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Por una cooperación más solidaria y humana

Franco Cavalli, un político comprometido con los países del Sur.

(swissinfo.ch)

Además de diputado socialista por el Tesino, presidente de la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC) y un oncólogo de prestigio, Franco Cavalli es también un actor de primera línea de la ayuda a los países en desarrollo.

Desde los años ochenta ha convertido la solidaridad internacional en uno de sus espacios predilectos de militancia no sólo por convicción política, sino también por compromiso ético. Entrevista.

Su reflexión analítica y crítica enriquece un debate de fondo sobre la ayuda a los países del Sur. "Más que ayuda al desarrollo debemos impulsar una cooperación solidaria", enfatiza Franco Cavalli en esta entrevista exclusiva con swissinfo.

swissinfo: ¿Cuál es hoy en Suiza la realidad de la cooperación con el Sur?

Franco Cavalli: Nos confrontamos a una situación bien difícil en ese terreno. Por una parte, los sectores conservadores, la derecha, buscan reducir el presupuesto. Y para ello, hoy, no recurren a discursos ideológicos muy rebuscados, sino a premisas técnicas. Se amparan en la tesis de que el Estado debe ahorrar porque, de lo contrario, no va a funcionar más.

En cuanto a la denominada izquierda, tiene un discurso mucho más tibio que hace veinte años. Y se centra en una retórica humanista, de solidaridad con los seres humanos ante las catástrofes. Pero casi nunca se profundiza la reflexión. Y en ese sentido, ese discurso 'humanitario' hoy es insuficiente.

swissinfo: ¿Una argumentación insuficiente?

F.C.: Sí. No se dice, por ejemplo, que los refugiados están aquí, fundamentalmente, debido a una polarización económica mundial.

Tampoco se dice con claridad que la situación hoy en el mundo es el resultado de la responsabilidad de esos poderosos en la explotación indiscriminada de los países del Sur. Entonces, la retórica progresista se limita a un discurso de ayuda, casi religioso, que le facilita la vida a la derecha.

swissinfo: En estas últimas semanas el debate sobre los solicitantes de asilo y los extranjeros, en torno a la votación del 24 de septiembre pasado, se transformó en un verdadero tema de sociedad. ¿Extranjeros en Suiza -en el Norte- y cooperación externa constituyen una problemática única?

F.C.: Sí, las dos temáticas están estrechamente ligadas. En el sentido de que si todas las naciones del planeta tuvieran el mismo grado de desarrollo que Europa Occidental, prácticamente no habría refugiados o inmigrantes o los habría en mucha menor escala.

Sin duda, y no lo niego, una parte significativa de los actuales solicitantes de asilo pertenecen a la categoría de refugiados económicos. Pero eso no es nuevo. Cuando el Tesino, y la Suiza en general, eran muy pobres, hubo una enorme emigración. Es importante ligar las dos cosas: pobreza y emigración.

A veces se tiene un discurso tibio porque se profundiza poco en la reflexión sobre la situación económica mundial. No nos preguntamos realmente: ¿Por qué existe el subdesarrollo; ¿Por qué el Norte se aprovecha tanto del Sur? Y de allí, de este vacío de pensamiento crítico, se pasa al error de hablar de 'ayuda al desarrollo'.

Como si la situación, por ejemplo, de América Latina hoy fuera igual a la de Suiza hace 200 años. Se escucha decir: 'Nosotros, los suizos, éramos pobres y nos desarrollamos y hoy estamos bien'. Implica que si les damos a los otros países un poco de ayuda para el desarrollo van también a avanzar. Es una falacia total.

Nosotros pudimos desarrollarnos porque nadie nos lo impidió. Pero los países empobrecidos viven hoy en un mundo globalizado y la principal causa de su subdesarrollo son las injustas leyes de intercambio económico que existen y los acuerdos económicos internacionales que benefician a los países ricos, en detrimento de los otros que constituyen la gran mayoría.

swissinfo: ¿La ayuda al desarrollo, entonces, es falsa?

F.C.: El concepto es falso. No pongo en duda la noción de ayuda. Tenemos que seguir cooperando y siendo solidarios. Sin este pequeño aporte seguramente la gente de esos países estaría todavía peor. Pero lo que no podemos decir es que esa ayuda va a conducir al desarrollo.

La filosofía que hay detrás del concepto 'ayuda al desarrollo' está equivocada. ¡Debemos promover, sobre todo, el cambio político de las reglas de juego internacional!

swissinfo: ¿Qué tipo de cooperación, entonces?

F.C.: Una cooperación solidaria para sostener a esos países y desarrollar sus sociedades civiles. Y al mismo tiempo, tratar de crear las bases para resolver los problemas estructurales planetarios. Sin olvidar, por cierto, que con esa cooperación debemos favorecer la toma de conciencia aquí, en Suiza, en el Norte.

Debemos promover una conciencia progresista en el Norte, basándonos en la experiencia y el testimonio de los voluntarios, cooperantes, actores de la solidaridad, que van a países del Sur a colaborar, a trabajar.

Quienes vivieron en su propia piel la dinámica cotidiana y que pueden impulsar aquí un discurso coherente de cooperación solidaria. Y que pueden testimoniar de una manera práctica para que todo el mundo comprenda la versión correcta de los hechos.

swissinfo: ¿Y de cara al Sur?

F.C.: Cooperar para que los actores del Sur desarrollen su potencial progresista, creativo, innovador, a favor de un cambio estructural. Y la realidad de esas contrapartes nos va a llegar a través de los cooperantes solidarios que van y vuelven, y ven 'in situ' cómo el subdesarrollo no es consecuencia de una ley natural o de una maldición divina, sino el resultado de varios factores:

De la explotación de los países ricos sobre los pobres; de la malformación de la estructura económico-social en el Sur y, también, del "mal" desarrollo del Norte, por ejemplo con su exceso consumista.

swissinfo: Es decir, reforzar a los actores más dinámicos...

F.C.: Sí. Eso debe cuestionarnos siempre. Un ejemplo concreto de nuestro trabajo en tanto AMCA (Ayuda Médica a Centroamérica) en Managua, Nicaragua, donde apoyamos, entre otras iniciativas, la escuela 'Barrilete de Colores'. Está situada en un barrio marginal de la capital y recibe niños de entre dos meses y 13 años.

Pero acabamos de plantearnos la pregunta de fondo: ¿Qué diferencia hay entre lo que hacemos nosotros y lo que hacen las escuelas de la iglesia católica? Resolvemos el problema educativo de 300 niños –que es importante- pero en sí, nuestra escuela, está totalmente alejada de la realidad 'nica' (nicaragüense).

El Ministerio de Educación no la conoce. No logramos que esa experiencia pueda hacer madurar la conciencia de otros maestros fuera de los de nuestra escuela; no aseguramos que los alumnos salgan con diferencias específicas en su formación con respecto a otros alumnos de otros centros educativos...

swissinfo: Quiere decir una presencia más original, más multiplicadora...

F.C.: Claro. Sería bueno, por ejemplo, introducir el estudio de las matemáticas progresistas, que haga realmente pensar a los chicos. Y otras innovaciones importantes para que se note la diferencia y el efecto multiplicador de nuestra presencia sea un hecho. Debemos cambiar, de lo contrario, esta iniciativa no tiene mucho sentido.

La cooperación solidaria debe ayudar a fortalecer la sociedad civil para construir una alternativa al sistema conservador, neoliberal, oligárquico vigente.

En complemento, los maestros del Tesino que van a colaborar, cuando regresan aquí, han comprendido perfectamente lo que es el subdesarrollo. Que no es sólo no tener qué comer, sino que pasa también por no tener una educación que le permita a la gente luchar por sus derechos.

swissinfo: Hay algo que aparece en toda su reflexión: el efecto del contacto humano, de la relación interpersonal, en tanto plus-valor y factor que hace la diferencia. ¿Así lo entiende?

F.C.: Sí. Es clave. En el caso de algunos proyectos educativos o de salud, adicionalmente, se puede apoyar a personal -maestros, médicos- de otros países del Sur. Una cooperación Sur-Sur, con el apoyo del Norte. También en el ámbito de la formación. Hay tan buenas o mejores escuelas de medicina o universidades en La Habana o Ciudad de México que en Nueva York.

swissinfo: ¿Pero siempre habla del intercambio de personas...de una cooperación de carne y hueso?

F.C.: En efecto. Pienso que no hay nada que pueda reemplazar la experiencia directa. Uno puede leer libros, informarse, pero nada reemplaza vivir lo cotidiano de otra realidad.

Especialmente en este mundo globalizado donde, como decía antes, hay un bombardeo noticioso orientado que desinforma y, adicionalmente, donde hay poca reflexión política madura.

swissinfo: ¿En este esquema aparecen dos componentes esenciales en el perfil del cooperante: el aporte técnico y su sensibilidad sociocultural?

F.C.: En general, en los proyectos médicos que impulsamos como AMCA, vemos la necesidad de integrar ambos factores. Gente que aporte un saber y al mismo tiempo que adapte esos conocimientos a la realidad local. Es un proceso continuo de adaptar, de aprender a conocer la realidad. Y esto significa un enorme aporte, también, del Sur al Norte.

Entrevista swissinfo: Sergio Ferrari

Contexto

Creada en 2005, la Ayuda Médica a Centroamérica (AMCA) tiene presencia en Nicaragua, Guatemala, Cuba, México y El Salvador donde impulsa una doble estrategia:

El apoyo financiero a ciertos proyectos, especialmente en las áreas sanitarias y educativas, y el envío de voluntarios que son parte de los casi 200 cooperantes suizos que trabajan en África, Asia y América Latina. Once voluntarios de AMCA han partido en el 2006.

AMCA forma parte de UNITE, plataforma que agrupa una veintena de ONG de intercambio de personas entre Suiza y el Sur y es una de las asociaciones más activas en cuanto a la información y sensibilización sobre los temas latinoamericanos en la Suiza de expresión italiana.

El próximo 9 de octubre organiza una conferencia pública en Locarno con la participación de Ignacio Ramonet, director de 'Le Monde Diplomatique'.

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Datos clave

Franco Cavalli nació en 1942 en Locarno y estudió Medicina en Berna.

En 1978 asumió la dirección de la División Oncológica del Hospital San Giovanni de Bellinzona y desde 1999 dirige el Instituto Oncológico de la Suiza Italiana (IOSI).

En Julio de 2006 asumió la presidencia de la Unión Internacional contra el Cáncer.

Es doctor honoris causa, entre otras, de la Universidad de La Habana y ha sido distinguido como oncólogo con numerosos premios internacionales.

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