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Los disturbios no detienen la ayuda humanitaria

Los estudiantes universitarios toman parte en la revuelta contra el Gobierno.

(Keystone)

El comienzo de la guerra civil que sacude Haití concentra una vez más la atención sobre uno de los países más pobres del mundo.

Frente a la dimisión del Estado, los sectores como la salud o la educación han sido dejados en manos de las ONG, en particular suizas.

Para los haitianos el año que comenzó con disturbios y motines debió haber sido el de la celebración del glorioso bicentenario. En efecto, en 1804 fue declarada en la ciudad de Gonaïves la independencia de “la primera República negra del mundo”, como se dijo entonces.

Fue en Gonaïves donde comenzó hace 18 años el movimiento insurreccional que pondría término a la siniestra dictadura de los Duvalier. Y fue también en Gonaïves donde brotaron, en el mes de febrero, los primeros disturbios que podrían poner término al gobierno del presidente Jean Bertrand Aristide.

Cuando llegó al poder en 1990, todo el mundo manifestó su confianza en ese joven sacerdote, ardiente partidario de los derechos humanos. Expulsado por los militares un año más tarde, el ‘padre’ Aristide’ regresó a Haití en 1994, con escolta estadounidense.

En esa época, el pueblo creía todavía en sus promesas. Pero el régimen retomó poco a poco las prácticas autoritarias heredadas de la época de la dictadura de Duvalier. Y el pueblo se hundió aún más en la miseria.

Presencia de ONG suizas

Charles Ridoré nació en Haití, donde vivió hasta la edad de 23 años, pero hoy día es ciudadano suizo. Se desempeña como secretario de “Acción Cuaresma”, una de las 20 organizaciones no gubernamentales suizas (ONG) presentes en el país.

Charles Ridoré hace también parte de los desilusionados del balance del Gobierno de Aristide. “Al comienzo lo apoyé totalmente, pero los años pasaron y nos dimos cuenta de que no había un programa, ningún proyecto, ni medidas para que las cosas cambiaran”, recuerda.

En lugar de cambios, este emigrado de Haití observa cómo la situación de su país de origen se deteriora en forma dramática. “Y en todos los campos: político, económico, social y medio ambiental”, explica.

El Estado no asume su rol

“El Estado ya no cumple su misión, confirma a su vez Gisela Wattendorf, responsable para Haití de Caritas Suiza. Esto trajo como resultado que los sectores de la salud o la educación fueran prácticamente dejados en manos de las ONG”.

Aparte de Caritas, Acción Cuaresma, Helvetas, Terre des Hommes y otras 15 ONG suizas están presentes en Haití. Todas aplican la misma filosofía: desarrollar proyectos cuyas necesidades provengan de sus bases.

Es así que Caritas Suiza no tiene representación permanente en el país. La ONG recibe los pedidos de ayuda que envía directamente su organización homóloga en Haití, los evalúa, discute y decide en qué forma participará en el financiamiento.

Puede tratarse de una escuela, un hospital o un programa de purificación del agua. Además, Caritas apoya en todo el país un sistema de micro-créditos para las mujeres que desean procurarse ingresos.

“Caritas está en todas partes y goza de la confianza de la población. En consecuencia, puede hacer un trabajo de base”, subraya Gisela Wattendorf.

Dinero público para la ayuda privada

Las ONG suizas son muy activas en Haití, pero la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) no tiene inscrito a Haití en su lista de países prioritarios.

“No es la intención lo que nos ha faltado, sino que es la situación política la que ha siempre frenado nuestro deseo de instalarnos en Haití”, señala Giancarlo de Picciotto, responsable de esa región en COSUDE.

La primera vez que se planteó esa posibilidad fue durante el régimen de Duvalier, idea que fue retomada bajo la presidencia de Jean-Bertrand Aristide, pero luego fue desechada debido a que el régimen quedó a la deriva.

“Además es una cuestión de presupuesto”, admite Giancarlo Picciotto, consciente de que Suiza no puede ayudar a todo el mundo.

A pesar de ello, COSUDE financia algunos proyectos de ONG presentes en Haití. Estas organizaciones reciben entre dos y dos millones y medio de francos.

Evitar el caos

Para las ONG, los disturbios nunca han sido un motivo para querer abandonar el país. “Es precisamente ahora que el país necesita de nosotros”, precisa Gisela Wattendorf.

“La gente que conoce el pueblo de Haití conoce su valentía y sus ganas de cambio”, agrega por su parte Charles Ridoré, quien estima que su país merece algo más que la etiqueta del país más pobre y más asistido del mundo”.

Para este ex emigrante, la solución podría provenir del envío de un contingente de Naciones Unidas. Una idea que está en el aire, pues el martes, Francia declaró estar de acuerdo con esa posibilidad.

“Sin ello, la situación podría llegar a extremos que no quiero ni pensar”, concluyó Charles Ridoré.


swissinfo, Marc-André Miserez
(Traducción : Alberto Dufey)

Contexto

Aparte de Caritas, Acción Cuaresma, Helvetas, Terres des Hommes y otras 15 ONG suizas están presentes en Haití.

La Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE), no incluye Haití en su lista de países prioritarios.

A pesar de ello, COSUDE financia algunos proyectos de ONG presentes en el país, que reciben entre 2 y 2,5 millones de francos.

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