y si los educadores y estudiantes saben transmitir y contener las demandas que van surgiendo, puede resultar una experiencia fascinante, como lo fue para Ana María, Renato, David, Haydée y Patricia.

Seducidos por la idea de realizar un trabajo humanitario con sus alumnos y dispuestos a trabajar el tema de la reinserción de los adolescentes en la sociedad, los cinco suizos llegaron a Argentina para cumplir su rol de guías para sus alumnos y participar, codo a codo, con ellos.

"Una gota de agua en el mar"

Ana María Bisetti es profesora de Historia y Geografía y, aunque no conocía el país, sabía de la crisis que había vivido Argentina por libros, noticias y también por el documental 'La dignidad de los nadies', de Fernando Solanas.

Consultada por swissinfo sobre esta experiencia, aseguró que para ella este viaje fue como una clase:

"Una gran clase en el trabajo del terreno. Como les expliqué una vez a los alumnos, nuestra participación, nuestro proyecto, es apenas una gota de agua en el mar".

"Siento que la misión se cumplió, porque ya la conciencia de los alumnos, su percepción, es diferente. Ahora entienden que en Suiza todo es muy confortable y que tenemos todo, pero que existen otras realidades, y lo comprenden".

"Los alumnos estuvieron muy presentes"

Patricia Mettraux es asistente social y ya había venido dos años atrás al país como turista, donde conoció el barrio. Ella acompañó a Haydée en el proyecto en toda la parte administrativa y organizacional desde el principio.

"Es un grupo muy grande y las cosas siempre estuvieron muy organizadas para facilitar la acción. Aún así, no se puede hacer una acción espontánea con tantos chicos. Los chicos tenían muy claro que iban a trabajar en un barrio pobre, pero que iban a vivir en una ciudad", sostuvo a la hora de evaluar el viaje.

"En lo personal, sentí muchas emociones y estoy feliz por el contacto que se generó entre los alumnos y los chicos del barrio. La relación se creó, se gestó el lazo, tanto que el momento de la despedida fue muy emotivo, agregó.

"Nuestros alumnos están orientados a la educación, la asistencia social, lo paramedical. Algunos estudiantes visitaron un centro asistencial y ahí mismo dijeron que les gustaría hacer una pasantía allí".

"Pudieron ver la desigualdad"

Los adultos explicaron que 'Nuevo golf' es un barrio muy extenso, de varios cientos de hectáreas, que alberga a alrededor de 2.500 personas no concentradas ni organizadas. El alcance del trabajo de los jóvenes suizos afectó a alrededor de 300 personas, en forma directa o indirecta, que circulan en el radio del comedor barrial 'Ilusiones'.

David Ruppen tiene 30 años y es profesor de Educación Física y Geografía. Aunque éste era su primer viaje a Argentina, confiesa que no tenía expectativas creadas.

"Para mí, lo más importante es que este tipo de viaje sirve para abrirles la mente a los chicos. Ven una realidad diferente, abren los ojos sobre este mundo. Pudieron ver las diferencias económicas, la desigualdad. Ellos estaban muy emocionados", aseguró.

"También me parece que es interesante que ellos han visto que un barrio pobre no hay solidaridad entre la gente, sino que hay intereses diferentes, egoísmos, algo que tiene que ver con sus propias realidades, con su supervivencia. Tampoco hay organización a nivel barrio: cada persona está en su lugar, luchando sola".

"Creo que éste es un primer paso. Ahora hay hijas de distintas familias que están juntas, que se hablan, que se relacionan, y antes ni se conocían", explicó el profesor y contó:

"Los chicos estaban especialmente curiosos por Suiza. Ni se la imaginaban, no sabían dónde estaba. Son chicos que ni siquiera conocen Buenos Aires y algunos ni el centro de Mar del Plata. Jamás salieron del barrio. Viven en un microclima", afirmó.

"Salir del paternalismo"

Renato Alva tiene 35 años y nació en Perú, aunque desde 2004 tiene la residencia Suiza, país donde llegó a estudiar hace unos años y se quedó a vivir. Es profesor de Geografía y Ciencias Humanas, y su madre es una asistente social que trabaja con barrios pobres, por lo que no se sorprendió por el contraste que encontró en Argentina respecto de Suiza.

"A los chicos del barrio los sentí muy curiosos y también me di cuenta que aprenden rápido, y esa es una calidad importante", contó y explicó que el primer día fue particular, porque los chicos del barrio se mostraban algo hostiles.

"Después del primer día hicimos una reunión porque vimos una serie de casos con el primer contacto entre los chicos. Nos dimos cuenta que había habido ciertos problemas. Entonces lo que nosotros les transmitimos a nuestros estudiantes es que ellos tienen que desarrollar el papel de educador: no se trata sólo de jugar con el niño, sino también de ponerle límites. Entonces el segundo día fue mucho mejor".

"Son chicos que necesitan mucho afecto y tienen un contacto físico bastante próximo, si se los compara con los chicos suizos. Necesitan el contacto físico. Yo estoy acostumbrado, pero sé que en Suiza no es así, porque allá la gente no se toca mucho. En mi visión personal nuestros alumnos no sufrieron demasiado esto porque ellos, como están orientados en las Humanidades, en la asistencia o la tarea social, tienen también desarrollada la afectividad. Se dio un encuentro interesante a ese nivel".

"Lo que a mí me interesa también es salir del paternalismo para ir más allá y poder hacer algo más constructivo. Ellos entendieron que no van a ser solamente alguien que lleva algo, sino que deben transmitir cosas. Y así también van a recibir cosas".

"Nuestros alumnos han recibido mucho cariño de los chicos del barrio, y les ha quedado en el corazón una emoción especial", concluyó Renato Alva.

swissinfo, Norma Domínguez, Buenos Aires


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