Nina Corti: 'Bailaora' suiza

Flamenco con sensibilidad helvética

Este contenido fue publicado el 12 enero 2003 - 12:17

Bailarina clásica, Nina Corti creó en Suiza, en 1978, un espectáculo excepcional de flamenco que es todo un capital de cultura. No es necesario ser gitano ni andaluz de cepa para bailar flamenco. En sí, este arte es una combinación de tradiciones árabo-andaluzas, españolas y gitanas. Nina añade a sus producciones la influencia de su propia mezcla de culturas: suiza, polaca e italiana, utilizando una novedosa instrumentación. En la primera de tres páginas consagradas al personaje, Jaime Ortega y Ricardo Correa evocan el comienzo de la carrera de Nina.

Nina Corti y su arte de fusión

Inspirada en el arte de las ‘bailaoras’, Nina pone sin embargo en sus coreografías elementos que dan al flamenco el toque internacional de los nuevos tiempos. Las prestigiosas representaciones de su espectáculo en Suiza son un reflejo de la fusión y la globalización de la expresión musical como descubrimos en esta página.

Distancia entre Suiza y el flamenco

Después de haber sido aceptada por el público español, Nina Corti empieza una carrera internacional frente públicos de los más diversos horizontes musicales: jazz, flamenco puro y lenguaje clásico. En la tercera y última entrega de este retrato sonoro, Jaime Ortega y Ricardo Correa recuerdan la pasión de Nina Corti por un arte aparentemente distante de la sensibilidad suiza.

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