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Suiza-Libia: mala gobernanza y molicie

En vísperas de sus 40 años en el poder, Gaddafi se ha convertido en el hombre insoslayabe de África.

(AFP)

Mientras sigue el suspenso en torno a la repatriación de los dos suizos retenidos en Libia, el politólogo Ahmed Benani estima que las excusas del presidente de la Confederación a Trípoli degradaron la imagen de Suiza.

"Suiza no tiene que plegarse a las exigencias de un psicópata semejante, cabeza de un Estado gamberro", declaró Ahmed Benani a la prensa en julio de 2008, cuando Moammar Gaddafi exigía excusas por la detención de su hijo, Hannibal en Ginebra.

Un año más tarde, las excusas se produjeron y el profesor de Lausana, de origen marroquí, califica de "muy poco honorable" la manera en que arrancó el desenlace de la crisis. Entrevista.

swissinfo.ch: ¿Diría usted que en este asunto, Suiza -que continuó los negocios con Trípoli, incluso en tiempos del embargo internacional-, paga el precio de una cierta "debilidad" frente a una dictadura?

Ahmed Benani: En todos los casos, sale de este asunto particularmente rebajada. Por supuesto, está la arrogancia de Gaddafi, pero la imagen del Estado de Derecho que defiende una tradición, de los valores, recibió un buen golpe, y es chocante.

Y lo es aún más cuanto que existen presiones procedentes de Estados feudales. ¿Siguió usted el reportaje de la cadena cadena saudí AL Arabiya, sobre esta "agresión" a Ginebra? El Gobierno cantonal se disculpó, prometió reforzar la seguridad para no deslustrar la imagen de la Ginebra internacional. Ya que, por supuesto, no se quiere privar de ingresos importantes de dinero.... todo eso me desagrada.

Porque, finalmente, el que paga tiene la razón. Yo pago, yo vendo mi petróleo, los suizos tienen un cierto número de intereses en mi país, entonces, tendrán que hacerme siempre reverencias.

No quiero lanzar la piedra a Suiza, pero este país tiene una imagen, un estatuto, una posición mundial y un margen de maniobra que era suficientemente grande para permitirle otra actitud.

En este asunto, hay también un problema, que yo calificaría, a falta de algo mejor, de mal gobernanza de Suiza, que se traduce en graves disfunciones, actualmente entre el Ministerio de Asuntos Exteriores y la Presidencia, y también entre el Estado federal y el cantón de Ginebra.

Entonces, yo digo gobernanza, usted dice debilidad, los dos términos reunidos dan una pobre imagen.

swissinfo.ch: ¿Suiza no paga también el precio de su aislamiento internacional?

A.B.: Pienso que la diplomacia multilateral ofrece hoy ventajas sobre las relaciones bilaterales. Suiza, en efecto, se sintió un poco aislada en este asunto, pero es un aislamiento del cual tiene absoluta responsabilidad. Su no adhesión a la Unión Europea la fragiliza, en un mundo cada vez más globalizado donde las potencias ejercen todo su peso.

Y lo advierte, pero bien, no se puede ir más rápido que la música...

swissinfo.ch: ¿Nuestros grandes vecinos europeos actúan mejor cuando hay que tratar con Libia?

A.B.: No necesariamente. El problema es que mientras nosotros nos concentrábamos en el terrorismo, Afganistán, Irán, el Cercano Oriente, Irak, una nueva situación estratégica se desarrolló a nuestras espaldas. No seguimos de manera suficiente la política exterior de Libia, que estaba extendiendo su influencia sobre el conjunto del continente africano.

Gaddafi se ha convertido en el hombre insoslayable de África hoy, incluso para intereses occidentales. La manera en que se lo trata ahora, la extrema cortesía de los franceses desde el asunto de las enfermeras búlgaras, todo eso muestra que se volvió indispensable, es la clave del sistema africano.

La OUA (Organización de la Unidad Africana) ya no existe. En su lugar, Gaddafi creó a la Unión Africana, de la que es presidente y en la que tiene un enorme peso en petrodólares, asistencia militar, control de las organizaciones religiosas extremistas y de flujos migratorios procedentes del África subsahariana. Algunos lo nombraron incluso "Rey de África".

Tiene pues, muchas cartas entre las manos. El año pasado yo dije que era un loco furioso. Es cierto que la observación fue un poco precipitada pero a la luz de la reflexión, es alguien que está muy consciente de las ventajas que tiene, y las utiliza. Es un buen jugador de póquer.

swissinfo.ch: Volviendo a Suiza, ¿En lugar de tratar con un potentado, no debería, ante un país como Libia, desempeñar ese famoso papel de apoyo a la sociedad civil y a la buena gobernanza que reclama como suyo?

A.B.: Podría, en efecto, manifestar al menos un interés por las voces de la oposición, darles la posibilidad de expresarse, de intervenir en el Consejo de los Derechos Humanos, de tener una actividad relativamente conocida y transparente en Suiza.

En todos los debates en torno a esta crisis, no recuerdo haber escuchado una sola voz libia, una sola voz árabe. Sin embargo, le garantizo que existen voces discordantes respecto al régimen libio. Incluso en Suiza. Entonces sí, habría que diversificar los contactos con los representantes de Libia, Libia no es sólo el régimen de Moammar Gaddfi.

Marc-André Miserez, swissinfo.ch.
Traducción, Marcela Águila Rubín

¿Y LAS VÍCTIMAS?

En este asunto, Ahmed Benani se dice consternado por "el muro de silencio" con respecto a la suerte de los dos empleados domésticos de Gaddafi. Al retirar su denuncia por maltrato, el marroquí y la tunecina fueron compensados "para que cierren la boca", señala el profesor, quien no tiene más noticias de ellos.

El hermano y la madre del trabajador, por el contrario, sufrieron la ira del régimen Gaddafi. El primero está reportado desaparecido (y dado para muerto) y la segunda fue torturada en Libia antes de ser expulsada a Marruecos.

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