Las enfermeras del mundo entero, en 'pie de guerra'

Las enfermeras británicas salieron a la calle en Londres el pasado mes de julio para exigir mayores salarios y mejores condiciones de trabajo. Keystone / Andy Rain

Después de meses de lucha para hacer frente al coronavirus, las enfermeras de todo el mundo exigen mejores condiciones de trabajo. También se prevén movilizaciones en Suiza mientras el Parlamento se muestra reacio a introducir mejoras duraderas en las condiciones del personal sanitario.

Este contenido fue publicado el 24 septiembre 2020 - 09:56

En Estados Unidos, Nueva Zelanda, Francia, Perú o Zimbabue las enfermeras se han declarado en huelga para exigir otras condiciones de trabajo. La pandemia de coronavirus ha sacado a la luz las dificultades con las que los trabajadores sanitarios tienen que enfrentarse cada día. Escasos de personal, mal pagados y poco reconocidos, a menudo. La situación extrema que han vivido las enfermeras en los últimos meses da un nuevo impulso a las reivindicaciones que se han venido planteando desde hace décadas.        

Este movimiento también está cobrando auge en Suiza. Las asociaciones y los sindicatos están uniendo sus fuerzas para formar una alianza de profesionales del sector de la salud. Para finales de octubre está prevista una semana de protestas, seguida de una acción (el 31 de octubre) frente al Palacio Federal de Berna.

Tímida reacción del Parlamento

En la actualidad, el Parlamento debate la iniciativa popular “Por una enfermería fuerte”, que en 2017 presentó la Asociación Suiza de Enfermeras (ASI, por sus siglas en francés). Los legisladores piden al pueblo que rechace el texto, pero proponen un contraproyecto indirecto que pretende alcanzar algunos de los objetivos de la iniciativa: apoyar la formación y dar mayores competencias al personal sanitario.  

Las dos cámaras del Parlamento tratan los detalles de la contrapropuesta, en particular el hecho de que los cantones tengan que ayudar económicamente a los jóvenes en formación o que el seguro básico reembolse los servicios prestados por los enfermeros de forma autónoma.

La ASI, sin embargo, lamenta que el proyecto del Parlamento no incluya ninguna medida para garantizar una dotación de personal acorde a las necesidades ni para mejorar las condiciones de trabajo, a pesar de que (según un estudio del Observatorio Suizo de la Salud) el 46% del personal de enfermería está abandonando la profesión. La tasa más alta entre los profesionales del sector.

Suiza, buen estudiante, pero…

Si bien Suiza presenta cifras alentadoras respecto a la situación de otros países (con una de las proporciones más altas de enfermeras por habitante o recién graduadas), hay indicadores preocupantes. La retribución salarial de los enfermeros en relación con el salario medio suizo es una de las más bajas de los países de la OCDE, según el último informe Panorama de la salud de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), publicado en 2019.

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Suiza ocupa el segundo puesto entre los Estados que más recurren a enfermeras formadas en el extranjero (con una proporción del 25%). Y la Oficina Federal de Estadística (OFS, por sus siglas en francés) también revela que el 36% del personal que asiste en los hospitales no es de nacionalidad suiza: el 13% es de nacionalidad alemana; el 12% tiene nacionalidad francesa y el 3%, italiana.

Durante la pandemia se ha puesto de manifiesto esta dependencia de los profesionales extranjeros, especialmente de los trabajadores transfronterizos. Cuando para limitar los contagios los Estados cerraron sus fronteras, Suiza tuvo que negociar con sus vecinos para que permitieran el movimiento del personal sanitario y así poder garantizar el funcionamiento de sus instituciones.

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Una situación que continúa con el nuevo brote de coronavirus y las cuarentenas impuestas al entrar en Suiza desde una región de riesgo, pues el Gobierno ha incluido ciertos departamentos franceses en la lista roja, pero ha dejado claro que en las zonas fronterizas se hacen excepciones.

Situación de tensión  

Un estudio internacional realizado en 2012 señala que, en comparación con otros países europeos, las enfermeras suizas están bastante satisfechas con sus condiciones de trabajo y sufren menos cansancio psíquico. Sin embargo, un sondeo del sindicato Unia realizado a finales de 2019 entre el personal de enfermería suizo reveló que el 90% de las personas encuestadas considera que trabaja bajo presión y el 87% dice no tener suficiente tiempo para los pacientes. La mayoría afirma que tiene que encadenar turnos sin respetar el tiempo de descanso y no cuenta con tiempo suficiente para la familia y el ocio.

Los testimonios que hemos recogido durante nuestra encuesta sobre la vida cotidiana de las enfermeras en Suiza confirman el estrés, la sobrecarga de trabajo y la falta de tiempo para dedicarlo a los pacientes. Asimismo, denuncian la presión de la jerarquía y la falta de consideración del personal sanitario.

“Para garantizar una buena atención de enfermería en el futuro, es necesario tener suficiente personal y buenas condiciones marco. Una ofensiva en materia de formación no será suficiente si casi la mitad deja la profesión”, insiste la presidenta de la ASI, Sophie Ley.

Traducción del francés: Lupe Calvo

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