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La UE no está dispuesta a “desconectar” a Suiza

Se espera que Ursula van der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea, se muestre abierta y pragmática en la reunión que mañana viernes va a celebrar con el presidente de Suiza, Guy Parmelin. Nicolas Landemard/le Pictorium

En vísperas de la tan esperada cumbre de Bruselas, la Unión Europea parece querer salvar el acuerdo marco institucional con Suiza. La Comisión Europea está dispuesta a hacer importantes concesiones en tres puntos conflictivos. Así lo demuestran los documentos que SWI swissinfo.ch ha podido consultar en exclusiva.

Este contenido fue publicado el 22 abril 2021 - 09:39
Alain Franco, Bruxelles

¿Cancelarlo o firmarlo? Este es el enorme reto al que se enfrentan en Bruselas, el presidente de Suiza, Guy Parmelin, y su homóloga de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a media mañana de este viernes 23 de abril.

Una reunión que se espera desde que, en 2018, ambas partes pusieron fin a las negociaciones sobre un acuerdo marco institucional que pretende aportar luz a la maraña de acuerdos bilaterales entre Suiza y la Unión Europea (UE). Recordemos que las primeras conversaciones sobre un acuerdo marco se remontan ni más ni menos que al año 2005.

La Comisión Europea espera que, este viernes, Guy Parmelin diga si algún día el acuerdo será una realidad, o si, por el contrario, deberá guardarse en el museo de los proyectos europeos no acabados de la Confederación.   

Porque el Gobierno ha dudado desde 2018. Y la gran consulta que ha lanzado en Suiza se ha saldado con una fuerte oposición política y sindical. El entorno económico se encuentra dividido. Ayer miércoles –solo  días antes de la cumbre– los siete miembros del Consejo Federal volvieron a reunirse para encontrar una estrategia.

La UE, dispuesta a hacer concesiones

Europa ha hecho los deberes. SWI swissinfo.ch ha tenido acceso a varios documentos que revelan las posiciones que Ursula von der Leyen adoptará frente a Guy Parmelin.

La Comisión –a través de media docena de reuniones celebradas, ya sea en Bruselas ya sea por videoconferencia, en los últimos meses con la negociadora suiza Livia Leu– cree haber formulado propuestas que permitan responder a los tres puntos conflictivos que preocupan al Gobierno helvético.  

  • Protección salarial: Como los salarios y el coste de vida en Suiza son superiores a la media en la UE, los sindicatos y la industria temen un dumping salarial.
  • Ayudas estatales: La UE no quiere subvenciones del Estado. Los cantones suizos temen que los bancos no puedan seguir operando en el mercado comunitario con garantías estatales.
  • Directiva sobre la ciudadanía europea: Los ciudadanos de la UE residentes en Suiza tendrían el mismo derecho a la asistencia social que los suizos. Los antieuropeístas en Suiza temen que esto abra las puertas a una “inmigración en busca de prestaciones sociales”.
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En cuanto a las ayudas estatales, la UE dice estar lista a aceptar la supresión pura y dura de este punto. Respecto a las medidas de acompañamiento, Bruselas vislumbra la posibilidad de un acuerdo y señala estar dispuesta a atender la petición suiza de adoptar medidas de protección salarial.

En lo que a la directiva sobre ciudadanía se refiere, la Comisión dice que ha dado garantías a Suiza. Pero en Berna reina el silencio. “No hay ningún compromiso por parte de Suiza. La Comisión no puede negociar por sí sola”, es lo que la institución ha reconocido recientemente a los representantes de la UE en el grupo de la EFTA (Asociación Europea de Libre Comercio de la que Suiza es miembro).

El derecho europeo como escollo

Asimismo, varias fuentes en Bruselas creen que el principal obstáculo para dar luz verde definitiva al acuerdo marco se encuentra en otra parte. “Lo que plantea problemas es la adopción dinámica del acervo comunitario y el vínculo con el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Pero eso ‘no es negociable’”, explica un diplomático de un Estado miembro.

“Lo que plantea problemas es la adopción dinámica del acervo comunitario y el vínculo con el Tribunal de Justicia Europeo”

Un diplomático europeo

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El 16 de abril, Stephanie Riso, jefa adjunta del gabinete de Ursula von der Leyen e interlocutora de Livia Leu, informó directamente a los embajadores de la UE sobre el estado del expediente bilateral. “Hemos hecho propuestas, no hay concesiones por parte de Suiza”, indicó Stephanie Riso en resumen.

El objetivo principal de la cumbre del viernes, por tanto, será comprobar si en Suiza sigue habiendo voluntad política para adoptar este acuerdo marco con algunos ajustes. De ser así, la reunión entre los presidentes de Suiza y de la Comisión Europea podría dar un nuevo impulso a las negociaciones.

Cambio de postura europea

Esta apertura condicionada marca un giro en el terreno europeo. La Comisión hasta hace poco se mostraba dispuesta a aclarar los puntos del acuerdo marco exigidos por Berna, pero rechazaba cualquier nuevo pacto. “La UE lleva años negociando de buena fe con gente que no es fácil de tratar y que ha pedido muchas aclaraciones, hasta el punto de agotar el proceso”, lanza un alto diplomático, señalando el cansancio de la UE.  

La tentación de abandonarlo todo está ahí. Solo que, por un lado, “está en la naturaleza de la UE buscar el último punto de unión hacia un acuerdo”, reconoce una fuente solvente. Por otro lado, los países vecinos de Suiza y los que reciben financiación del Fondo de Cohesión son conscientes de que hay muchos intereses en juego. “Con una buena relación todos ganamos”, explica nuestro diplomático.

Francia y Austria, por lo tanto, instan a la Comisión a proseguir la vía de la negociación, siempre que, por supuesto, Suiza muestre una voluntad clara de llegar a un acuerdo. Alemania no quiere perjudicar las futuras relaciones con Suiza. Italia pide que se piense en un plan B, en caso de fracaso.

En resumen, hubo un tiempo de posiciones de principio. Ahora es el momento de la apertura y el pragmatismo.

La pelota, sobre el tejado de Guy Parmelin

De hecho, según el bando europeo, para la reunión de mañana se perfilan tres posibilidades. En primer lugar, que Guy Parmelin muestre su buena voluntad de concluir un tratado con éxito, lo que daría un impulso a las negociaciones. En segundo lugar, que el presidente de la Confederación considere el acuerdo inaceptable. Y en tercer lugar, que la situación siga sin estar clara.

En los dos últimos casos, dicen las fuentes, esto significaría una lenta e inevitable erosión de las relaciones bilaterales. 

Según Bruselas, Ursula von der Leyen no tendrá el mandato de desconectar el enchufe. Que esto se haga o no, dependerá de Guy Parmelin. Sin embargo, Bruselas quiere dejar a Berna únicamente dos opciones: cancelar el acuerdo marco o firmarlo.

Traducción del francés: Lupe Calvo

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