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La prensa suiza celebra al "papa de los pobres"

Jorge Mario Bergoglio es el primer Papa no europeo. Reuters

Los periódicos suizos se manifestaron positivamente sorprendidos por la elección del nuevo papa Francisco. Descrito como un hombre modesto, austero y cercano a los más desfavorecidos, el argentino Jorge Mario Bergoglio mantiene al mismo tiempo posiciones doctrinales y morales conservadoras.

Este contenido fue publicado el 14 marzo 2013 - 11:42
swissinfo.ch

“Es la sorpresa del día”, subrayan la ginebrina Tribune de Genève y 24 Heures, de Lausana. “El cónclave logró elegir a un hombre diferente, capaz de dar un nuevo aire a la Iglesia Católica”. El Tages-Anzeiger habla incluso de sensación: “Los cardenales enviaron una fuerte señal: el papa procede de una parte del mundo en la que vive la mayoría de los católicos”.

Al recordar que el 70% de los 1.200 millones de católicos se concentran en América Latina, Asia y África, el Aargauer Zeitung celebra la elección de un  “papa global para los pobres de este mundo”.

El Journal du Jura estima que este pontífice encarna “la esperanza venida del fin del mundo”, a pesar de una edad “poco compatible con el peso de la tarea”. Se trata de una elección “histórica”, destaca el Quotidien Jurassien.

Con esta elección, la Iglesia Católica reconoce finalmente su constitución de iglesia universal hasta en el papado, a pesar del claro predominio europeo en el Colegio de Cardenales, subraya el Neue Zürcher Zeitung”.

“Para Argentina, un papa después de un Messi”, osa, por su parte, La Liberté (Friburgo), en referencia a la otra religión que profesan muchos de los compatriotas de Jorge Mario Bergoglio, descrito el mismo por el Blick como un fanático del club de fútbol de Buenos Aires San Lorenzo, fundado por un sacerdote.

“El papa del otro mundo”

Los periódicos suizos de expresión italiana no se quedan atrás. “Una sonrisa que mueve al mundo”, intitula el Corriere del Ticino. El diario de Lugano subraya que, sin embargo, habrá que esperar antes de emitir juicios definitivos. El papa, que “aporta un aire de exotismo al Vaticano, reunirá las esperanzas de los pobres del mundo”.

Con “el papa de otro mundo”, se abre para La Regione una “nueva página prometedora para la vida de la Iglesia”. “Incluso el estilo con el que se presentó en el balcón de la Basílica de San Pedro es indicativo de una apertura al mundo”, señala el periódico en Bellinzona.

Y, sobre todo, “en este momento histórico en que la globalización salvaje afecta a varias partes del mundo, en este momento en que las crisis socioeconómicas generan grandes tensiones entre el Norte y el Sur del globo, el hecho de que el nuevo papa se llame Francisco, en referencia a esa figura del cristianismo (Francisco de Asís) que veía el Evangelio como un abandono de la riqueza por sí misma, es la lógica del compartir, esto es una señal de gran significado simbólico”.

“Para adoptar un nombre que ningún papa se había atrevido a asumir: el de Francisco, es necesaria una cierta… fe”, revela el Giornale del Popolo, el periódico de la diócesis del Tesino.

Un jesuita humilde y austero

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, de 76 años, es un jesuita humilde y austero, que solía visitar a los más pobres en los barrios periféricos de Buenos Aires y utilizar el transporte público para sus desplazamientos.

En 2010, condenó la ley del matrimonio homosexual en Argentina y también se opuso al derecho al derecho concedido a los transexuales a cambiar de sexo y de estado civil.

Nació el 17 de diciembre de 1936 en la capital argentina, en el seno de una familia humilde de origen italiano y se graduó como ingeniero químico.

A los 22 años, ingresó en la Compañía de Jesús, donde estudió Humanidades y se licenció en Filosofía. Se ordenó sacerdote en 1969. Menos de cuatro años después, fue designado responsable nacional de los jesuitas argentinos.

Durante la dictadura de Videla (1976-1983), luchó por preservar la unidad del movimiento jesuita frente a los ataques de la Teología de la Liberación. Su lema fue mantener la Compañía de Jesús al margen de la politización.

Tras doctorarse en Friburgo en Brisgovia (Alemania), regresó a Argentina para proseguir su actividad pastoral como sacerdote en la ciudad de Córdoba.

En 1992, Juan Pablo II lo nombró obispo auxiliar de Buenos Aires. En 1998 fue elegido arzobispo de Buenos Aires, tras la muerte del cardenal Antonio Quarracino,  y en 2001 el Papa Wojtyla lo nombró cardenal.

El nuevo Pontífice es un apasionado lector de Jorge Luis Borges y Dostoievski, amante de la ópera y el tango, así como un ferviente seguidor del club bonaerense de fútbol San Lorenzo, fundado por un sacerdote.

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Compromiso pastoral

“Es sobre todo un hombre de la pastoral, muy cercano a los fieles y a los sacerdotes, en palabras y actos”, subraya La Liberté, el principal cotidiano del cantón católico de Friburgo. La inmersión diaria en la pobreza ha hecho que sea muy sensible a la dimensión social del compromiso de la Iglesia frente a los daños de un neoliberalismo mundializado que esclaviza al hombre”.  

Jorge Mario Bergoglio se dirigiría en primer lugar a los humildes, los pobres, los desamparados, a las víctimas muchas veces olvidadas en las orillas del Tiber”, escribe Le Temps. “No obstante, no revolucionará la doctrina sobre los temas candentes: divorcio, aborto, anticoncepción, matrimonio de sacerdotes”.

Además de su modestia y austeridad, el nuevo santo padre es un hombre de convicciones, subraya L’Express, de Neuchâtel. “Convicciones que están en línea con las de Juan Pablo II y Benedicto XVI. No dudó en ponerse en contra de la presidenta Cristina Kirchner, de Argentina, en su oposición a la legalización del matrimonio homosexual”.

Una duda y varios desafíos

Todo sería perfecto de no ser por esa duda, que habrá que despejar rápidamente, sobre su papel durante la dictadura militar argentina, señalan los diarios 24 Heures (Lausana) y Tribune de Genève (Ginebra). “Como a la Iglesia Católica en su conjunto, se reprocha a Bergoglio haber colaborado con la junta militar y haberse desentendido del destino de los desaparecidos, entre ellos sacerdotes católicos de izquierda”, afirma el Tages-Anzeiger, de Zúrich.

Su papel durante la dictadura militar argentina seguramente no fue impecable, sostiene el Neue Luzerner Zeitung. “Si el Papa tuviera responsabilidad en un solo caso de las cerca de 30.000 desapariciones, la Iglesia se vería frente a un nuevo problema”. En ello hace hincapié también Le Temps: “El silencio embarazoso del nuevo Pontífice en la época de las dictaduras argentinas deja un gusto amargo en la boca de quienes se opusieron a las juntas entonces en el poder”.

Después de la alegría y la sorpresa que ha despertado su elección, el nuevo hombre fuerte del Vaticano debe asumir las riendas de una Curia confrontada a muchas dificultades.  “La Iglesia atraviesa una crisis evidente en Europa y Norteamérica”, destaca el Basler Zeitung. “Y su epicentro se encuentra en el Vaticano. Un banco de dudosa reputación, escándalos de pederastia que se remontan sin cese al pasado y un caso de filtración de documentos, denominado Vatileaks – todos los caminos llevan a Roma”.

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