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El bernés gusta a autóctonos y foráneos

Multicultural: los participantes del curso son de varias partes del mundo.

(swissinfo.ch)

Dicen que es más cadencioso, menos agresivo que otros dialectos suizos o que el alemán. Quizás por ello muchos extranjeros se matriculan en cursos de bernés, más por voluntad propia que por obligación.

Y es que aprender la lengua local de Berna facilita la integración en un país multilingüe como Suiza, donde el alemán es uno de los idiomas oficiales.

El extranjero que ha aprendido el llamado 'alto alemán', es decir el que se habla en Alemania o Austria, al llegar a Suiza tiene la impresión de haber aterrizado en otro planeta.

Pronto se da cuenta de que en este país el alemán suena diferente... y que en la pequeña Helvecia no hay un único dialecto suizo alemán sino muchos.

Varias encuestas revelan que, independientemente de sus matices, el bernés es uno de los dialectos predilectos y más apreciados.

Prejuicios positivos

"El bernés suena bien, es cadencioso, lento, mientras que el dialecto de Zúrich es percibido como arrogante y el de Basilea como divertido". Así explica Marguerite Moser la popularidad del bernés, que enseña desde hace 10 años.

La acústica del bernés gusta a autóctonos y foráneos. Lo prueba la demanda que tienen los cursos en las escuelas de idiomas o en la Universidad de Berna.

Los participantes son chinos, turcos, finlandeses, alemanes, suizos francófonos e hispanohablantes como el suizo-ecuatoriano Andreas Helbling.

Este joven estudiante de Economía creció en Quito y fue alumno del Colegio Alemán, donde se codeó con muchos suizos. Al volver a la tierra de su padre, quiso recuperar el idioma paterno y optó por el "tranquilo y amable dialecto bernés".

Helbling considera que el bernés ha facilitado su integración. "Al ir de compras me defiendo con el dialecto, la gente es más amable que cuando hablo alto alemán".

José Hinojoza es español, creció en la Suiza francófona. En Berlín se apasionó por la lengua de Goethe y hoy estudia bernés, "aunque sus reglas no se aprenden tan fácilmente".

Otra dificultad: "Si un suizo francófono habla alto alemán con un compatriota germanófono, éste suele contestarle en dialecto o en francés. El paso de un lado lingüístico a otro es muy difícil y eso dificulta la integración, más la de un extranjero".

"Como si hablara con niños"

El boliviano Elías Alconz aprende el idioma autóctono de Berna para "conocer su origen, gramática y fonética e integrarme mejor en la sociedad bernesa".

Cuando participa en cursos le preguntan si es un problema que los impartan en dialecto. "Si digo que no, dan un suspiro de alivio. Me parece que a algunos suizos les cuesta hablar alto alemán".

Lo más difícil del bernés, según él, es la fonética y lo que más le gusta, "la melodía y la forma en que se usa el diminutivo, como si hablara con niños".

Guillermo Motilla, español, llegó a este país hace 11 años por amor a una suiza. "Aprendí alto alemán porque me advirtieron que no encontraría trabajo hasta que no me defendiera con el idioma".

El joven cristalero pensó que sería más útil aprender un idioma hablado en más países. Pero con el alemán no era suficiente ... entendía el bernés sólo a medias.

Para no sentirse al margen de las conversaciones, se matriculó en un curso. "Lo que más me gusta de este idioma es la simplicidad de su estructura, en comparación con la complicada gramática española".

Otra razón para aprender bernés es que se siente cómodo en esta ciudad, "ni pequeña ni grande, con tantos siglos de historia. La tranquilidad con que los berneses viven la vida hace que me sienta como en casa".

Dialecto ¿clave de la plena integración?

Isabelle Bruegger da clases de bernés en la 'Volkhochschule' de Berna. "Si uno entiende bernés, que se diferencia de otros dialectos y aún más del alto alemán, entiende otros dialectos suizos".

"Muchos suizos hablan alto alemán con un extranjero sobre cuestiones puntuales, en el trabajo, pero en el tiempo libre cambian al dialecto, lo que es muy difícil para un extranjero. Tendríamos que adaptarnos".

No obstante, en el ámbito privado, es necesario por lo menos entender dialecto, el idioma materno de los suizos de expresión germana, de sus emociones, de la familia, la infancia, según Bruegger.

Si bien es cierto que a menudo la integración es mencionada como la razón para aprender el bernés, Marguerite Moser conoce a varios extranjeros que sólo hablan alto alemán y están perfectamente integrados.

"La falta de integración es un problema no sólo de los extranjeros. Pero si alguien quiere participar en las actividades del barrio, necesita el bernés".

En promedio, se entiende bernés y se puede seguir una conversación en uno o dos años. "En general, sólo quienes viven más de 10 años en la Suiza de expresión alemana pueden hablar dialecto", señala Bruegger.

Ella también ha observado que la gente muy racional o con buenos conocimientos de gramática se inhibe, le cuesta soltarse a hablar dialecto, tiene miedo de decir algo 'incorrecto'.

Otros tienen una resistencia interna a los dialectos, tal vez porque en ciertos países se asocian con un bajo nivel idiomático, señala la profesora.

El bernés es popular porque Berna es una ciudad acogedora: "No es una megalópolis, y por ello quizás damos la impresión de ser más simpáticos que los estresados zuriqueses".

Por lo demás, las rivalidades entre berneses y zuriqueses no son insalvables. "Nos gusta tomarnos el pelo. Como se dice: porque te quiero, te aporreo", concluye.

swissinfo, Rosa Amelia Fierro

Suiza y sus dialectos

Suiza tiene cuatro idiomas nacionales: alemán, francés, italiano y romanche.

En la región germanófona se hablan dialectos locales. Se diferencian del alto alemán en la pronunciación, la gramática y el vocabulario, aunque tienen la misma base: derivan del alemán medieval.

En general, un suizo alemán entiende los dialectos de otras regiones, pese a las expresiones y acentos que los distinguen.

Los de las regiones montañosas (como el dialecto del cantón Valais) son los más difíciles de entender.

Una encuesta del 2002 revela que el bernés es el dialecto más popular (27%), delante del valesano (20%) y el zuriqués (10%).

En la Suiza germanófona los niños son escolarizados en alto alemán alto, la primera lengua extranjera que aprenden en el colegio.

La prensa y la mayoría de libros están escritos en alto alemán. Hay poca literatura suiza escrita en dialecto.

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Extranjeros en Suiza

El 20% de la población que vive en Suiza es extranjera.

Los italianos (19,6%) forman el grupo más grande, delante de los serbio-montenegrinos (13%), portugueses (11,1%) y alemanes (10,4%).

En Suiza viven alrededor de 300.000 hispanohablantes.

Los españoles representan el 4,7% de la población suiza; el 3,8% son oriundos de América.

Población en la ciudad de Berna: 127.000, de los cuales 27.340 son extranjeros (21,4%).

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