Para criminales menores, penas sin reclusión

El brazalete electrónico, uno de los métodos de vanguardia. Keystone

Suiza no tiene problemas de sobrepoblación carcelaria, pero busca opciones para evitar el pago de condenas de índole menor con la prisión tradicional.

Este contenido fue publicado el 29 abril 2003 - 22:41

Reducir la reincidencia y evitar la desintegración social son las premisas.

Desde finales de la década de los 80, Suiza instó a sus 26 cantones confederados a experimentar nuevos conceptos para el pago de condenas por crímenes menores.

En Suiza no se trata de resolver un problema de sobrepoblación carcelaria, una dificultad que en otros países europeos ocupa la preocupación de sus sistemas judiciales.

En este país se ha constatado incluso la disminución de la demanda de celdas, algo que ha permitido anular ciertos proyectos de construcción de penitenciarias.

"El primer objetivo perseguido fue reducir los riesgos de reincidencia y ayudar a la reintegración de los delincuentes en la sociedad", explica Renate Clémençon, responsable del tema de la Oficina Federal de Justicia, con sede en Berna.

Ocho cantones en la vanguardia

Desde 1987, la Confederación sostiene financieramente a varios cantones en sus proyectos de penas sin barrotes para criminales menores. Berna ha destinado hasta ahora 26 millones de francos.

Este martes (29.04), la Oficina Federal de Justicia publicó la obra 'Nuevas vías en la ejecución de penas', un primer balance de 19 proyectos pilotos realizados en los cantones de Zúrich, Berna, Lucerna, Argovia, San Gall, Basilea, Vaud y Ginebra.

El documento busca incitar a los otros cantones suizos a utilizar las 3 opciones que ya han sido puestas en práctica con éxito: la semidetención, los trabajos de interés general y el brazalete electrónico.

Cuestan menos

Las nuevas formas para el cumplimiento de penas menores cuestan menos que la prisión y, según el balance presentado, contribuyen a la disminución de casos reincidentes.

En 1988 se introdujo la semidenteción, reservada a penas de entre 3 a 12 meses de duración.

En este caso el condenado pasa sus horas de reposo y tiempo libre en prisión, pero continúa sus actividades en el exterior.

La segunda opción, el trabajo de interés general, data de 1990. Concierne a penas que no exceden un trimestre.

El inculpado puede conservar su actividad profesional, pero debe efectuar un trabajo útil a la comunidad durante su tiempo libre.

Cabe señalar que este método ha sido utilizado ya en 21 cantones para purgar 4254 penas.

La tercera técnica es la vigilancia con el brazalete electrónico. Seis cantones comenzaron a usarlo desde 1999. Hasta ahora, más de 700 condenados se han visto beneficiados con este innovador régimen.

Riesgos mínimos

Estos modelos "evitan la ruptura de la vida profesional o familiar", indica Priska Schürmann, de la sección de ejecución de condenas, de la Oficina Federal de Justicia.

Además permiten reducir la tasa de reincidencia y disminuyen los costos tradicionales que ocasionan el pago de condenas detrás de las rejas.

En cuanto a eventuales riesgos para la población, Renate Clémençon los juzga mínimos ya que estos métodos "son reservados a detenidos que han cometido crímenes menores".

La semidetención y el trabajo de interés social han tenido tal grado de éxito en los proyectos piloto puestos en marcha, que se planea su integración en el Código Penal helvético.

La vigilancia electrónica será objeto de una decisión gubernamental a principios del 2005.

swissinfo y agencias

Datos clave

La semidetención, los trabajos de interés general y el brazalete electrónico, los métodos usados.
Suiza destina 26 millones de francos a proyectos para condenas sin cárcel.

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