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Lágrimas africanas de diamante

Una cuarentena de países se reúnen en Bruselas para sentar las bases de una "moralización" del comercio de los diamantes.

(Keystone)

Lejos de constituir un signo de riqueza, para buena parte de africanos, los diamantes significan guerra y miseria. La comunidad internacional busca "moralizar" ese comercio y con ese objetivo unos cuarenta países, entre los cuales Suiza, se reúnen a partir de este este miércoles en Bruselas.

Las poblaciones de Sierra Leona, Congo y Angola no disfrutan de sus recursos naturales sino que, por el contrario, sufren sus consecuencias. Tan es así que esas piedras se conocen ahora como "diamantes de la guerra".

Pero ¿cómo salir de ese engranaje y garantizar a un simple comprador que su diamante ha seguido un curso normal y no procede de esta filial sangrante? Las Naciones Unidas proponen la creación de un sistema de certificación simple y eficaz para crear transparencia y responsabilidad.

El proceso de control del comercio del diamante, que se inició en mayo de 2000 en la ciudad de Kimberley, Africa del Sur- a la sazón, corazón de la piedra preciosa y sede la compañía De Beers- contempla este año cinco conferencias.

Después del encuentro de Bruselas los participantes se reunirán en Moscú (junio), Londres (septiembre), Luanda y Gaborone (noviembre).

Bélgica concede una gran importancia a este encuentro en virtud de que la ciudad de Amberes es el primer centro mundial de importación y exportación de los diamantes brutos. Esa industria emplea unas 30.000 personas.

Los diamantes representan 7% del volumen global de las exportaciones de Bégica y 1.5% de su PNB. No es sorprendente entonces que ese país se manifieste "consciente del papel particular que tiene que jugar en la resolución del problema".

Conexión Amberes

Un diario belga, 'Le Soir', publicó un supuesto reporte secreto de los servicios militares de información según el cual se habrían implantado en Amberes redes implicadas en el tráfico de diamantes organizado por la guerrilla angolesa.

El texto afirma además que ese tráfico financia en parte organizaciones terroristas libanesas, como la Amal y el Hezbollah. Confirmando la noticia, el gobierno belga preció que el caso estaba en manos de la justicia.

Reglamentar el comercio

Pero el problema es mundial y exige una acción a todos los niveles. Por eso la cuarentena de países que se reúnen desde este miércoles bajo la égida de Africa del Sur, encontrarán representantes de la industria del diamante y organizaciones no gubernamentales.

La finalidad del grupo es instrumentar avances en la reglamentación del comercio del ramo y entre los temas cruciales de su agenda se encuentra la certificación de origen de las piedras.

Una delegación helvética encabezada por Tomar Wzss, de la sección de Control a la exportación y sanciones, de la Secretaría de Estado para la Economía (Seco) participará en los debates.

A mediados de marzo, Berna puso en vigor nuevas medidas de control del tráfico de diamantes y contempla la introducción, para finales de año, de un sistema de certificación, amén de una más amplia vigilancia en los puertos francos de Ginebra y Zúrich.

Las medidas se aplicaron luego de que las Naciones Unidas afirmaran en diciembre del año pasado que Suiza era una de las principales bases del comercio internacional de piedras preciosas, acusación que condujo a Berna a protestar delante del foro multinacional.

swissinfo y agencias


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