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Acercamiento con Estados Unidos "La oposición se consolidará en Cuba"

Más de medio siglo después de la Revolución castrista, Cuba se plantea un acercamiento al enemigo de siempre.

(Reuters)

El giro en las relaciones entre Washington y La Habana tendrá repercusiones que van más allá de las meras relaciones bilaterales. Pero para un verdadero cambio se necesita el levantamiento del embargo decretado hace más de medio siglo, sostienen los expertos consultados por swissinfo.ch.

“La idea de un acercamiento que anticipó Kennedy se ha concretizado finalmente. Es un acontecimiento histórico para todos los cubanos”, afirma Orlando Blanco, el que fuera encargado de negocios de Cuba en Berna entre 1964 y 1967. El diplomático augura que el pueblo cubano pueda ahora “expresarse más libremente y que el sistema de represión sea abolido”.

Cuba-Estados Unidos Cae uno de los últimos vestigios de la Guerra Fría

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Un día después de que Estados Unidos anunciara su deseo de normalizar las relaciones con Cuba, la prensa suiza coincide de forma unánime en que, tarde o temprano, tenía que caer el último y “absurdo vestigio de la Guerra Fría”. Un vestigio que más que debilitar al régimen castrista, lo ha reforzado.

“Todos somos americanos”. Con estas palabras en la lengua de Cervantes se refirió el presidente de Estados Unidos al histórico acercamiento entre Washington y La Habana, que se disponen a reanudar las relaciones diplomáticas rotas en 1961. De hecho, todos los mandatarios latinoamericanos han recibido con inmensa satisfacción el anuncio de Obama y Castro. 

Buenos oficios de Suiza

Suiza acoge con satisfacción “este paso histórico y felicita a los presidentes americano Barack Obama y cubano Raúl Castro por que tomar una decisión determinante para el futuro”.

Así consta en el comunicado que emitió anoche el Ministerio suizo de Asuntos Exteriores que, por no disponer de información suficiente, rehusó hacer declaraciones sobre las consecuencias que puede tener este anuncio para el mandato de la Confederación como potencia protectora.

Desde 1961, la embajada de Suiza en La Habana representa los intereses de Estados Unidos en Cuba, y desde 1991, la legación helvética en Washington representa los intereses de la isla en Estados Unidos.

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Esta iniciativa y el canje de prisioneros que la acompaña van a contribuir a aplacar la batalla ideológica que divide al continente americano desde hace décadas, como subraya el ‘Neue Zürcher Zeitung’: “Los presidentes y ministros de Asuntos Exteriores de diferentes bandos políticos hablan de un acontecimiento histórico. Incluso el jefe de Estado venezolano, Nicolás Maduro, quien ha sucedido a Fidel Castro en el papel de acusador más vehemente del imperialismo ‘yankee’, ha elogiado la valentía de Obama por dar un paso sin precedentes”. 

Un embargo falto de sustancia

‘Le Temps’ habla de “un cambio de paradigma comparable a la apertura de Richard Nixon hacia China, o los acuerdos de Camp David concluidos bajo los auspicios de Jimmy Carter. (…) Barack Obama, con la ayuda de los canadienses y del papa, ha protagonizado el gesto más audaz de su presidencia”.

Según el corresponsal en Nueva York del diario ginebrino, “el presidente demócrata parte de una constatación. El embargo que Washington impuso a Cuba hace medio siglo ha sido un bochornoso fracaso, desprende un tufo a Guerra Fría. Los Castro siguen en el poder y, pese a las prometedoras reformas anunciadas para la economía, la isla sigue gobernada de forma autocrática. (…) Barack Obama no levanta el embargo, una prerrogativa que corresponde al Congreso, pero sí anula su sustancia”.

Para Estados Unidos, el bloqueo se ha transformado en un bumerán. Con su actitud intransigente, Washington se había quedado prácticamente solo, con Israel como único aliado, anota el corresponsal en Cuba del ‘NZZ’. “En Occidente, históricamente bajo la esfera de influencia de Estados Unidos, no era La Habana la que estaba aislada, sino Washington. Los mejores amigos de Estados Unidos reanudaron hace tiempo las relaciones diplomáticas con el Estado caribeño”.

El Cohíba de la paz

Para ‘Le Nouvelliste’, el “anuncio de Obama y Castro no cae del cielo: la supresión de los permisos en la isla para viajar al extranjero, la invitación de Cuba a la Cumbre de las Américas en abril de 2015, las casi-embajadas disfrazadas de misiones diplomáticas, el canje de presos políticos, el apretón de manos Raúl-Barack en el funeral de Mandela: Washington y La Habana se mandaron señales de humo mucho antes del día de ayer. Pero aún no han fumado el Cohíba de la paz”, afirma el diario valesano.

De hecho, se mantienen las principales disposiciones del bloqueo comercial decretado en 1962 por el presidente Kennedy. Sin embargo, se han anunciado una serie de medidas para favorecer los intercambios económicos entre ambos países. Por primera vez en varias décadas, los estadounidenses podrán utilizar sus tarjetas de crédito en la isla y las instituciones estadounidenses podrían abrir cuentas en las entidades financieras cubanas.

Una bocanada de oxígeno para la incipiente economía privada, que el régimen castrista autorizó en los últimos años y que abarca hoy a medio millón de cubanos.

“Estados Unidos estaría encantado de tener enemigos peligrosos en el mundo entero, pero Cuba no forma parte de ellos desde hace mucho tiempo”, sostiene el corresponsal en Washington del ‘Tages-Anzeiger y ‘Der Bund’. Si el acercamiento no se produjo antes, fue “sobre todo, porque los hombres chapados a la antigua de Washington, marcados por la Guerra Fría, se habían acostumbrado a la imagen del enemigo comunista”.

“No será un camino de rosas”

El 17 de diciembre de 2014 es una fecha que entrará en los anales de la historia, pero “Estados Unidos no se expone a un gran peligro acelerando la apertura hacia Cuba. Si alguien corre un riesgo es el régimen cubano, que puede verse abrumado por la transformación en curso”, puntualizan ‘Der Bund’ y ‘Tages-Anzeiger’ en su editorial común.

El aumento de los intercambios entre los dos países “decuplicará los deseos de cambio de los cubanos”, anota ’24 Heures’. Aun así, “no hay que hacerse ilusiones. Este régimen que envejece cada vez más no dejará el poder sin resistencia”, puntualiza el rotativo de Lausana.

“Estamos solamente en el inicio, y no será desde luego un camino de rosas”, escribe el ‘Corriere del Ticino’, que elogia la mediación del Vaticano y, en especial, del papa Francisco.

Barack Obama se enfrenta ahora a una dura batalla en el Congreso para conseguir el levantamiento del embargo contra Cuba. De hecho, varios miembros del Partido Republicano ya han puesto el grito en el cielo. A pesar de las dificultades, “Obama tiene ahora la oportunidad de aportar la pieza que justifique el Nobel de la Paz que se le concedió cuando apenas acababa de asumir las riendas de la Casa Blanca”.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en acuerdo con su homólogo cubano Raúl Castro, anunció el miércoles su intención de normalizar las relaciones entre ambos países, rotas desde 1961. Estados Unidos tachará a Cuba de la lista de naciones que respaldan el terrorismo y suprimirá algunas restricciones en materia de viajes, comercio y transferencias de dinero. Cuba, a su vez, ha anunciado la liberación de más de 50 presos políticos y una mayor apertura hacia los expertos de la ONU y los delegados del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Algo había en el aire

Para el exdiputado socialista, Franco Cavalli, gran conocedor de la isla, el anuncio de Obama es una sorpresa a medias. “Yo esperaba como primer paso un canje de presos. Obama, en cambio, ha ido más allá”, afirma. Pero el giro estaba en el aire, precisa el médico y uno de los fundadores de mediCuba-Suiza, una ONG que se ocupa de proyectos de cooperación en el ámbito sanitario.

“Últimamente observamos varias señales, entre ellas varios artículos del ‘New York Times’, que apuntaban en esta dirección. John Kerry, por ejemplo, elogió la labor que efectuaron los cubanos en África para luchar contra el ébola. También hubo varias visitas a Cuba de parlamentarios estadounidenses y de grandes personalidades del mundo económico”, explica Franco Cavalli.

Pero también Cuba apostó por un cambio, anota Claude Auroi, profesor honorario en el Instituto Universitario de Estudios Internacionales y Desarrollo, en Ginebra: “El régimen era insostenible y Raúl Castro necesitaba dinero”.

Una opinión que comparte Michael Parmly, el que fuera jefe de la sección de los intereses estadounidenses en La Habana desde 2005 hasta 2008. En una entrevista concedida al diario ginebrino ‘Le Temps’ afirma que Raúl Castro ha emprendido reformas que tardan en dar frutos. Y “con este gesto confía en ser capaz de relanzar la economía”, sostiene el exdiplomático.

Difícil resistir a la democratización

No cabe duda de que, desde el punto de vista político y psicológico, Cuba sale ganando, refleja la exultación del pueblo cubano, anota Franco Cavalli. “Es la victoria de David contra Goliat, que pese a 50 años de tentativas, nunca se dejó estrangular”.

El papel “un poco pasivo” de Suiza

Suiza representa desde 1961 los intereses estadounidenses en La Habana, y desde 1991, de los de Cuba en Washington. Tras el acuerdo que alcanzaron en 1977 el presidente Jimmy Carter y el gobierno de Fidel Castro, el papel de Suiza se volvió más marginal.

Según Franco Cavalli, exdiputado socialista, el papel de Suiza es más teórico que práctico. “Cuando surgía un verdadero problema entre La Habana y Washington, los dos países encontraban una manera para hablarse. La de Suiza ha sido una intermediación un poco pasiva”, afirma.

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Orlando Blanco, por el contrario, está convencido de que el sistema cubano es “un fracaso”. El Gobierno cubano, privado del apoyo crucial de China y de Rusia, se ve obligado a emprender otro camino, prosigue. “Para ello pretende seguir el modelo chino, o sea, adoptar un modelo capitalista análogo al de los años 1920, basado en salarios y costes de producción bajos, y conservar entre tanto la estructura rígida de un sistema comunista”.

Cuba, no obstante, es un país demasiado pequeño que no dispone de la potencia de China, subraya Claude Auroi. “Tan pronto regresen las empresas estadounidenses, será difícil resistirse a la democratización. El sistema no resistirá sin los hermanos Castro, pues no hay un relevo político serio”.

Pese a las declaraciones de Raúl Castro y las muestras de inflexibilidad respecto a una apertura en el ámbito político y el respeto de los derechos humanos, el acercamiento con Estados Unidos tendrá repercusiones en la sociedad cubana, según el experto en América Latina. “Con la apertura de las fronteras y la difusión de las informaciones, llegarán influencias diferentes que modificarán la sociedad, y el movimiento de oposición crecerá”, sostiene Claude Auroi.

No hay marcha atrás

Las medidas en sí anunciadas el miércoles, aunque significativas, no tendrán un impacto crucial para Cuba, opina Franco Cavalli. “Habrá más turistas estadounidenses y para los estadounidenses de origen cubano será más fácil enviar dinero a la isla. Pero el verdadero cambio, el que tendrá grandes efectos económicos, se producirá solamente con el levantamiento del embargo”.

Y el embargo determinará también la política interior. “Todos los responsables cubanos con los que he hablado en estos años dicen que la condición para una mayor apertura es abolir el bloqueo económico. Hasta entonces, las cosas no van a cambiar mucho”.

Como comunicó el portavoz de la Casa Blanca, el presidente estadounidense quiere levantar el embargo contra Cuba de aquí al final de su mandato en 2016. Pero para ello tendrá que superar el escollo del Congreso, en el que los republicanos tienen mayoría.

Parece improbable que se dé marcha atrás después del anuncio del miércoles. “Hoy, el movimiento hacia la liberalización de la economía es irreversible. Volver atrás es imposible”, puntualiza Claude Auroi. Tarde o temprano, agrega, se levantará el embargo, pues los intereses económicos prevalecen en los sectores del turismo, la agricultura y la industria.

 “Buena parte del mundo económico estadounidense está interesado en entablar contactos en Cuba, entre otras razones, porque la isla ofrece recursos humanos, sobre todo en el ámbito académico, extremadamente cualificadas”, acota Franco Cavalli. “Habrá un empujón objetivo para seguir adelante con este acercamiento. No sería lógico pretender normalizar las relaciones y a la vez mantener el bloqueo económico”.

Guerra Fría entre Cuba y EE UU

1961: Washington rompe las relaciones diplomáticas con La Habana tras del acercamiento de los revolucionarios castristas a la Unión Soviética. La tentativa por parte de los cubanos en el exilio de derrocar el gobierno de Fidel Castro con el respaldo de Estados Unidos, conocida como la invasión de la Bahía de los Cochinos, fracasa.

1962: El presidente estadounidenses, John F. Kennedy, decreta un embargo comercial contra Cuba. La crisis se acentúa tras la instalación de misiles nucleares soviéticos en la isla.

1977: Apertura de una Oficina de los intereses estadounidenses en La Habana bajo la presidencia de Jimmy Carter que afloja el embargo.

1995: Cuba y Estados Unidos firman acuerdos en materia de migración.

1996: Con la ley Helms-Burton se refuerza el embargo estadounidense.

2001: El presidente George W. Bush lo endurece ulteriormente, al limitar los viajes y las transferencias de dinero a la isla.

2004: Cuba anuncia el fin de las transacciones comerciales en dólares.

2008: Los países latinoamericanos reclaman que se revoque el bloqueo económico.

2009: Barack Obama suprime todas las restricciones en materia de viajes y envíos de dinero. Representantes de ambos países mantienen conversaciones informales para reanudar el diálogo.

2011: El estadounidense Alan Gross, detenido en Cuba es condenado a 15 años de cárcel por espionaje.

2013: Histórico apretón de manos entre Barack Obama y Raúl Castro en el funeral de Nelson Mandela, en Sudáfrica.

2014: El 17 de diciembre, Alan Gross recupera la libertad por razones humanitarias y Barack Obama anuncia el inicio de “un nuevo capítulo” en las relaciones con Cuba.

Fuente: Agencia Telegráfica Suiza

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Traducción del italiano: Belén Couceiro, swissinfo.ch

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