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El "hombre solitario" del Gobierno se marcha

El ministro suizo de Defensa Samuel Schmid presentó su renuncia para finales de año.

(Keystone)

Desde hace meses, los medios políticos han pedido la dimisión de Samuel Schmid. El titular de Defensa, que se quedó aislado en el seno del Gobierno suizo, tira la toalla.

Retrato de ese ministro que deja una imagen contrastada de su paso por el gobierno colegiado helvético, el Consejo Federal.

El ministro de la Defensa, de 61 años de edad, anunció este miércoles (12.11) su retiro para el 31 de diciembre próximo. La decisión la toma justo a unos días de haber sido sometido a una cirugía.

"Renuncio por el bien de mi salud, de mi familia, de mi país y del ejército", declaró en una conferencia de prensa esta mañana.

A la hora del balance, es difícil elaborar un retrato del ministro saliente. De hecho, tanto en el plano político como personal, Schmid evoca una impresión disonante, con puntos fuertes y menos fuertes.

El ministro de Defensa fue retratado con frecuencia como persona insignificante, reservada y de expresión pausada que nunca mostró la chispa de su predecesor Adolf Ogi.

No se inmiscuyó en los dossieres de sus colegas en el gabinete, nunca se entregó voluntariamente al juego de las polémicas. Samuel Schmid apenas se hizo notar. Se le calificó a menudo de hombre sin carisma y a veces como arquetipo del "político local" que ha llegado a la cúspide del Estado.

Sin embargo, la personalidad de Samuel Schmid también presenta otros rasgos. Quienes lo han conocido, hablan de un hombre muy asequible, con quien se puede discutir sin problemas. Una anécdota: cuando paseaba por los pasillos del Palacio Federal, solía detenerse para saludar a las mujeres de la limpieza.

Pero el consejero federal también fue capaz de acciones sorprendentes. El 1º de enero de 2005, dedicó su primera visita del año presidencial a un cuerpo aduanero, un gesto simbólico que fue muy apreciado. Y todo el mundo recuerda su "arrebato" en la Cumbre sobre la Sociedad de la Información en Túnez, donde denunció públicamente la censura del gobierno tunecino.

Un anti-Blocher

Samuel Schmid siempre ofició como contrapeso a la hegemonía del ala dura de su partido, la Unión Democrática del Centro (UDC, derecha nacionalista). Por cierto, las cosas estaban claras desde que fue nombrado miembro del Gobierno, el 6 de diciembre de 2000, cuando el Parlamento lo eligió haciendo caso omiso de la candidata oficial de la UDC, Rita Fuhrer.

Esa posición voladiza frente a su propio partido lo expuso a numerosas declaraciones poco halagüeñas. La más famosa sigue siendo la que articuló el ideólogo de la UDC, Christoph Mörgeli, que lo calificó de "semi-consejero federal".

Durante años, Samuel Schmid aguantó estoicamente las críticas, sobre todo gracias —hay que reconocerlo— al apoyo de los partidos que se opusieron al ala dura de la UDC. Esta situación le permitió forjarse la imagen de un político capaz de resistir los golpes de sus detractores.

Supo encajar los golpes y en algunas ocasiones también propinarlos... Así, Samuel Schmid dio un portazo a la UDC para unirse a las filas del nuevo Partido Demócrata Burgués (PDB).

Consejo Federal

El Consejo Federal es el Ejecutivo suizo. Se trata de un gobierno colegiado, formado por siete ministros, los consejeros federales, que el ...

Balance mitigado

Samuel Schmid concluye su carrera ministerial como titular de Defensa. En ocho años, nunca manifestó su intención de cambiar de cartera, aunque oportunidades no le faltaron: durante ese período cinco ministros abandonaron el gobierno colegiado.

Algunos vieron en esta actitud una falta de ambición. Efectivamente, un político más ambicioso hubiera aspirado sin duda a dirigir el Ministerio del Interior, más prestigioso, o los de Hacienda y Economía. Schmid, en cambio, siempre declaró que no dejaría la cartera de Defensa antes de llevar a buen puerto la reforma del Ejército.

Tras ocho años, el balance es mitigado. Obviamente ha cosechado algunos éxitos, como la aprobación en las urnas del proyecto de reforma del Ejército XXI o el envío de soldados suizos armados a misiones de paz en el extranjero.

La última palabra la tendrán los historiadores

Un breve repaso de la carrera de Samuel Schmid deja, pues, entrever un retrato de un hombre político contrastado, que ha tenido éxitos y fracasos.

Por el momento, el balance es negativo. Fue un auténtico "año horrible" para Schmid que culminó con el descontrol asombroso que mostró a lo largo del pasado verano en la gestión del asunto Roland Nef, el ex jefe del Ejército. El 2008 parece haber sido un año demás para Schmid. Un renegado desde hace tiempo en el seno de su propio partido, preso de las críticas de otros partidos, tuvo que abandonar el escenario por la puerta trasera.

Pasada la emoción de la dimisión, resta ahora hacer un retrato sereno del hombre y de su labor. Una tarea que habrá que conferir a los historiadores.

swissinfo, Olivier Pauchard
(Traducción del francés: Antonio Suárez Varela)

Samuel Schmid

Nació en 1947, está casado y es padre de tres hijos.

Tras estudiar Derecho en la Universidad de Berna, trabajó como abogado y notario.

Empezó su carrera política en su municipio natal Rüti de Büren, en el cantón de Berna, primero como diputado en el Legislativo y luego como miembro del Ejecutivo local.

Siguió subiendo los escalones políticos. Empezó a ser activo en el ámbito cantonal como miembro del Parlamento bernés entre 1982 y 1993.

Desde 1994 entró en la política nacional, primero como diputado (1994-1999) y luego como senador (1999-2000). En 1998-1999 formó parte de la cúpula del grupo parlamentario de la Unión Democrática del Centro (UDC).

Elegido al Gobierno el 6 de diciembre del 2000, entra en funciones el 1º de enero siguiente. En 2005 asume el cargo anual de la presidencia de la Confederación.

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