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Asesinato de J.F.Kennedy "Caminé a casa consternado y desorientado"

4 de agosto de 1962: Los esposos Jacqueline y J.K. Kennedy, con sus hijos, John y Caroline, en Massachusetts.

4 de agosto de 1962: Los esposos Jacqueline y J.K. Kennedy, con sus hijos, John y Caroline, en Massachusetts.

(Keystone)

John F. Kennedy era un símbolo de la esperanza, por no hablar de “juventud, dinamismo y 'glamour' cultural”, comenta el politólogo suizo-estadounidense Daniel Warner. Ese simbolismo se extinguió con su asesinato.

Entonces estudiante del Instituto Universitario de Estudios Superiores Internacionales de Ginebra, Warner tenía 17 años cuando el presidente fue muerto, a los 46 años, en Dallas, el 22 de noviembre de 1963.

Rememora la imagen “exótica” y “exclusiva” que tenían los estadounidenses de Suiza en aquellos tiempos, y analiza las similitudes -y diferencias- entre Kennedy y Barack Obama.

swissinfo.ch: ¿Recuerda en dónde estaba usted cuando se enteró de que Kennedy había sido asesinado?

Daniel Warner: Por supuesto, fue un momento decisivo para mi generación. Todos nos acordamos. Yo estaba en la práctica de baloncesto en la escuela de Nueva York. Alguien entró y nos informó, dejamos de jugar y yo caminé a casa, aturdido y desorientado. Cuando llegué, mis padres ya estaban allí. Nos sentamos a ver la televisión.

swissinfo.ch: ¿Cuál era su opinión sobre Kennedy hasta entonces? ¿Lo había impresionado?

D.W.: ¡Oh, sí!, pero no era solamente Kennedy. Era el aura de las personas a su alrededor. Hay que recordar que estábamos saliendo de la era Eisenhower, un presidente que tenía problemas para hablar, desarticulado. Kennedy era alguien que representaba para mí, mi familia y para muchas personas, una generación diferente, una cultura diferente. Mis padres tenían amigos que formaban parte del círculo en torno a Kennedy.

Había no solamente un cambio político, sino también un cambio cultural fundamental. Había una gran esperanza en términos de ser más europeos, más cosmopolitas y de estar más cerca de la cultura: estaba Pablo Casals (chelista catalán que participó en un concierto en la Casa Blanca en 1961, a invitación de Kennedy), Harvard, gente como (el crítico social) Arthur Schlesinger y (el consejero presidencial) Mc George Bundy, al cual (el historiador) David Halberstam calificaría más tarde, en forma irónica, de “el mejor y más brillante”.

Kennedy representaba juventud, dinamismo, 'glamour' cultural, algo que Estados Unidos no había tenido antes.

(Courtesy)

swissinfo.ch: Parece haber similitudes entre Eisenhower/Kennedy y Bush/Obama.

D.W.: Por supuesto. Es lo que llamamos en los años Sesenta las Guerras Culturales. Eisenhower fue un militar de Kansas y representó la parte central de Estados Unidos; Kennedy era de Boston, había estudiado en la London School of Economics, su esposa hablaba francés y él representaba un vínculo cosmopolita, más cercano a Europa, una relación transatlántica.

Obama no solamente era transatlántico sino global en el sentido de que tenía conexiones con Indonesia, Hawái, África. La esperanza iba  un paso más allá con Obama. Pero las personas a su alrededor -el clan de Chicago- no eran exactamente lo mismo que la gente alrededor de Kennedy, que realmente eran los mejores y los más brillantes.

swissinfo.ch: ¿Cómo consideraban los estadounidenses a Suiza hace 50 años?

D.W.: Exótica. En la década de 1960 no había aerolíneas de bajo costo, por lo que viajar a Europa era algo grande. Para un estadounidense, ir a Europa -como Kennedy fue a Londres- era tener un estatus cultural. 

Me acuerdo que fui al primer McDonald que abrió en Suiza (en Ginebra, en octubre de 1976). Es decir, había menos de ese tipo de 'estadounización' aquí. Suiza era exclusiva.

Daniel Warner

Nació en Nueva York en 1946. Vive en Ginebra desde 1972. Tiene doble nacionalidad.

Obtuvo un doctorado en Ciencias Políticas en el Instituto Universitario de  Estudios Superiores Internacionales de Ginebra. Su tesis y posterior publicación Una Ética de la Responsabilidad en las Relaciones Internacionales obtuvo el Premio Marie Schappler de la Société Académique de Genève en 1991.

Warner ha dado conferencias en todo el mundo y escrito ampliamente sobre multilateralismo, política exterior de EE UU, ética, refugiados, derecho internacional, teoría de las relaciones internacionales y seguridad.

Se ha desempeñado como asesor de la OIT, el ACNUR y la OTAN y ha sido consultor de Suiza en el exterior, en el Ministerio de Defensa y el sector privado.

En 1994, estableció el Programa de Estudios de las Organizaciones Internacionales (PSIO) en el Instituto Universitario de Ginebra, donde fungió durante muchos años como vicedirector. El PSIO actúa como interfaz entre el mundo académico y los responsables políticos.

Desde su retiro del Instituto de Ginebra en 2010, es director asistente para asuntos internacionales en el Centro de Ginebra para el Control Democrático de las Fuerzas Armadas (DCAF).

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swissinfo.ch: ¿Qué lazos intelectuales había? ¿Hubo una relación estrecha entre científicos y universidades?

D.W.: Había algunos estadounidenses en el Instituto Universitario (de Ginebra), pero no existía la movilidad actual.

El tipo de personas que podían venir eran… ¿cómo puedo decirlo...? Culturalmente, clase alta. Probablemente tenían alguna relación con Europa y, sin duda, el francés era el idioma más elitista. Venir a Europa era algo que hacían las personas bien criadas, especialmente de la Costa Este. No había, en lo absoluto, turismo de masas.

Relaciones Suiza – EE UU

Desde el Siglo XIX, valores compartidos, como la democracia, el Estado de derecho y respeto de los derechos humanos sentaron las bases para una relación de amistad entre Suiza y EE UU.

En 1822, Suiza abrió sus primeros consulados en Washington y en Nueva York, y 60 años más tarde, en 1882, su primera embajada fuera de Europa, en la capital estadounidense.

Entre 1700 y 2009, alrededor de 460.000 ciudadanos suizos emigraron a EE UU; en 2012, 76.330 residían en EE UU (aproximadamente el 10% de los suizos en el extranjero). Se estima en alrededor de un millón el número de estadounidenses con origen suizo.

Estados Unidos es el segundo mercado de exportación más grande de Suiza y un importante centro de educación e investigación.

En 2011, Suiza exportó bienes por valor de 1.3 millones de francos (1.4 millones de dólares) a  EE UU, y el país es el destino más importante para la inversión directa suiza en el extranjero (2010: 177.1 millones de dólares). Las más de 550 empresas suizas establecidas en EE UU emplean a aproximadamente 400.000 personas.

Suiza representa los intereses de Estados Unidos en Cuba desde 1961, y desde 1991 los intereses de Cuba en EE UU. Suiza también representado los intereses estadounidenses en Irán, desde 1980.

 

(Fuente: Ministerio de Relaciones Exteriores de Suiza )

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swissinfo.ch: ¿Qué cree usted que habría sido diferente si Kennedy no hubiera sido asesinado?

D.W.: Bueno, las semillas de Vietnam se plantaron bajo Kennedy. Quienes simpatizan con él dicen que nunca se habría involucrado tan profundamente como lo hizo (su sucesor, Lyndon B.) Johnson. No pueden imaginar que Kennedy hubiera podido enviar a todos esos soldados.

Pero, una vez dicho eso, el frío análisis racional de su presidencia no es demasiado glorioso. No se pueden señalar grandes cosas que haya logrado en la legislación. El argumento positivo sería que no tuvo el tiempo suficiente. El negativo, que era más un símbolo y quizá un playboy y que no estaba realmente interesado en los aspectos prácticos del gobierno.

swissinfo.ch: ¿Cómo ha cambiado la actitud de Estados Unidos hacia Europa y Suiza en los últimos 50 años?

D.W.: Para la generación de Kennedy, Europa era importante, cultural y políticamente. Hoy en día, más jóvenes (en EE UU) probablemente aprenden árabe o chino que francés o alemán, ven más el futuro en aquellas regiones que en Europa. Anteriormente, llegar a  Europa era parte de una educación adecuada; lo que podría no ser el caso hoy en día.

Aunque Obama ha hablado de “giro” hacia Asia, la Unión Europea sigue siendo una gran fuerza económica, aunque no tanto política.

swissinfo.ch : El anterior embajador de EE UU en Suiza dejó el cargo hace seis meses y aún no ha sido reemplazado. ¿Qué quiere decir eso con respecto a la importancia atribuida a Suiza?

D.W.: Bueno, ese siempre ha sido un nombramiento político: Contribuye con suficiente dinero y el trabajo es tuyo. No es un gran destino, pero, mire, es un país pequeño.

En cuanto a los políticos, tienen una imagen: (El secretario de Estado de EE UU) John Kerry fue a la escuela aquí, pero no va a hablar francés en público. Hay un movimiento populista en EE UU que va en contra de la imagen suiza de dinero, bancos y exclusividad.


Traducción, Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch


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