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Las lecciones del caso Dutroux

Primer día de audiencia del proceso contra Marc Dutroux.

(swissinfo.ch)

La apertura este lunes en Bélgica del proceso de Marc Dutroux, una llamada de alerta sobre la amplitud del crimen contra menores en nuestras sociedades.

Suiza y el resto de Europa mejoran su lucha contra la pedofilia, pero aún queda mucho por hacer.

Desde este lunes, Marc Dutroux y tres de sus cómplices responden delante de los jueces de Arlon, en Bélgica, por el secuestro, violación y muerte de seis adolescentes.

La apertura del proceso revive a la vez la intensa emoción causada por el caso en 1996 y el horror frente a la eventualidad de que la red pedófila haya gozado de protección, algo que el proceso deberá clarificar.

Los medios de prensa no se equivocaron al respecto puesto que ocho años después de los hechos, no menos de mil 300 periodistas del mundo entero han solicitado seguir el debate de la justicia belga.

Pedocriminalidad y cibercrimen

A guisa de detonador, este enorme escándalo desbordó las fronteras belgas. De inmediato, otros asuntos explotaron por aquí y por allá sin soslayar país alguno, ni la Iglesia católica, ni los profesores.

Paralelamente, el rápido desarrollo del Internet hizo caer las fronteras del crimen dificultando su combate al volverlo más solapado.

Es la opinión de Pascal Seeger, ex policía ginebrino especializado ahora en la lucha contra la ciberpedofilia para la Acción Inocencia, una organización de la sociedad civil.

“Como es fácil camuflarse en Internet, se requieren muy buenos especialistas en informática que sean también buenos policías”, declara a swissinfo.

¿Qué hace la policía?

Pascal Seeger estima que “no hay una mejora espectacular en la lucha contra la ciberpedofilia desde el caso Dutroux”.

Pero el impacto de ese caso en las conciencias, del que dan testimonio las Marchas Blancas organizadas un poco por todos lados en Europa, incitó a Berna a adoptar una serie de medidas. En particular, la reactivación de una célula de policías informáticos.

En enero del 2003, el nuevo Servicio de Coordinación de la Lucha contra el Crimen por Internet (SCOCI) entró en funciones. Sus ocho colaboradores están dotados de un útil electrónico que costó un millón de francos.

Las policías de los cantones de Vaud y de Ginebra cuentan con una célula contra el cibercrimen desde 1997 y 1999, respectivamente.

Para Pascal Seeger no es suficiente: “No tienen ni los medios ni el tiempo suficientes para hacer un trabajo de seguimiento en Internet para ubicar los sitios pedófilos”.

Philippe Kronig, responsable del SCOCI, responde à swissinfo, enfatizando la calidad de las herramientas. Pero, “mucha ‘high-tech’, poco personal”.

Al servicio de la prensa de la Oficina Federal de Policía (Fedpol), Guido Balmer recuerda que para el SCOCI, la pedocriminalidad no es más que “uno de los delitos combatidos junto con la trata de seres humanos, el tráfico de inmigrantes”.

Todas las personas involucradas en la lucha coinciden en que se requieren más tiempo y dinero. Y esa situación no podrá mejorar si se toman en cuenta con los drásticos recortes presupuestales decididos por la Confederación para los próximos años.

Una base legal insuficiente

Si es difícil acosar e interpelar a los pedófilos, es aún más difícil castigarlos puesto que la base legal es insuficiente, según denuncia Pascal Seeger, quien se refiere específicamente al federalismo.

“El problema está en la repartición de las competencias entre los cantones y la Confederación, que se lanzan mutuamente las responsabilidades”, estima el antiguo policía ginebrino.

“Es una lástima puesto que en Alemania y Francia han obtenido buenos resultados con la creación de útiles que funcionan a escala regional, nacional e internacional”.

Merced a todas esas razones, Marcel Seeger abandonó la policía por una organización de la sociedad civil. “Ahora tengo un presupuesto de 300 mil francos y no tengo más presiones en mi trabajo”.

La escuela organiza la defensa de los jóvenes

Pero la colaboración internacional contra el cibercrimen comienza a dar sus primeros resultados. El año pasado, la operación ‘Génesis’ contra los clientes de sitios pedófilos estadounidenses permitió a la policía suiza interrogar a más de 800 espectadores de imágenes realizadas con niños. Entre ellos había maestros e inclusive el director de un ciclo de orientación.

Eso es lo que aterra. Tanto así que la Confederación suiza de Directores Cantonales de la Instrucción Pública (CDIP) dio a conocer una lista negra de profesores condenados por actos pedófilos.

Al servicio de la prensa de la CDIP, Gabriele Fuchs explica que es el único medio de impedir que los infractores de entre los 100 mil profesores que hay en Suiza, cambien simplemente de cantón para seguir trabajando.

“En virtud del federalismo, los profesores son reclutados por los cantones. Es, pues, necesario, impedir la contratación de personas condenadas por crímenes cometidos en otro cantón”.

La Iglesia también

La Iglesia Católica no se ha salvado de ese fenómeno. Marc Aellen, secretario general adjunto de la Conferencia de Obispos Suizos (CES), estima que “si algunos padres son reconocidos culpables deben purgar su pena como todo el mundo además de que sufren las sanciones previstas por la legislación de la Iglesia”.

Al reconocer que si en algunos casos la comunicación ha sido deficiente es que “quizá el deseo de proteger a un presunto inocente o a una posible víctima habrá llevado a no informar suficientemente”.

Pero Marc Aellen se dice convencido de que “la Iglesia Católica no busca sustituir a la justicia ni obstaculizarla”.

swissinfo, Isabelle Eichenberger
Traducción, Marcela Águila Rubín

Contexto

24 junio 1995: Julie Lejeune y Melissa Russo, 8 años, son secuestrados en Liège.

22 de agosto 1995: An Marchal, 17 años, y Eefje Lambrecks, 19 años, desaparecen en Ostende.

28 de mayo 1996: Secuestro de Sabine Dardenne, 12 años, cerca de Tournai.

9 de agosto: Secuestro de Laetitia Delhez, 14 años, en Bertrix.

13 agosto: Marc Dutroux, su esposa, Michelle Martin, et Michel Lelièvre, son detenidos.

15 agosto: Laetitia y Sabine son halladas en los suburbios de Charleroi.

17 agosto: Los cuerpos de Julie et Melissa, muertas de hambre, son descubiertos en la residencia principal de Dutroux.

20 enero 2002: Dutroux pretende que existe una "red"pedófila con ramificaciones criminales.

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