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Lucha contra la corrupción: Suiza puede hacerlo todavía mejor, según Transparencia Internacional

Según el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, Suiza es uno de los países mejor clasificados. Aunque, para esta organización, el peso que tienen los grupos de presión en el Parlamento es un problema. Keystone / Alessandro Della Valle

Suiza es uno de los países en los que se perciben menores niveles de corrupción en el sector público, aunque todavía existe un gran margen de mejora. Sobre todo, tal y como advierte Transparencia Internacional, en lo que al peso de los grupos de presión en el Parlamento se refiere.    

Este contenido fue publicado el 01 febrero 2021 - 11:00

Es habitual encontrar a Suiza entre los países con mejores resultados en el Índice de Percepción de la CorrupciónEnlace externo en el sector público, que anualmente elabora la organización anticorrupción Transparencia Internacional.

La clasificación de 2020 (publicada este pasado 28 de enero) no es una excepción. La Confederación, con 85 puntos sobre 100 (la misma puntuación que obtuvo en 2019), ocupa el tercer lugar, empatada con Finlandia, Suecia y Singapur. Lideran la clasificación, con 88 puntos, Dinamarca y Nueva Zelanda.

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Una medida de la corrupción percibida en 180 países

Creado en 1995, el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional en la actualidad abarca 180 países. Se basa en una combinación de entre 7 y 13 índices, encuestas y evaluaciones publicadas por instituciones independientes.

No mide la corrupción real, sino que se basa en la evaluación que hacen expertos del mundo científico y de los medios económicos. La escala va de cero (muy corrupto) a 100 (muy poco corrupto). Es el índice más utilizado en todo el mundo para medir la corrupción en el sector público.

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“Habitualmente Suiza obtiene muy buenos resultados, y eso es una buena noticia”, comenta a swissinfo.ch Martin Hilti, director de Transparencia SuizaEnlace externo. Quien se apresura a añadir: “también se constata que [Suiza] sigue estando a 15 puntos de la mejor valoración posible”.  

El especialista, que cita, entre otros, varios escándalos en los últimos años relacionados con la adjudicación de contratos públicos, señala que corrupción en el sector público existe incluso en Suiza.  

Para Martin Hilti, en el sector público son habituales ciertas prácticas que conllevan un alto riesgo de conflicto de intereses. El país debería sensibilizar a la opinión pública sobre esta cuestión y adoptar medidas más enérgicas contra los casos probados.  

“El amiguismo es una práctica común”, afirma. Y también cita el sistema denominado ‘vínculos de interés’, que permite a los parlamentarios suizos ejercer diversos mandatos remunerados al margen de su actividad política.

El director de Transparencia Suiza también menciona la práctica de ‘las puertas giratorias’. En los últimos años, varias polémicas han afectado a ministros y altos funcionarios que tan pronto como terminan su mandato político aceptan puestos en el sector privado.

“Nuestros mayores retos corresponden al sector privado”

En palabras del director de Transparencia Suiza, el buen resultado de Suiza en el Índice de Percepción de la Corrupción es “peligroso, porque solo muestra una parte de la verdad”.

“Nuestros mayores retos están en el sector privado”, que no abarca el índice. Aquí puede incluirse el blanqueo de capitales en el sector financiero o la financiación empresarial de casos de corrupción en el extranjero.

La organización considera que Suiza no dispone de mecanismos eficaces para detectar la corrupción así como para prevenir y combatir el blanqueo de capitales.

La base jurídica de Suiza en este ámbito presenta importantes lagunas si se compara con las normas internacionales mínimas, y Martin Hilti sostiene que su ámbito de aplicación debería ampliarse.

Según indica, Suiza también podría mejorar mucho en lo que a la protección de los denunciantes se refiere.

Otro punto oscuro es el relativo a las grandes federaciones deportivas internacionales, como la FIFA, por ejemplo, que tienen casi todas sus sedes en Suiza y presentan un mayor riesgo de corrupción debido a las enormes cantidades de dinero que manejan. “Como tienen su sede aquí, la responsabilidad de regularlas mejor incumbe a Suiza”, manifiesta el experto.

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La mayoría de los países, estancados

Los resultados del Índice de Percepción de la Corrupción a nivel mundial muestran que el problema es endémico. Más de dos tercios de los países obtienen una puntuación inferior a 50, y la puntuación media es de 43.

Solo unos 20 países han mejorado significativamente su puntuación en una década, mientras que otros 20 han retrocedido. Estados Unidos, en concreto, tras varios años a la baja, ha obtenido su peor puntuación desde 2012 (67 puntos).

Pero casi la mitad simplemente se han estancado, lo que ha llevado a Transparencia Internacional a afirmar que los esfuerzos de los gobiernos por abordar las causas fundamentales de la corrupción están parados.

La corrupción socava la respuesta a la pandemia

El informe dice que la pandemia de COVID-19 arroja luz de manera concreta sobre los efectos nocivos de la corrupción, que “socava los sistemas sanitarios y contribuye al declive de la democracia”.

Asimismo, la publicación muestra que los países menos corruptos invierten más en sus sistemas de salud, son más capaces de ofrecer una cobertura sanitaria universal y tienen menos probabilidades de violar las normas e instituciones democráticas o el Estado de derecho.

Transparencia Internacional cita los ejemplos de Bangladesh (26 puntos del Índice de Percepción de la Corrupción), donde se ha constatado una apropiación indebida de las ayudas y una corrupción generalizada en el suministro de material médico; o Filipinas (34 puntos), donde la lucha contra el coronavirus ha estado acompañada de importantes ataques a los derechos humanos y a la libertad de prensa.

“La pandemia de COVID-19 ha permitido centralizar más poder en manos de los gobiernos, aumentando así el riesgo de abusos”, explica Martin Hilti.

Y aunque en Suiza no se hayan observado tales abusos, Hilti cree que la pandemia ha puesto de manifiesto problemas existentes con anterioridad: “el peso de los grupos de presión, en particular”. “Hemos visto que las organizaciones que tienen un buen acceso al Gobierno o a las administraciones federales han tenido más oportunidades de hacerse oír durante la crisis”, señala el director de Transparencia Suiza.

Traducción del francés: Lupe Calvo


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