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El ozono al servicio del agua

La calidad del agua requiere tratamientos complejos. Keystone

Si hoy los lagos y ríos suizos gozan de un estado de salud estable, es gracias a las medidas de saneamiento aplicadas durante los últimos treinta años.

Este contenido fue publicado el 26 julio 2007 - 13:00

Aún así, se vislumbran nuevos desafíos, como la lucha contra los microcontaminantes. El cantón de Zúrich ha lanzado un proyecto piloto, basado en un sistema de ozonización del agua.

La urbanización que ha transformado los paisajes suizos en los últimos decenios ha acarreado comportamientos humanos cuyos efectos han sido nocivos para las reservas acuáticas.

La situación alcanzó niveles alarmantes en los años setenta, tras lo cual las autoridades adoptaron una serie de medidas para corregir los desequilibrios y gracias a las cuales la calidad de las aguas mejoró progresivamente hasta los años noventa y hoy es bastante satisfactoria.

Así, las concentraciones de fósforo en el Rin – donde desembocan los afluentes que provienen de casi dos tercios de la superficie de Suiza – han disminuido casi un 35% entre 1990 y 2003.

Esto se ha logrado gracias a las sumas invertidas en el sector de la depuración de las aguas residuales. Aún así, no hay que dormirse en los laureles, pues en el horizonte ya se divisan nuevos desafíos.

Lucha contra los microcontaminantes

Queda por resolver, sobre todo, el problema de los elementos orgánicos en las aguas residuales. Entre estos microcontaminantes figuran, por ejemplo, productos químicos para las plantas, residuos de cosméticos, detergentes y medicamentos.

Estas sustancias se denominan microcontaminantes porque su concentración en el agua es extremadamente pequeña (del orden de un microgramo o de un nanogramo por litro). Para hacernos una idea: una milmillonésima de gramo por litro corresponde aproximadamente a la concentración del principio activo de una compresa analgésica en una piscina de 25 metros.

Incluso en dosis mínimas, la presencia de estos microcontaminantes puede representar una fuente de riesgo para los ecosistemas acuáticos y los organismos que los habitan. Así, pueden causar disfunciones sexuales en los peces.

Las centrales tradicionales de depuración de aguas fueron concebidas para eliminar sustancias como los fosfatos y nitratos. Estos agentes, que son solubles en el agua, favorecen una proliferación excesiva de algas y plantas acuáticas y, por consiguiente, destruyen las reservas naturales de oxígeno en el agua.

Numerosos agentes microcontaminantes evaden así la depuración o son sólo parcialmente eliminados.

Tratamiento con ozono

Para optimizar estos sistemas de saneamiento clásicos, la Oficina Federal de Medio Ambiente acaba de lanzar un proyecto piloto en la central de depuración de Regensdorf (cantón Zúrich) que durará 18 meses y prevé un tratamiento de las aguas por ozonización.

Para ello se vaporiza oxígeno líquido y se transforma en ozono en un generador antes de introducirlo en las aguas residuales. El ozono que se obtiene por medio de sistemas electroquímicos se disocia en radicales de oxígeno que a su vez destruyen las moléculas más resistentes, o sea los organismos microcontaminantes.

"De esta manera las aguas se hallan limpias de sustancias contaminantes y pueden ser devueltas a los receptáculos naturales", explica Alberto Barbieri, responsable de la Oficina de Protección y Depuración de Aguas del cantón del Tesino.

Combatir el problema en su origen

Pero los recursos técnicos para sanear las aguas sólo son un aspecto del problema. En primer lugar, los productos que consumimos regularmente (medicamentos, cosméticos, detergentes) contienen microcontaminantes.

"El verdadero desafío consiste en modificar los hábitos de consumo de la población e incitar a un consumo razonable, por ejemplo utilizando algunos productos sólo cuando no queda más remedio", subraya Alberto Barbieri.

En definitiva, esta norma se aplica a otros ámbitos de la protección del medio ambiente. Un comportamiento humano responsable es igual de eficaz e importante que técnicas sofisticadas y costosas como la ozonización de las aguas residuales.

swissinfo, Andrea Clementi
(Traducción del italiano: Belén Couceiro)

Nuevas estrategias

La Oficina Federal de Medio Ambiente lanzó el año pasado el proyecto 'Estrategia MicroPoll' para luchar contra los microcontaminantes en las aguas residuales. El proyecto cuenta con la participación de la Confederación, los cantones, el sector científico y la empresa privada.

Se trata, sobre todo, de evaluar la eficacia de las centrales de depuración. Parte de ello es el procedimiento de ozonización lanzado en Regensdorf (cantón Zúrich).

También se han adoptado otros proyectos para analizar las condiciones de un tratamiento preliminar de las aguas residuales provenientes de infraestructuras sanitarias.

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