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El FSM de Porto Alegre 'enjuicia a la deuda externa del Sur'

Están a un paso, pero muy distantes de la alta tecnología, tanto como lo están de pagar su elevado endeudamiento

(Keystone)

Un Tribunal Internacional sienta en la silla del acusado a uno de los 'males' que desequilibran las relaciones Norte-Sur y depauperan la vida de millones de personas.

Mientras el Foro Económico Mundial trata de encontrar respuestas concretas al desafío de disminuir la pobreza, dentro de los cánones de la globalización, su cara opuesta, el Foro Social Mundial de Porto Alegre, FSM, enjuicia y condena los efectos perniciosos de la deuda externa.

El Tribunal de Internacional sobre la Deuda del Sur delibera, durante dos días, ante la atenta mirada de los pocos centenares que tienen acceso al polideportivo que sirve de Juzgado. Cabe recordar que unos 12.000 delegados de 150 países asisten al FSM en la capital del Estado brasileño de Río Grande do Sul.

De experiencia nacional a planteamiento universal

La idea del juicio nació en este país sudamericano. A mediados del 2000, varias organizaciones populares, movimientos sociales y organizaciones ecuménicas brasileras habían promovido una iniciativa semejante que se limitaba al marco nacional.

La trascendencia fue significativa y el peso de la deuda en la maltratada situación social fue el gran condenado. Meses después, un plebiscito popular recogió más de 8 millones de votos que se pronunciaron a favor de que Brasil no pague su deuda exterior.

La experiencia se repite, pero la deuda del Sur ocupa el banquillo de acusado en un marco de alcance planetario. La deuda externa y el ajuste estructural van de la mano, porque son el medio para que las agotadas economías del Sur puedan seguir pagando sus obligaciones, a pesar del impacto social negativo, anticipó en entrevista con swissinfo, hace apenas algunos días, Eric Toussaint.

Toussaint, responsable del Centro por la Anulación de la Deuda Externa (CADTM), con sede en Bélgica, es uno de los principales estudiosos del tema.

Su organización, junto con la red 'Jubileo Sur' y el apoyo de la Asociación Americana de Juristas, Kairos Canadá , Jubileo Estados Unidos y Marcha Mundial de Mujeres, se ha convertido en una de las promotoras del Tribunal de la Deuda Exterior, en el FSM.

"El Tribunal constituye una de las actividades claves de este Foro Social Mundial, dado que los países del Sur la padecen (la deuda exterior) y la experimentan todos los días, con dolor y sangre", declaró a swissinfo Juan Tortosa, responsable suizo del mismo organismo y miembro de la delegación helvética en Porto Alegre.

"Hoy es uno de los temas centrales que deben asumir todos los movimientos antiglobalización. Para ilustrar su importancia basta ver lo que pasa en Argentina", sentenció Tortosa.

Desendeudamiento creativo

La Confederación Helvética practica desde hace varios años la política de condonar las deudas bilaterales de más de 20 países pobres, entre ellos Perú y Bolivia, a condición de utilizar ese dinero en Fondos de Contravalor que permitan impulsar proyectos de desarrollo sostenible, respetuosos del medio ambiente.

"Suiza eligió un buen camino en torno a la deuda. Las clases dirigentes, la burguesía del sur son incapaces e incompetentes para administrar los países, para dirigir sus economías nacionales, y son responsables de la pobreza y la explosión social que allí reina", subrayó en diálogo exclusivo con swisinfo Rudolf Strahm.

"Constatamos que las burguesías del sur, como la brasileña, se endeudan más y más para seguir pagando sus obligaciones...es un barril sin fondo...es por eso que una cierta condición marco como el que estableció Suiza a través del 'desendeudamiento creativo', que beneficia a las poblaciones de los países endeudados -y no a sus malos gobernantes- sea un aporte que tiene validez para otros países y situaciones", precisó Strahm.

El tribunal que condena la deuda del Sur ha lanzado algunas recomendaciones concretas: romper el ciclo infernal de la deuda "eterna" (externa), imponer una tasa a las transacciones financieras internacionales del orden del 0.1% (que reportaría 100 mil millones de dólares anuales a los ciudadanos más desfavorecidos) y reforzar la ayuda pública al desarrollo para que llegue, al menos, al 0.7% del Producto Interno Bruto de los países más enriquecidos del planeta.

Américo Grundente, enviado especial a Porto Alegre


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