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Festejos históricos en Basilea

La ciudad bañada por las aguas del Rin se dispone a celebrar durante tres días (del 17 al 19 de agosto) el 500 aniversario de su entrada en la Confederación Helvética y espera recibir a más de medio millón de visitantes.

Este contenido fue publicado el 16 agosto 2001 - 13:53

Basilea confirma su talento de anfitriona y su gusto tradicional por la fiesta popular. El centro de la ciudad, las orillas del Rin y el mismo río ofrecen el marco para restaurantes, bares, tablados, puestos y tenderetes, barcos y balsas concurridos.

La ciudad de 170.000 habitantes abrirá sus casas y patios: si la lluvia no permite festejar al aire libre, se abrirán los 'foyers' (residencias), bodegas, salas, bóvedas y sótanos del centro histórico.

Los 26 cantones suizos, las comunidades de la provincia basilense, las asociaciones ciudadanas y la Expo.02 estarán presentes con programas especiales. Incluso se podrá bailar sobre el río gracias a dos puentes móviles construidos por el Ejército suizo.

20 escenarios y 150 tenderetes esperan a los visitantes. 110 restaurantes provisionales, con aproximadamente 13.000 plazas, se encargarán de la oferta culinaria.

En la historia de Basilea - que no carece de recuerdos festivos - jamás se instaló semejante cantidad de merenderos. Ante tantos superlativos, el consejero responsable, Hans Martin Tschudi, promete "una fiesta exorbitante, única y alegre".

Los Consejos de ambos semicantones basilenses inaugurarán este viernes (17.08.) el evento. Numerosos conciertos de swing y dixieland situarán la primera noche bajo el signo del jazz, pero los jóvenes podrán divertirse en un 'guateque funk', gratuito a partir de medianoche.

El sábado, los cantones y muchas comunidades vecinas participarán en un gran mercado folclórico. La noche está reservada para los espectáculos de luces y fuegos artificiales sobre el Rin que atraviesa la ciudad histórica.

El último día de fiesta se abrirá con una misa ecuménica en la catedral, seguida de un concierto sinfónico, y por toda la ciudad se podrá escuchar el canto de los "Turmbläser".

Dos desfiles simbólicos - un desfile clásico con más de 3500 participantes vestidos con trajes históricos y una parada fluvial colorada y coetánea - marcarán en la tarde del domingo el epílogo de la fiesta de Basilea. Quienes no puedan verla personalmente, podrán seguirla a través de la televisión suiza.

Como recalca el historiador Werner Meyer, "en 1501, los basilenses no sellaron su alianza con los confederados con sangre, sino con vino". 500 años después, esta tradición sigue viva y nos invita a visitar una ciudad, algo distinta del resto de Suiza.

Franziska Nyffenegger, Basilea

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