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Escenario grandioso para el campeón de la libertad

Guillermo Tell (Roland Koch), busca la mirada de su enemigo Gessler. (Foto: Milan Schijatschky)

Guillermo Tell en Grütli: exótico, lleno de fantasía, pero con los pies en la tierra. Un espectáculo excepcional para el jubileo de la obra de Schiller.

Una ocasión para presentar el especial multimedia que swissinfo le propone en alemán, francés, italiano e inglés sobre el héroe nacional suizo, convertido en símbolo universal de la lucha por la libertad.

Hace 200 años, Friedrich von Schiller presentaba por primera vez su Guillermo Tell en Weimar. Y más de 700 años después de sus hazañas, el héroe nacional suizo es todavía capaz de emocionar a la muchedumbre. Es lo que se propone hacer de nuevo en la pradera de Grütli.

Es la primera vez que la cuna mítica de la Confederación Helvética acoge tal espectáculo. Hasta el 29 de julio, la tropa del Teatro nacional de Weimar hace revivir la leyenda tal como fue codificada por el poeta alemán.

Un público selecto

Un público selecto asistió a la primera presentación del viernes pasado. Eentre ellos el presidente de la Confederación Joseph Deiss, así como el director suizo de la Deutsche Bank, Josef Ackermann, liberado de cargos, en la víspera, por los jueces del proceso Mannesmann en Alemania.

También en la tribuna, Adolf Muschg, el príncipe de los poetas y pensadores helvéticos, y la estrella del cine Klaus Maria Brandauer.

En cambio se notó la ausencia del gran mecenas de la manifestación, el productor Lukas Leuenberger, así como la del ministro Chrisoph Blocher,que sin embargo acordó personalmente una garantía financiera en caso de déficit.

La fuerza del escenario

El decorado natural es impresionante. Los 2500 espectadores toman sitio en una tribuna frente a la pradera de Grütli, abrigada por el bosque. Como telón de fondo, las montañas y el lago aumentan la belleza del marco mientras a lo lejos se distingue las luces de Brunnen, un importante sitio del turismo en la Suiza central.

Y es allí, en el medio ambiente grandioso, que el grupo teatral cuenta durante dos horas el nacimiento de la primera Confederación, personificado por Guillermo y Walterli Tell, por Werner Stauffacher y su dama, y por supuesto por el barón Gessler.

Para la circunstancia, la pradera de Grütli ha sido adornada con 26 esculturas, simbolizando los 26 cantones de la Suiza moderna.

Esas figuras con apariecia de caballos de frisa arcaicos, concebidos por el talento de Günther Uecker, dan una impresión de fuerza natural. Para reunirlos, el artista alemán se sirvió de troncos de árboles y de pedazos de roca recogidos en el mismo lugar.

El hábito hace al monje

En cuanto a los trajes, dieron mucho que hablar hasta antes de la primera función. Algunos calificaron la obra de "pijama-party". Y es verdad que estos trajes con tonos chillones son poco frecuentes.

Pero presentan también una ventaja innegable: sobre este escenario gigante permiten identificar en seguida a los extras, según pertenezcan a los grupos de Uri, Unterwald, Schwytz o al de los austriacos.

Y Guillermo Tell no corre peligro de pasar inadvertido con sus vestidos abigarrados de colores ligeros.

Diga lo que se diga de estas preferencias estéticas, los decorados y los trajes están indiscutiblemente bien combinados y dan una gran impresión de coherencia.

Algunas observaciones a pesar de todo

Para los espectadores venidos de Alemania, es el marco y los decorados que impresionan. Algunos no callan sus elogios, mientras que otros permanecen más reservados.

Claro que hay personas como un señor venido de Weimar a quien no entusiasmó mucho la representación teatral. Ciertos personajes le resultaron extraños, como el de Berta, quien le pareció "totalmente histérica".

Pero la majestuosidad del marco hace olvidar algunas de las torpezas y los tropiezos de la interpretación. Tal sentimiento resume bien una espectadora, también de Weimar: "Este decorado natural, estas montañas, este lago es algo que no veremos nunca más".

Homenaje multimedia de swissinfo

Guillermo Tell está siempre vivo. Y no solamente en el escenario. Ninguna otra figura de la historia suiza suscitó hasta hoy tantos escritos. Asombroso para un personaje que probablemente no existió jamás.

En cambio, lo que sí es cierto es la resistencia heroica de un pueblo de montañeses contra la opresión de una gran potencia, y es un tema de alcance universal. Gracias a Schiller, Tell se convirtió en el símbolo internacional de la lucha por la libertad.

swissinfo ha seguido las huellas de la leyenda a través de los siglos, ha buscado sus raíces y ha vuelto a trazar la trayectoria, la de un personaje proveniente de un modesto pueblo de montaña que se encumbró en las escenas del teatro y de la política mundial.

Es el viaje que le propone seguir nuestro especial multimedia en los idiomas alemán, francés, italiano e Inglés.

swissinfo, Etienne Strebel, desde la pradera Grütli
(Tradución: Alberto Dufey)

Datos clave

Presentaciones del 23 de julio al 29 de agosto en la pradera de Grütli. Martes a sábado, 19h 45. Domingo a las 16 h.
Precio de las entradas: de 38 a 118 francos.
Grütli: a pie desde Seelisberg y en barco desde los diferentes puertos del Lago de Uri.

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Contexto

Bajo la dirección artística del Intendente general del Teatro de Weimar, el escenógrafo suizo Stephan Märki presenta a Guillermo Tell de Schiller, con la participación del Conjunto de Weimar.

Roland Koch desempeña el papel de Tell, Walo Lüönd el de Attinghausen y Thomás Thieme, Actor del Año 2000, el de Gessler.

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