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Palermo: un tratado ambicioso contra el crimen organizado

Con la Convención de la ONU contra la delincuencia organizada transnacional, la comunidad internacional se dota del primer tratado jurídico vinculante en la lucha contra las mafias. Ruth Metzler, ministra de Justicia, lo suscribió en nombre de Suiza.

Este contenido fue publicado el 12 diciembre 2000 - 16:46

Los participantes en la conferencia, inaugurada este martes en la capital siciliana en presencia del presidente italiano, Carlo Azeglio Ciampi, y del secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, quieren establecer un instrumento concreto en la lucha antimafia.

Adoptada a mediados de noviembre pasado por la Asamblea General de la ONU, tras dos años de negociaciones, la Convención parte del principio de que sólo una política mundial puede poner en jaque a las organizaciones delincuentes que operan a escala internacional y que dirigen verdaderos imperios financieros.

Su proliferación coincide con dos factores característicos de la mundialización de la economía: la apertura de las fronteras y los progresos tecnológicos.

Elemento clave del documento es la armonización de las legislaciones nacionales.

La Convención requiere que los estados signatarios inscriban en sus respectivos códigos penales cuatro tipos de crímenes concretos: la participación en una organización delincuente organizada; el blanqueo de dinero; la corrupción y el entorpecimiento del buen funcionamiento de la justicia.

Sobre la base de esos cuatro crímenes, el documento establece una lista de obligaciones, entre ellas el levantamiento del secreto bancario, la prescripción de cuentas anónimas y la confiscación de patrimonios mafiosos.

Por primera vez un tratado internacional prevé responsabilizar a las empresas que hayan participado en una operación de blanqueo de dinero.

La Convención compromete a los estados signatarios a facilitar y acelerar los procedimientos de extradición, a poner en marcha programas para proteger a los testigos y a reforzar la cooperación judicial.

Asimismo se prevé brindar apoyo financiero a los países en desarrollo en la lucha contra el crimen organizado.

Se espera que los estados representados en la conferencia de Palermo firmen dos Protocolos adicionales: uno sobre el tráfico con seres humanos que, según los expertos, constituye el "nuevo comercio mundial del crimen organizado", y otro sobre el tráfico con inmigrantes clandestinos.

La Convención tendrá vigor una vez que haya sido ratificada por los parlamentos de un mínimo de 40 estados.

La titular suiza de Justicia, Ruth Metzler, en representación del Gobierno de Berna, firmó este martes el documento. Su Ministerio estima que la legislación helvética es ampliamente compatible con las disposiciones de la Convención y que en algunos aspectos va incluso más lejos.

En cambio, Suiza deberá modificar su legislación a fin de respetar las obligaciones que imponen los Protocolos adicionales a la Convención.

swissinfo y agencias

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