Navegación

Enlaces para saltar navegación

Principales funcionalidades

NSA espionaje "Han destruido el sistema"

La misión de EE UU en Ginebra dispondría de un poderoso sistema de escucha que le permitiría captar señales emitidas 60 kilómetros a la redonda.

La misión de EE UU en Ginebra dispondría de un poderoso sistema de escucha que le permitiría captar señales emitidas 60 kilómetros a la redonda.

(Keystone)

La ciudad de Ginebra ha sido centro de atención esta semana como parte de las recientes denuncias de espionaje de la estadounidense Agencia de Seguridad Nacional (NSA). El periodista de investigación Duncan Campbell habla a swissinfo.ch sobre la posible extensión de la vigilancia de EE.UU. en Suiza.

El periodista y escritor británico tiene una amplia experiencia en la cobertura de la vigilancia de Estado y los asuntos de privacidad. Actuó como consultor del semanario alemán Der Spiegel en su última investigación sobre las instalaciones de escuchas secretas de la NSA, protegida del escrutinio por la inmunidad diplomática, que es utilizada para llevar a cabo las escuchas electrónicas masivas, por lo general, desde los pisos superiores de las embajadas de Estados Unidos.

Esta semana Der Spiegel afirmó, basándose en un documento de 2010 proporcionado por el otrora contratista de la NSA, Edward Snowden, que la embajada de EE.UU. en Ginebra alberga una poderosa estación electrónica de monitoreo conjunto de la NSA y la CIA.

El “Servicio Especial de Colecta” de Ginebra (SCS) sería una de las aproximadamente 80 instalaciones, 19 de las cuales se encuentran en Europa en ciudades como Berlín, París, Madrid, Roma y Praga. La embajada de EE.UU. y el Servicio de Inteligencia de Suiza declinaron hacer comentarios sobre el  artículo de Der Spiegel.

swissinfo.ch: ¿Qué hay de especial en Ginebra?

Duncan Campbell: Primero advertí modificaciones del dispositivo electrónico  en el techo de la misión de EE.UU. cuando acudí a dar una conferencia en el Centro de Ginebra para la Política de Seguridad en 2002-2003.

Su ubicación en Ginebra es prístina, en el centro de las Naciones Unidas y el distrito diplomático en el este de la ciudad, donde puede ser captada cualquier tipo de señal electrónica, ya sea de la ONU, de organizaciones internacionales, embajadas, empresas o centros de asesoramiento, si las comunicaciones están mal protegidas.

El Mundo: Cooperación española

En su edición del 30.10, el periódico español El Mundo asegura que los servicios secretos del país peninsular colaboraron con la NSA:

"La intrusión del Servicio de Inteligencia estadounidense en la vida cotidiana de millones de españoles fue más fruto de la cooperación entre ambos países que de un abuso de poder norteamericano. Los servicios de Inteligencia españoles no sólo conocían el trabajo de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA, en sus siglas en inglés), sino que además le facilitaban sus tareas, según muestran varios documentos filtrados por Edward Snowden, a los que EL MUNDO ha tenido acceso en exclusiva".

Fin del recuadro

swissinfo.ch: Un reciente documental de la televisión alemana ZDF, difundido por el periódico dominical suizo Schweiz am Sonntag, afirmó que desde que la NSA se hizo cargo de una estación de monitoreo en Bad Aibling, cerca de Múnich, en 2006, esta tiene acceso directo a estaciones de escucha en Dinamarca y, en Suiza, en las ciudades de Leuk y en Heimenschwand. El documental afirma que hay un acuerdo secreto entre la NSA y Dinamarca /Suiza para el intercambio de datos. ¿Es creíble?

D.C.: Con Dinamarca, definitivamente. En cuanto a Suiza, también estoy seguro de que hay un acuerdo de intercambio con la NSA. De hecho, hay mucha  participación estadounidense en la estación de Leuk. Bad Aibling siempre había sido una base de la NSA, pero pasó a las manos de los servicios secretos alemanes, aunque con cierta presencia estadounidense. Así que creo que la historia es creíble, pero no sé si es verdad.

(duncancampell.org)

swissinfo.ch: En agosto, algunos periódicos publicaron los nombres de siete empresas comerciales que supuestamente habrían trabajado en secreto con la agencia de inteligencia global electrónica británica GCHQ, y permitido el acceso comunicaciones privadas de sus clientes. Entre esas empresas figura la American Telecom Level 3 que dispone de una sucursal en Zúrich. ¿Qué podría significar para Suiza?

D.C.: Todos los documentos desvelados por Snowden  muestran que la complicidad de las empresas comerciales, unas 80 en todo el mundo, va mucho más allá de las imposiciones legales. La venta de la información de sus clientes a las agencias de espionaje es uno de los aspectos más terribles de las revelaciones de Snowden. Las actividades de Level 3 en Gran Bretaña y en el extranjero están incluidas en esos documentos.

Duncan Campbell

Es periodista, escritor, asesor y productor de televisión especializado en temas de privacidad, vigilancia y libertades. Es también experto en informática.

Ha fungido como testigo experto en más de un centenar de casos penales y civiles, y prestado asesoría a la Cámara de los Comunes (cámara baja) británica y al Parlamento Europeo en materia de legislación sobre la vigilancia.

Campbell fue el primer periodista en  revelar la existencia de la inteligencia global de electrónica británica GCHQ en 1976. Esta historia llevó al juicio del ‘ABC’ en 1978, cuando el gobierno intentó encarcelar al periodista hasta por 30 años por violar las leyes del secreto oficial.

En 1980 expuso el papel de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA), la estación de Menwith Hill, en Yorkshire en la interceptación de las comunicaciones en todo el mundo .

En 1988 reveló la existencia del proyecto ECHELON, una colección de señales de inteligencia y análisis de redes operadas en nombre los EE.UU. , Gran Bretaña, Australia, Canadá y Nueva Zelanda. Informó sobre el tema para el Parlamento Europeo, que inició una investigación en julio de 2000.

Tras las filtraciones Snowden , la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, del Parlamento Europeo, encargó una investigación a fondo sobre “la vigilancia electrónica masiva de los ciudadanos de la UE”. Campbell apareció como testigo experto.

Fin del recuadro

swissinfo.ch: Usted ha dedicado gran parte de su carrera periodística a investigar sobre la vigilancia ilegal. ¿Qué le ha sorprendido más sobre este caso de la NSA?

D.C.: Los aspectos más impactantes de las valientes revelaciones de Edward Snowden es la amplitud de la vigilancia. A aquellos que como yo están comprometidos con el tema, no les sorprendieron los métodos utilizados. Creo, es justo decirlo, que no me ha sorprendido en cuanto a que fuera posible, pero había asumido, tal vez por esperanza o por temor, que esas prácticas eran limitadas y guardaban las proporciones. A pesar de que no creyéramos que se limitaran al terrorismo no pensamos que  tratarían de abarcarlo todo.

Pero cada documento y diapositiva muestran que un grupo de lunáticos juveniles se apoderó del asilo y están embriagados y exultantes de su capacidad de espiar todo, todo el tiempo y eso es lo que quieren hacer. Han perdido todo tipo de brújula moral y de respeto por los valores cívicos.

Es un gran impacto y el efecto es que la seguridad de Internet y la seguridad de muchos de sus sistemas de componentes, tanto físicos como electrónicos, están en tela de juicio. Han destruido el sistema; han destruido la seguridad.

swissinfo.ch: Pero mediante la recopilación de tanta información, ¿no quedan simplemente inundados por los datos?

D.C.: La información de Snowden sugiere que han encontrado sistemas tecnológicos para manejar la creciente masa de información en Internet y que tienen la capacidad para procesar quizá unas tres cuartas partes de lo que encuentran en Internet actualmente.

Suiza: "No a la histeria"

El presidente de Suiza, Ueli Maurer, invitó este miércoles (30.10.) “a no ceder a la histeria, como los otros”, al referirse a la disputa en torno al ciberespionaje de la Agencia para la Seguridad Nacional (NSA) de EE.UU:

“Suiza ha sido ya espiada y continuará siéndolo en el futuro“, dijo el también encargado de la cartera de Defensa, y por ende, del servicio de inteligencia.

Recordó además que Berna ha constatado un aumento de las actividades de espionaje en su territorio en los últimos años, consecuencia del desarrollo tecnológico.

Maurer también señaló que el Gobierno solicitó en junio explicaciones a los EE.UU. sobre estas cuestiones.

Además, el presidente helvético subrayó que Suiza no colabora con la NSA y no le transmite informaciones de políticos. “La colaboración con los servicios secretos estadounidenses se limita a la lucha contra el terrorismo.”

Fin del recuadro

swissinfo.ch: La NSA enfrenta ahora un proceso de revisión en EE.UU. tendiente a lograr un estricto control en programas de los que la Casa Blanca parece tomar distancia. ¿Qué cambios podemos ver?

D.C.: El aspecto más grande que va a ser afectado es la vigilancia de los ciudadanos estadounidenses, como ciudadanos estadounidenses tienden a preocuparse por los ciudadanos estadounidenses y también tienden a olvidar que los ciudadanos de otros países tienen o deben tener los mismos derechos. Así que estas son las características del debate que continuará.

swissinfo.ch: Este mes, el Parlamento Europeo votó en favor de endurecer las normas de protección de datos como consecuencia de las revelaciones de Snowden. Un nuevo régimen de regulación podría bloquear la transferencia de datos personales a empresas estadounidenses. ¿Qué tan viable es esta propuesta?

D.C.: El Parlamento Europeo es un foro de discusión más que de decisión, pero advierto que la situación ha cambiado notablemente desde el comienzo de septiembre. Creo que los últimos siete días - especialmente en Alemania - se ha producido un punto de inflexión, en el que el presidente (Barack Obama) se ha visto obligado a confesar que la NSA interceptó comunicaciones, además de la amplitud  de las actividades de vigilancia en toda Europa.

El problema es que muchos países europeos, sobre todo Gran Bretaña, pero no exclusivamente, han sido cómplices de estas actividades como consecuencia de favores, comercio o estímulos. Básicamente, la NSA ha contado durante años con la ayuda de Gran Bretaña, esencialmente en el intento de subvertir  empresas y gobiernos en un imperio de vigilancia que es casi una empresa supranacional en sí misma.

Los políticos y los gobiernos europeos tendrán que revisar esos acuerdos y averiguar la verdad. Ni siquiera estoy seguro de que la canciller Angela Merkel conozca toda la verdad sobre las relaciones de sus servicios de inteligencia con los estadounidenses en este momento. Y en Suiza seguramente se plantean las mismas preguntas.

No existen graves amenazas terroristas o similares a aquellas de la Guerra Fría. Todos los países que colaboran con la gente de la NSA deberían preguntarse lo que esa gente hace en su territorio, consiguiendo datos y cifras precisas, y  determinar si sus propios ciudadanos cuentan con algún tipo de protección.

Polémica aumenta en Suiza

Antes de encontrar refugio en Rusia, Edward Snowden , ex empleado de la NSA que reveló detalles de varios programas masivos de monitoreo  estadounidense y británica, dijo que había trabajado para la CIA en Ginebra bajo cobertura diplomática. Fue ahí , agregó, que pudo advertir la amplitud de los programas de vigilancia.

Describió la forma en que la CIA había contratado a un banquero de Ginebra luego de una estratagema en la que lo había emborrachado y sacado de prisión. En junio pasado, el Gobierno suizo pidió explicaciones a Washington , que le  afirmó haber respetado con las leyes de Suiza en ese momento.

En septiembre , el Gobierno suizo condenó públicamente todas las formas de actividades de inteligencia efectuadas por servicios extranjeros en Suiza. Ordenó al Ministerio de Defensa mantener sus investigaciones sobre el posible espionaje en territorio suizo, para proponer nuevas medidas de seguridad.

Diversos legisladores exigen que el gobierno suizo presente una protesta formal ante las autoridades de Estados Unidos, o que tome medidas políticas para responder a esas presuntas actividades de espionaje.

Fin del recuadro


Traducción, Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch

×