Navegación

Enlaces para saltar navegación

Principales funcionalidades

El suizo que introdujo el esquí en Italia

El pionero suizo Adolf Kind (1878-1907) probando sus esquíes.

El pionero suizo Adolf Kind (1878-1907) probando sus esquíes.

La cabaña Kind se encuentra en un pequeño terreno, en una especie de balcón sobre los Alpes, en Sportinia - Sauze D’Oulx, en el valle de Susa, a 80 kilómetros de la ciudad de Turín.

Está dedicada al suizo Adolfo Kind, considerado el ‘padre’ de los esquiadores italianos.

























El rudimentario refugio, transformado hoy en restaurante y posada, es un homenaje al primer hombre en demostrar, en suelo italiano y en el paso del siglo XIX al XX, cómo deslizarse sobre la nieve con dos pedazos de madera colocados debajo de los pies.

 
El suizo vivía en la capital del Piamonte, después de fundar una fábrica de velas, tras vivir una experiencia como ingeniero en una empresa similar, en Venecia en 1890. Una vez en Turín, vivendo a los pies de los Alpes, Adolfo Kind descubrió los placeres por la montaña y la caza, a través del alpinismo y, poco después, de los esquíes. El instinto industrial, la pasión deportiva y la curiosidad histórica llevaron al suizo a ser el pionero del esquí en Italia.
 
Hoy, millares de esquiadores pasan delante de la vieja cabaña sin darse cuenta ni notar la imagen del responsable de la introducción y divulgación del este deporte en el país. La gente solo se detiene para comer y descansar, pero no notan el busto de Kind colgado en la pared, al lado del balcón donde los empleados sirven sin parar tazas de té y de chocolate caliente.

El lugar es espléndido, tanto por la como morfología -un lugar para los principiantes, en la parte superior del valle y por eso mismo, bastante soleado-como por el paisaje y punto de descanso.
 

Origen
 
La primera lección de esquí fue en su casa, en la calle Niza de Turín, en invierno de 1896. Dentro de un chalet de estilo nórdico, Adolf Kind demostró, ante unos pocos amigos, los movimientos primordiales de los esquíes que había traído de su última visita a Suiza. “Invitó a algunos amigos y presentó dos pares de esquíes. Los conocidos los probaron, curiosos e incrédulos, e intentaron realizar movimientos”, describió el italiano Emilio Santi, presente en este encuentro.
 
Mientras que en Noruega y en otros países nórdicos, los esquíes ya estaban bastante extendidos e incluso eran usados por las tropas militares, en Italia daban los primeros pasos gracias al suizo Adolfo Kind. Él los había importado de su país natal –concretamente de Glaris, el equipamiento del fabricante Jakober. Los esquíes eran dos tiras de madera de 215 centímetros de longitud, con las puntas levantadas 20 centímetros. Las suelas y las plantillas para los pies eran de madera de junco y se ajustaban con tiras de cuero.
 
Pasar desde dentro de la casa a las colinas de Turín fue una cuestión de poco tiempo. Durante el día, los ejercicios se practicaban en los montes cercanos hasta Lereno. Por la noche los hacían en el parque Valentino, en las proximidades de la residencia. Adolfo Kind siempre buscaba “nuevos adeptos y con gran entusiasmo y orgullo continuaba probando los esquíes” en público.
 
Una de las primeras salidas de Adolf Kind fue acompañada por su hijo Paolo y por el amigo y oficial del Ejército, Luciano Roiti.  El militar publicaría sus impresiones en la revista ‘El Ejército Italiano’, el 12 de marzo de 1897.

“Leí tiempo atrás en el Boletín del Club de Alpinismo Suizo un artículo sobre la oportunidad de emplear los esquíes, que nacieron en Noruega. Los probé para ver si era posible usar los esquíes como objetos militares para nuestras montañas y resolver el problema de la marcha sobre la nieve.  Cerca de Balme, en el valle de Lanzio hasta el Pian della Mussa, con mis  dos amigos, el ingeniero  Adolf Kind y su hijo, Paolo, pude experimentar por primera vez la utilidad de estos patines. La nieve estaba cubierta por un capa de hielo, incapaz de aguantar el peso de un hombre de pie; aun así, pudimos recorrer el trayecto en menos de una hora, dejando apenas unas marcas de paso...”.
 

En el comienzo del siglo XX, Balme, una localidad italiana en la frontera con Francia, vivió un gran impulso turístico con la presencia de Adolfo Kind.  El pueblo de montaña, enclavado entre los picos Ciamarella y Bessanese, sirvió de campo de pruebas para los esquíes y se transformó en una localidad de gran atracción para quien descubría el nuevo deporte. Distante 55 kilómetros de Turín, el viaje era una aventura por las laderas de las colinas y montañas.

Entusiasmo
 
La introducción de los esquíes en esta zona, tradicional ruta de contrabandistas, alteró los métodos de quien atravesaba la frontera ilegalmente a pié. En muchos tramos, era mucho mejor deslizarse sobre la nieve que hundir los pies y correr el riesgo de caer en las grietas cubiertas por el hielo. Y así nació el esquí-alpinismo. Una placa de 2008 recuerda el papel pionero de Adolfo Kind. Y un museo, dedicado a los guías alpinos, preserva objetos, equipamientos y ropas de aquellos tiempos.
 
El entusiasmo por lo esquíes llevaría a la creación del primer club de Italia. En diciembre de de 1901, 29 alpinistas y esquiadores, capitaneados por el suizo Adolfo Kind, fundaron el Club de Esquí de Turín, a partir del Club de Alpinismo Italiano, creado casi 40 años antes.
 
Los esquís nacieron en Italia no tanto en la modalidad de pista, como se puede pensar, pero si como un medio eficiente para el desarrollo del esquí-alpinismo. Para pasar de éste al esquí ‘militar’ sería una cuestión de poquísimo tiempo.

Adolfo Kind

Adolfo Kind era hijo de pastores protestantes, estudió química aunque se formó en Ingeniería .

Nació en Coira, en 1848. Murió en Bernina, en 1907.

Los esquíes de Adolfo Kind están expuestos en el Museo de la Montaña, en Turín.

En diciembre de 1901, se fundó el Club de Esquí de Turín, siguiendo la estela de los clubes de Austria y Suiza.

El refugio Kind, como hoy se conoce, fue enteramente reformada en 1958.

Fin del recuadro


(Adaptación: Iván Turmo), swissinfo.ch


Enlaces

×