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Eutanasia: los expertos piden normas inequívocas

La ley suiza contempla la eutanasia pasiva. Es el paciente quien debe poner fin a su vida. Keystone

Un comité federal de expertos se muestra partidario de mantener la asistencia al suicidio en la legislación helvética.

Este contenido fue publicado el 11 julio 2005 - 20:37

Sin embargo, estima que las autoridades deben controlar mejor cómo proceden las asociaciones que practican la eutanasia pasiva.

La ley suiza no penaliza la asistencia al suicidio asistido siempre y cuando se trate de un acto desinteresado. En ese caso es el paciente quien realiza el último gesto para poner fin a su vida.

La eutanasia activa (que requiere la ayuda de terceras personas), por el contrario, está prohibida. Holanda y Bélgica son los únicos países en que la autorizan, aunque en condiciones específicas.

Algunas excepciones

La Comisión Nacional de Ética para la Medicina (CNE) se ha pronunciado sobre el tema. En septiembre de 2004, ya había preparado un proyecto basado en diez tesis que ahora ha integrado en su toma de posición, hecha pública este lunes.

La conclusión de la CNE es que los hospitales y centros de acogida deben tener la libertad de autorizar ese tipo de asistencia. En caso de rechazarla, tienen la obligación de explicar su decisión al paciente.

LA CNE estima, en cambio, que la asistencia al suicidio no debe ser acordada a los enfermos psíquicos o a quienes desean terminar con su vida en una situación de presión.

Vigilancia

La comisión considera necesario actuar en las asociaciones de asistencia al suicidio que ofrecen su ayuda a personas con las que carecen de vínculos estrechos.

Es la razón por la que tales asociaciones deben permanecer bajo vigilancia estática para garantizar que cumplan una serie de criterios.

La preocupación principal de la comisión de ética es que la decisión de asistencia al suicidio sea tomada de acuerdo a la personalidad del paciente. No debe convertirse en una práctica rutinaria.

Turismo de la muerte

En su informe, la CNE se pronuncia también sobre lo que denomina el "turismo de la muerte".

Hoy muchas personas residentes en el extranjero viajan a Suiza para beneficiarse de los servicios que ofrecen las organizaciones especializadas prohibidas en sus países de residencia.

Los casos se multiplican, señala la CNE. Por ello propone "no imponer la obligación para quienes optan por el suicidio tener domicilio en Suiza, sino introducir criterios de calidad para la evaluación de la demanda de asistencia al suicidio."

La CNE considera fundamental disponer de una reglamentación clara y evaluar cada caso en función de la personalidad del paciente que desea poner fin a su vida.

swissinfo y agencias

Datos clave

Según cifras de las organizaciones de asistencia al suicidio, unas 137 personas recibieron ayuda para morir en el año 2002.

Esto representa cerca del 10% del total de suicidios registrados en Suiza.

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Contexto

En Suiza la ley no contempla sanciones contra el suicidio asistido, a condición de que se trata de un acto desinteresado.

La eutanasia activa (, por el contrario, está prohibida; una práctica que en Europa es legal solamente en Holanda y Bélgica, y bajo condiciones específicas.

La ley no reglamenta claramente la eutanasia pasiva (por ejemplo la interrupción de una terapia) ni la eutanasia indirectamente activa ( por ejemplo suministrar morfina en dosis abundantes, aún a sabiendas de que se reducirá el tiempo de vida del paciente".

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