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La catástrofe en Japón reenciende debate nuclear

Las cinco centrales de Suiza producen en total 40% de la energía eléctrica consumida en el país.

Las cinco centrales de Suiza producen en total 40% de la energía eléctrica consumida en el país.

(Keystone)

Los socialistas y Los Verdes piden el fin rápido de la energía atómica. Los partidos de centro exigen informaciones más detalladas, mientras que la derecha defiende la opción nuclear.

Si la catástrofe del 11 de marzo anticipa la batalla sobre la política energética, un viraje en el Parlamento parece improbable.

Será uno de los platos fuertes de la próxima legislatura parlamentaria en Suiza. Inicialmente, el Legislativo quería pronunciarse en torno a tres proyectos de construcción de nuevas centrales, para reemplazar cinco instalaciones actuales cuyo periodo de actividad terminará en los próximos años. En 2013 se había previsto realizar una votación popular sobre la materia.

Pero entonces no se contaba con el telón de fondo de la tragedia en Japón que ha acelerado el debate atómico. El Partido Socialista (PS) y Los Verdes exigen una sesión extraordinaria del Parlamento en junio y multiplican la entrega de mociones, interpelaciones y otras iniciativas. Consideran, tras lo sucedido en Japón, que las medidas anunciadas en estos últimos días, son insuficientes.

El lunes, la ministra suiza de Energía y Medio Ambiente, Doris Leuthard, decidió someter a verificaciones las instalaciones atómicas actuales y suspendió los procedimientos para examinar solicitudes de autorización de construir nuevas centrales nucleares en Suiza.  

Riesgos en Suiza

“Doris Leuthard declaró que la seguridad de la población es una prioridad absoluta. Ahora debe traducir sus palabras en actos. El gobierno debe seguir el ejemplo dado por las autoridades alemanas, que decidieron cerrar sin demora sus instalaciones nucleares más antiguas”, declara Christian Van Singer, diputado del Partido Ecologista Suizo (PES).

El PES y el Partido Socialista piden suspender a más tardar el año próximo la actividad de las centrales de Mühleberg y de Beznau I y II. “No tenemos tsunami en Suiza, pero riesgos sísmicos; inundaciones y huracanes son peligros reales e incluso los defectos técnicos no pueden excluirse”, agrega Christian Van Singer.

Segun los Verdes y socialistas, esta estrategia sería posible sin que supusiera consecuencias nefastas para el aprovisionamiento energético del país. “En Alemania, fueron detenidas cuatro centrales y nadie se ha dado cuenta. No hay que olvidar que en Europa se produce actualmente demasiada energía eléctrica. La electricidad no solo sirve para generar energía, sino también dinero”, subraya por su parte, el diputado de Los Verdes, Geri Müller.

Proyectos de energía renovable, en el tintero

“Las tres viejas centrales suministran solamente 8.000 giga watts/hora de los 26.000 producidos por las cinco centrales actuales. Se trata entonces de una parte poco importante de nuestro consumo eléctrico. Y con los proyectos de energía renovable presentados hasta ahora, una producción de 9.000 giga watts/hora sería realizable”, indica el diputado socialista Eric Nussbaumer.

“Lamentablemente, esos proyectos están a la espera de ser tratados, porque la legislatura actual frena las inversiones en las energías renovables. Es por ello que solicitamos un cambio rápido de la base legal. En efecto, varios estudios demuestran que la energía fotovoltaica podría garantizar una parte equivalente al 30 a 35% de la electricidad”, agrega Nussbaumer.

Además, un buen programa de eficiencia energética permitiría realizar ahorros eléctricos de casi un 15%. De acuerdo a Los Verdes y a los socialistas, estas medidas serían suficientes para reemplazar las dos centrales más antiguas (Leibstadt y Gösgen) en la próxima década. Los dos partidos solicitan al gobierno que elabore una ley que permita salir rápidamente del uso de energía atómica.

En contra de precipitaciones

Mientras que la izquierda lanza la ofensiva, los partidos de centro se encuentran a la defensiva y quieren precisiones por parte del Ejecutivo. “El 11 de marzo provoca la discusión sobre nuestra política energética. A continuación, nos cuestionamos la seguridad de las instalaciones nucleares actuales, las garantías dadas en caso de prolongación de la actividad de sus concesiones respectivas, o los costos y las alternativas en caso de abandono de la energía nuclear”, admite Primin Bischof, diputado del Partido Demócrata Cristiano (PDC).

Cuestiones que su partido inscribió en un postulado dirigido al gobierno. Para el PDC, que se dice listo a examinar toda opción, se trata de evitar adoptar decisiones precipitadas antes de obtener respuestas claras. Opinión compartida por el Partido Liberal Radical (PLR).

“Ahora debemos reflexionar sobre si queremos seguir a medio o largo plazo con la vía nuclear. Pero hay que saber cuánto tiempo es necesario para reemplazar ese 50% de las fuentes eléctricas. No queremos importar energía nuclear de países vecinos. Y debemos conocer las alternativas posibles. Hasta ahora los que exigen la salida del uso nuclear son justamente los mismos que se oponen sistemáticamente a proyectos de nuevas centrales hidroeléctricas o eólicas, sobre todo, por razones de medio ambiente”, sentencia el senador radical, Rolf Büttiker.

Sin comparación con las circunstancias en Japón

En el campo de la derecha, de los conservadores, la Unión Democrática de Centro (UDC) mantiene una posición a favor de la producción nuclear. “Aún resulta difícil de evaluar las consecuencias del 11 de marzo, en Japón a en nuestro caso. Pero mantenemos la opinión de que Suiza no está expuesta a temblores de tal amplitud, ni menos a un tsunami. Es decir, nuestra situación no es comparable”, declara el diputado de la UDC, Hans Killer.

“Estamos claramente a favor de toda nueva verificación, pero no vemos razón alguna para decretar que nuestras centrales son menos seguras hoy y no queremos tampoco alternativas para los próximos años. La energía nuclear será aún necesaria en 20 o 30 años, para garantizar el suministro energético del país”, concluye.

Energía Nuclear en Suiza

Dispone el país de 5 reactores nucleares: Beznau I (1969), Beznau II (1971), Mühleberg (1971), Gösgen (1978) y Leubstadt (1984).

Los tres primeros deben ser desactivados para antes del 2020, mientras que los dos restantes tienen una autorización de explotación que espira en 2040 y 2045 respectivamente.

Las centrales producen en total 40% de la energía eléctrica que se consumen en el país. El resto proviene casi exclusivamente de las instalaciones hidroeléctricas.

Las energías renovables (solar, eólica, etc.) producen el 5% de la electricidad y menos de 2% de la energía total consumida en Suiza.

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Votaciones populares:

En Suiza, en 1979, el 51,2% de los votos rechazaron la iniciativa que solicitaba que toda construcción de una central nuclear fuera sometida por el voto de los habitantes de los pueblos y cantones situados en un radio de 30 km de la instalación prevista.

1984: se rechaza la iniciativa “un futuro sin centrales nucleares” por 55% de los votos.

1990: Cuatro años tras la catástrofe de Chernóbil, 54;5% de los suizos aceptan una iniciativa que solicita una moratoria de 10 años para la construcción de nuevas centrales.

Rechazan, por el contrario, por 52,9% una iniciativa que solicita el abandono progresivo de la energía nuclear.

2003: 66,8% de los votos rechazan una iniciativa que solicita el abandono progresivo de las centrales, y por 58,4%, otra iniciativa que propone una nueva moratoria de diez años.

2011: 51,2% de los ciudadanos del cantón de Berna se pronuncian a favor de un proyecto para una nueva central en Mühleberg. Pero este voto solo tuvo valor consultativo.

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(Traducción: Patricia Islas), swissinfo.ch


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