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La Eurocopa no debe recelar del terrorismo

Para Jacques Baud, los estadios suizos y el fútbol en general, no están en el blanco predilecto de los terroristas.

(RDB)

"Al Qaeda amenaza la Eurocopa", exclamó recientemente la prensa suiza, basándose sobre llamamientos a la Yihad que aparecieron en foros islamistas.

A Jacques F. Baud, especialista en terrorismo, no le preocupa mucho esta amenaza. No ve por qué motivo los islamistas tendrían que tomárselas con Suiza... o con el fútbol. Entrevista.

"Transformemos a los dos países más seguros de Europa en infiernos, al igual que el infierno iraquí o afgano", se leía (en francés) en los foros de varios sitios web como Minibar-SoS, conocidos por ser la voz de un Islam por lo menos radical.

Siendo el primer medio que informó sobre el asunto, el diario friburgués La Liberté precisó que los servicios de seguridad federales tomaban esas amenazas "muy en serio". Y recordó que ciertos islamistas podrían tener sus cuentas a ajustar con Suiza. La iniciativa de la derecha nacionalista contra los alminares ha contribuido bastante a que se hablara de ella en el mundo árabe.

Para Jacques F. Baud, especialista suizo en terrorismo y autor de varias obras sobre el tema, no hay por qué ceder al pánico.

swissinfo: ¿Hay que temer un atentado terrorista islamista durante la Eurocopa 2008?

Jacques F. Baud: Evidentemente, yo no poseo una bola de cristal. Nadie puede saber lo que puede o no ocurrir... Pero respecto al terrorismo islamista, tiendo más bien a pensar que el riesgo es muy pequeño.

Primero, nunca ha habido atentados en este tipo de manifestaciones. Claro, habrá concentraciones multitudinarias y la tentación podría ser muy fuerte, pero hay que comprender que la estrategia de los islamistas obedece a una lógica. Se trata de transmitir un mensaje. Y el objetivo no es siempre provocar un máximo de víctimas mortales.

¿Cuáles podrían ser los motivos para tomárselas con Suiza? No veo ninguno. Hay motivos para cometer atentados contra Estados Unidos o contra enemigos que los islamistas combaten en Afganistán o en Irak, pero Suiza...? ¿Dónde estaría la lógica?

Además —y es algo que tendemos a olvidar en nuestras reflexiones—, el fútbol es un deporte muy apreciado en todo el Cercano Oriente y en África. Sería, pues, un hecho muy sorprendente que los terroristas quisieran enfrentarse a un campo tan popular en las naciones de esas regiones.

Pues, desde luego que nunca se puede excluir que ocurra algo así, pero yo creo que hay que ser razonable. Hasta cierto punto hay que ser vigilantes y cautelosos, pero creo que sería una equivocación alarmarse y exagerar la amenaza.

swissinfo: En cambio, sí hubo esos llamamientos en esos sitios web...

J. F. B.: No creo. En primer lugar, no se trata de sitios que forjan la opinión islamista o que la representan. Efectivamente, se ve mucha gente que expresa allí su interés por la causa islamista, pero se tiene más bien la impresión que se encuentran en los suburbios y que manifiestan su resentimiento de manera general.

Hay que tomar esas amenazas en su medida justa. Es verdad que Austria está implicada en Afganistán, tiene allí cinco oficiales. Y Alemania tiene más de 2.000 hombres estacionados. El año pasado, un grupo extremista hizo un vídeo —emitido en youtube— en el que prometía la venganza de Dios contra ambos países.

Pues bien, no se ha visto nada. Son gente que quiere impresionar con su retórica. También es muy del Cercano Medio, se hacen grandes discursos, en un tono melodramático, con una escenificación que forma parte de esa retórica... Pero al final, no se va más lejos.

swissinfo: Se habla siempre del terrorismo islamista, pero también hay otros grupos que quieren tomárselas con la Eurocopa...

J. F. B.: Creo que ese peligro es incluso menor. ETA, los irlandeses o las nuevas Brigadas Rojas no son tan virulentos como para ir tan lejos y hacer este tipo de atentados que, además, no corresponden a sus estrategias de acción.

En cambio, lo que es más probable y totalmente imprevisible, es el individuo aislado; un iluminado que decide ir a salvar al mundo luchando contra la depravación de las costumbres, el abuso de alcohol o cosas parecidas. Como ya ocurrió con ocasión de los Juegos Olímpicos de Atlanta.

Pero ahí entramos en el campo de la criminalidad no en el del terrorismo propiamente dicho. Y este tipo de acto escapa a cualquier plan estratégico.

Entrevista swissinfo: Marc-André Miserez
(Traducción del francés: Antonio Suárez Varela)

MÚNICH – ATLANTA

El 5 de septiembre de 1972, un comando palestino toma como rehén a gran parte del equipo israelí en la ciudad olímpica de Múnich. Exigen la liberación de ciertos palestinos, al igual que algunos activistas japoneses y alemanes de la izquierda radical, entre los cuales figuraban Andreas Baader y Ulrike Meinhof.

Tras el fracaso de las negociaciones, la toma de rehenes acaba el día siguiente en un baño de sangre: once atletas israelíes, cinco de los ocho miembros del comando y un policía alemán son muertos.

A pesar de haber sido perpetrado por los palestinos, esta acción no tiene nada que ver con los atentados islamistas que se cometerán más adelante. Las reivindicaciones de los secuestradores son claramente políticas y su retórica no hace ninguna alusión a la religión.

Desastroso para la causa palestina, este atentado alienta a Yasser Arafat a declarar en 1974 ante las Naciones Unidas que renuncia al terrorismo internacional. Desde entonces, aparte de algunos actos de grupos aislados e incontrolables, los atentados palestinos se centran en Israel y los territorios ocupados.

En la noche del 26 al 27 de julio de 1996, una bomba artesanal explota en el centro del parque Centenario de Atlanta, muy frecuentado por estudiantes y turistas durante los Juegos Olímpicos. Balance: 2 muertos y 112 heridos.

El autor del atentado es detenido siete años más tarde y condenado a cadena perpetua. Además de haber sido acusado de otros atentados con bomba, este hombre era miembro de una secta religiosa antisemita, homófoba y xenófoba. Se creía ejecutor de una misión divina.

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Jacques F. Baud

Nacido en 1955, Jacques F. Baud es experto diplomado en política y seguridad en el Instituto de Altos Estudios Internacionales de Ginebra.

Ha cumplido varias misiones en los campos de batalla para diversas agencias de Naciones Unidas y es autor de varias obras sobre el mundo de la información, los servicios secretos y el terrorismo.

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